Las negociaciones entre Trump y Putin, la llegada de los aranceles y el debate sobre la OTAN han abierto nuevos frentes en los diálogos callejeros. Desde hace unas semanas, en Europa, hablamos de "rearme" o "estar preparados". Hablamos, como les digo, de aumentar el presupuesto militar. Y hablamos de "kit de supervivencia". Estamos ante relatos que invitan a la preocupación de la sociedad civil. El miedo es una emoción universal. Todos los animales, y entre ellos estamos nosotros, tienen miedo ante cualquier amenaza que ponga en riesgo su zona de confort. Así las cosas, el perro siente miedo ante la presencia de un animal superior. Y siente miedo, como diría Darwin, ante las consecuencias de la selección natural. Lo mismo pasa con Manolo o Jacinto. Ambos sienten temor ante la llegada de cualquier situación que escape de su control.
Entre los miedos humanos tenemos, por ejemplo, el miedo a enfermar, morir, volar, hablar en público, a las serpientes, a las arañas, a perder la cordura y el miedo a la guerra. Existe una preocupación ante la llegada de un conflicto bélico, que tire por la borda nuestra paz histórica. Hay miedo a que, el día menos pensado, otro país bombardeé nuestros tejados. Un miedo que lo llevamos en nuestros genes. Genes de nuestros pasados, que amurallaban sus aldeas ante el temor de que el fuego hiciera mella en sus vidas. Este miedo existe cuando el ser humano percibe algo como amenaza. Cuando escucha la cerradura de su casa o cuando escucha, en los medios de comunicación, que un país cercano al suyo sufre – en sus oídos – las alarmas de la guerra. Los miedos se retroalimentan de testimonios vivos. El miedo a la guerra, por ejemplo, aumenta ante el relato de ancianos, que vivieron la Guerra Civil española. Una guerra que dejó heridas abiertas entre rojos y azules.
En estos momentos, existe una "guerrafobia" en Europa. Miles de ciudadanos viven preocupados ante el temor de un conflicto bélico que ponga en jaque sus vidas. Existe miedo a que se haga realidad el fantasma de la Tercera Guerra Mundial. Y lo hay, claro que lo hay, porque siempre existe una primera vez que supere la ficción. Y lo hay, queridísimos amigos, porque – en la historia reciente del mundo actual – hay tres señores – Stalin, Hitler y Mussolini – que hicieron mucho daño a la humanidad. De ahí que exista temor a que la Seguridad y la Paz deriven en Inseguridad y Guerra. Existe un temor colectivo al "efecto del péndulo histórico". Temor a que la historia se repita. A que se repitan, aunque con distintos protagonistas, las estructuras belicistas. A que la ambición por el territorio alumbre las sombras del pasado. El "kit de supervivencia" aviva la fobia hacia la guerra. El "kit" nos recuerda a la búsqueda de suministros en los primeros días de la Covid-19. Suministros ante la presencia de un enemigo invisible que invadía nuestras vidas.