Entradas en categoría Historias del Capri

Bombillas fundidas

Antes de llegar a casa, paré a tomar un café en El Capri. Necesitaba hablar con Peter acerca de Fermín, un viejo cliente que le dejó a deber un par de cañas el sábado de madrugada. Allí, en el taburete de la esquina, había un tipo raro; de esos que no se bajan de la […]

Viuda de blanco roto

Tras varias horas, encerrado en la soledad de mi despacho, decidí dejarme caer por El Capri. Hacia una semana que no hablaba con nadie y, la verdad sea dicha, echaba de menos los estribillos de la barra. Mientras leía el periódico, llegó una señora de unos cincuenta pasados. De piel morena y gafas oscuras, se […]

Manchas de café

Aquella noche, Peter estaba hecho un don Juan. Recuerdo que su mujer cumplía cincuenta años, y lo quiso celebrar por todo lo alto. La música de Nacha Pop se entremezclaba con el olor a jazmín que desprendían las busconas de la barra. Antonia, su señora, vestía como visten las feas cuando buscan hombres los sábados […]

De mujeres y talento

Mientras limpiaba mis penas con las burbujas de la Coca Cola, llegó al Capri una señora trajeada con una bolsa en la mano. Pidió un carajillo y, mientras se lo bebía, se puso a leer el periódico de la barra. Por su acento supe que no era de la zona; pronunciaba muy bien las eses, […]

De barras y trompetas

Ayer tomé café en El Capri. Necesitaba emborracharme con las burbujas de la Coca Cola, y leer algún que otro ejemplar obsoleto de ABC. Este periódico, por si no lo saben, lo suelo leer desde que El País traicionó a su línea editorial. A Peter – el dueño del local – lo encontré bastante desmejorado. […]

De burbujas y garitos

El Capri ya no es el sitio chic de los ochenta. Ahora lo frecuentan adolescentes tatuados con dibujos que ni ellos saben lo que significan. Ayer, sin ir más lejos, me sentí como un idiota en una fiesta de veinteañeras. Después de diez años de casado, uno pierde las habilidades necesarias para el ritual de […]

Nuevos bares

Tengo que reconocer que cada día me gustan menos las redes sociales. Hace cinco años, cuando comencé con el blog, me obsesioné con Facebook. Todas las noches, a eso de las diez, escribía un comentario sobre política y otros menesteres. Me agradaba, la verdad sea dicha, que la gente respondiera a mis palabras y compartiera […]