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Cisnes, pavos y vacunas

Después de un año sin saber de ellos, ayer quedé con Russell, Nietzsche y Popper. Quedamos en la terraza de El Capri. Provistos de mascarilla y cansados por el viaje, hablamos del coronavirus. Les dije que necesitaba sus testimonios para un artículo sobre ciencia y vacunas. Les conté todo el revuelo que se ha montado con AstraZeneca. Entre cafés y manzanillas, Popper intervino. Según él – el padre del racionalismo crítico – la ciencia no va sobre verificaciones sino refutaciones. Y para ello, puso el ejemplo del cisne negro. Aunque hayamos visto miles de cisnes y todos sean blancos, siempre nos quedará la duda de que en un tiempo muy lejano haya existido un cisne negro. Por mucho, añadió, que se hayan inoculado millones de vacunas siempre estará la duda de algún efecto inesperado. Y lo estará, concluía, porque la ciencia no entiende de certezas sino de probabilidades.

Acto seguido, Bertrand puso como ejemplo "el pavo inductivista". El pavo se muestra feliz porque todos los días le dan de comer a la misma hora. Un día no ocurre así. Es Navidad y el pavo termina, desgraciadamente, descuartizado en la olla del cocido. Siempre, concluyó Russell, estará la excepción a la regla. De tal manera que nada es para siempre. Ningún mal dura cien años y hasta las mejores tortillas terminan dándose la vuelta. Las hipótesis, por tanto, no proceden por verificaciones sino por refutaciones. Y si no que se lo pregunten a Newton. Sus Leyes estuvieron vigentes hasta que fueron falsadas por la teoría de la relatividad de Einstein. Estamos, como diría Kuhn ante una ciencia que se mueve mediante paradigmas. Los paradigmas son "el conjunto de conceptos, datos, experiencias, procedimientos, etc., en los que se desarrolla el trabajo de los científicos". Estos paradigmas están vigentes durante un tiempo – ciencia normal – hasta que tiene lugar una revolución científica, o dicho de otra manera, un cambio de paradigma. Así, la ciencia no es estática sino dinámica.

Nietzsche, muy callado hasta el momento, intervino en la tertulia. "La cultura occidental – queridos amigos – es como aquel pavo satisfecho de su belleza que mueve sus plumas con orgullo y ostentación, sin sospechar, que se acerca el día de Navidad". La confianza en la razón ha sido el virus que ha enfermado a Occidente. Creíamos que el progreso técnico nos salvaría de la miseria moral y, sin embargo, no ha sido así. Sabemos mucho de medicina, geografía y tecnología pero estamos verdes como humanos. Cada vez hay más desigualdad, envidias, recelos y conjuras de los esclavos contra los amos. Es hora de que la moral natural – la inmoralidad – venza a la moral artificial. Estamos ante el crepúsculo de los ídolos. Y ese crepúsculo lo hemos visto con las vacunas. La gente sospecha del juicio de autoridad y se refugia en sus sentimientos. Así las cosas, hay quienes no saben, a ciencia cierta, si hacen bien o mal poniéndose la vacuna. Y no lo saben porque la razón ha perdido su función en los paraninfos de la ética.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

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