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La hora del PSOE

Parece ser que el desahucio de Rajoy no fue una buena idea. Y no lo fue para el líder de Podemos, que augura "calvario" a Pedro Sánchez durante su estancia en La Moncloa. La moción de censura no debería entenderse como un pacto a la alemana, ni siquiera a la portuguesa y, ni si quiera a la valenciana. Si no fuera por la sentencia del caso Gürtel, don Mariano seguiría de rositas con el cetro. Y seguiría porque, tras seis años de gobierno, la España del presente, a nivel económico, es bien distinta a la Hispania de ZP. Aparte del desmantelamiento del Estado del Bienestar, lo cierto y verdad, es que los brotes verdes han brotado. Y por fin, en voces de la caverna, se ve la luz al final del túnel. Estamos mejor a nivel cuantitativo pero peor, mucho peor, a nivel cualitativo. No olvidemos que la precariedad laboral y la desigualdad social son, sin duda alguna, la herencia de Rajoy.

Con estos mimbres, Pedro Sánchez recoge un país saneado y listo para el despegue. Esta condición, le permitirá diseñar una hoja de ruta necesaria para reconquistar su feudo de cara a los próximos comicios. Así las cosas, durante estos dos años, la función del PSOE no será otra que reconstruir el escenario de los primeros años de Zapatero. Así las cosas, se presenta una legislatura de derribo de tabiques – de desmantelamiento del marianismo – y construcción de nuevos ideales. La derogación de la Lomce, Ley Mordaza, Reforma Laboral serán, entre otras derogaciones, el bálsamo que curará la derechización de Zapatero. Gracias a esta estrategia, el sanchismo pondrá, probablemente, contra las cuerdas a las filas de Podemos. Por ello, ante este escenario, Pablo Iglesias se muestra nervioso ante la torpeza de sus hechos. La legislatura que comienza será de desprestigio y crispación contra el gobierno de Sánchez. Un desprestigio basado en reproches. Reproches por afear a quienes le hicieron presidente.

Aún así, con todo el "calvario" por en medio. La fragmentación de la derecha juega a favor de Pedro Sánchez. Recuérdese que Ciudadanos ha pasado de tener la llave del hemiciclo a ser uno más del gallinero. La limpieza de corruptos en los patios de Génova insufla esperanza a quienes, en su día, abandonaron la gaviota. Un PP nuevo bastaría para que miles de simpatizantes emigraran de la casa de Rivera a los tejados de Génova. El mal perder de la derecha invita a dibujar una oposición debilitada y huérfana de autoridad. La cuestión nacionalista sería, sin lugar a dudas, el principal escollo de Sánchez. Para ello, el nuevo presidente ha creado un nuevo ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Fortalecer España con los tentáculos de Europa es una idea formidable para ganar pulso de cara al independentismo. Los catalanes – tanto unitarios como separatistas – han sido partícipes de echar a Rajoy de La Moncloa. Un gesto que demuestra su repulsa a la corrupción institucional, y que abre una intención de diálogo de cara al conflicto territorial.

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