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La derecha rota

No sé si ustedes han visto "El Método", es una película protagonizada por Eduardo Noriega que versa sobre la frialdad de los negocios y el capitalismo salvaje de nuestros días. El título del filme hace referencia a la forma peculiar que tiene una multinacional para seleccionar a candidatos para un puesto de alta dirección. La trama se desarrolla en las oficinas de un  "rascacielos" de la capital, allí están sentados, alrededor de una mesa ovalada, un grupo de aspirantes, entre 30 y 40 años, altamente preparados a los que se les somete a todo tipo de pruebas, donde la ética brilla por su ausencia. A lo largo de la película se narran dos escenas paralelas; por un lado: el escenario de la oficina con diseño minimalista y paredes blancas, frías como el hielo; por otro lado: en la calle hay una masiva manifestación en contra de la globalización, en ella vemos como la policía se ensaña a porrazos contra todo aquel que traspasa las líneas de lo permitido. Como habrán comprobado, su director – Marcelo Piñeyro – transmite al espectador el juego de contrastes entre la indignación de la calle y la avaricia de los negocios. Mientras unos compiten por altísimos puestos en los cuadros directivos, puestos desprovistos de toda ética y principios, en el asfalto miles de individuos claman más igualdad y equidad en su sistema.

Ayer, mientras veía las imágenes por televisión de la Convención del PP en Valladolid, tuve la sensación que estaba viendo las mismas secuencias que, años atrás visioné con El Método. Justo enfrente del auditorio Antonio Miguel Delibes – lugar de la convención – estaban concentrados cientos de manifestantes provenientes de distintas "mareas". Mientras en el interior del auditorio hablaban de política, miles de señores encorbatados y señoras de "punto en blanco", en la calle – a escasos metros del recinto – se hallaba la muestra de un pueblo cabreado, o mejor dicho, indignado con sus elegidos. Mientras dentro se hablaba de "lo bien que va el partido" y lo "felices que somos con el poder en la mano", fuera se gritaban los eslóganes en contra de: el aborto, los desahucios, las preferentes, la lomce, la cuestión catalana, el paro, la corrupción… temas, por cierto, que no se hablaban dentro. Es, queridos lectores y lectoras, el contraste entre la "miopía liberal" de quienes "le-gí-ti-ma-men-te" nos gobiernan y “el realismo" de la calle, el que pone los "pelos de gallina" a cualquier ciudadano que se considere demócrata.

Por mucho que defienda Cospedal “la unificación del partido", lo cierto y verdad, es que su Presidente de Honor – el señor Aznar – no ha estado presente en un acto, tan importante para su partido, como lo es una Convención con miles de militantes y barones regionales. Posiblemente José María esté ocupadísimo con sus cursillos, conferencias y presentaciones de libros – posiblemente – pero yo me pregunto: ¿tan importantes son tales menesteres como para plantar a los suyos en un acontecimiento semejante?, ¿no será que su orgullo herido y nostalgia de “expresidente” han sido más fuertes que la humildad de un "simple" militante? La cuestión es que la ausencia del "honorífico" solamente siembra dudas y enturbia las aguas de su partido. No solamente ha estado ausente José María sino que Mayor Oreja, exministro de Aznar, tampoco se ha dejado ver por allí. El cabeza de cartel, durante años, a las elecciones europeas – digo durante años porque para las próximas ha confirmado que "no se presentará" – no ha estado presente en el acto, según él: "para evitar controversia", o sea, manchar la imagen idílica que se desea vender con la convención acerca de un "partido unido", tal y como dejó "ordenado" Fraga antes de morir. Y para postre, de los postrísimos, tampoco han estado presentes ni  Vidal Cuadras ni Ortega Lara; no lo han estado porque, como ustedes saben bien, estarán preparando la estrategia de su "nueva empresa", el partido VOX, para quitarles  votos, no podía ser de otra manera, al PP. 

Llegados a este punto, ¿no les parece a ustedes que la derecha está rota?, sinceramente pienso que sí. Pienso que sí y lo argumento porque desde el caso Bárcenas; las declaraciones de Aznar, en su famosa entrevista en Antena 3; la doctrina Parot  y la Ley del Aborto, se han producido escisiones, o sea, grietas en el seno del PP. Las voces discordantes de Cifuentes acerca del "proyecto Gallardón"; los dardos lanzados por Aznar sobre su hipotético regreso;  el platón de Oreja al proyecto europeo, según las "malas lenguas" provocado por las desavenencias con Rajoy acerca del terrorismo; la "marcha atrás" sobre la privatización de la sanidad madrileña; las declaraciones intermitentes de Aguirre y; por supuesto, no nos olvidemos, del caso Bárcenas que aunque esté algo enfriado, y más que lo estará con la destitución de Pedro Jota, seguirá arrojando alguna que otra "perlita" a lo largo del año. A pesar de todos estos indicios, en la Convención de Valladolid todo ha transcurrido con "normalidad". Nos han lanzado el bulo que son un "partido ejemplar" y que España va "en la buena dirección", pero se han olvidado de hablar de la "basura" que nos están dejando en sus dos años de gobierno. Claro, de eso no interesa hablar. ¡Saben poco!

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2 COMENTARIOS

  1. Buenas noches Abel. Solo para animarte a seguir publicando.
    Creo que mucha gente en España va tomando conciencia de lo que verdaderamente existe al interior de una clase que no debiera llamarse política, sino debería adquirir el nombre de lo que es: Una mafia que se ha unido con ánimo de delinquir. Que desgraciadamente, no es patrimonio ni mucho menos del partido gobernante. Ya vemos que se cuecen cosas en todas partes y en todos los colores. Unos más otros menos. Tengo la seguridad de que habrán cambios para estas “europeas”.
    Un abrazo.

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  2. Pilar Martinez

     /  9 marzo, 2019

    Poco puedo decir al respecto, esta magnificamente bien redactado para entenderlo cualquier persona , asi es

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