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Sobre Bárcenas y Pedro J.

Hace unos meses escribí en este blog un artículo titulado: "el efecto Bárcenas", en él analizaba las razones que llevaron al diario El Mundo a destapar las miserias del PP, en contra de su línea editorial. No era normal que un periódico de corte conservador arrojara piedras contra su propio tejado. Recuerdo que publiqué un tuit que decía: "lo que no ha conseguido el PSOE en sus dos años de oposición, lo ha conseguido Pedro Jota con cuatro titulares". Pedro Jota consiguió, con sus portadas sobre el caso Bárcenas, recuperar la España de Roldán, Vera  y Barrionuevo, pero esta vez desde la trinchera contraria. En aquel artículo llegué a la conclusión de que los dardos envenenados no iban contra la derecha sino contra Rajoy. De todos es sabida la gran amistad que el exdirector de El Mundo tenía -y tiene- con Aznar. Desde los atentados de Atocha, Pedro Jota ha sembrado la teoría de la conspiración, con tal de lavar la imagen de su amigo José María. Nunca ha dado titulares en contra del expresidente y siempre le ha dedicado grandes editoriales, después de que fuera defenestrado por Zapatero. El caso Bárcenas le vino como anillo al dedo al exdirector de El Mundo para pedir la cabeza de Mariano; mediante titulares comprometidos que cuestionaban su "honorabilidad" como presidente. Tanto es así que Rajoy tuvo que comparecer en el Congreso para salvar su pellejo ante el aluvión de pruebas mostradas por Ramírez contra su figura. Si en el año 1993, lo que le interesaba al director de El Mundo era que rodase la cabeza de Felipe – y rodó – , ahora la finalidad estaba clara: cargarse a Rajoy para que el ala extrema del PP (José María, Aguirre y compañía) recuperasen su "Bastilla".

Tanto se obsesionó Pedro Jota por la cabeza de Mariano que su equipo – El Mundo – comenzó a mostrar síntomas de flaqueza en las gradas de los "mercados". Así las cosas, muchos lectores no vieron con buenos ojos que su periódico – de corte neoliberal – se dedicase a destapar las vergüenzas de su partido. Hoy, varios meses después de la famosa entrevista de Pedro J. con el preso de Soto – Bárcenas-, nos damos cuenta que aquella gran portada, al estilo americano, era tan solo "comida hoy y hambre para mañana". Seis meses después ha quedado claro que en este país, los discursos mediáticos están encorsetados por sus clientes soberanos. Si existiese una prensa libre, plural e independiente probablemente Pedro Jota no estaría de patitas en la calle. Pero, queridos lectores y lectoras, mientras hayan intereses económicos y políticos detrás de los elefantes – los grandes medios – no habrá un discurso libre y ajeno a las líneas editoriales.

En los medios pasa algo parecido como en el fútbol, cuando el equipo no mete goles, o dicho de otro modo, cuando la afición no está contenta, el primero en salir por la puerta siempre es el entrenador de turno. A Pedro Jota todos lo querían mientras lanzaba dardos contra la corrupción de la izquierda, una vez que se saltó el guión establecido y quiso ir más allá de lo permitido – conseguir la cabeza de Rajoy –  ha sido desplazado por los mismos que lo elevaban como si de un estorbo se tratara.

Ahora con Casimiro García Abadillo al frente; El Mundo, probablemente, recuperará la línea que siempre había tenido. Posiblemente, ojalá me equivoque, su diario ya no servirá de vehículo para que Bárcenas filtre el veneno contra su partido, el PP. Así las cosas, el lector de la mañana acudirá todos los días a su quiosco a comprar El Mundo sin ningún tipo de riesgos de encontrarse con alguna perla que vaya en contra de lo esperado. Posiblemente, a partir de este momento, Rajoy levantará cabeza en las páginas de Casimiro; ya no sufrirá el acoso y derribo que ha tenido, por Pedro Jota, desde que piso La Moncloa. Aznar, sin embargo, será el gran perjudicado, su amiguito de periódico ya no estará para taparle, ni tampoco, para allanarle el camino, en caso de volver a liderar el partido. Sin Pedro Jota mediante, Aznar se queda sin escudo ante los dardos provenientes de El País. Ataques provenientes de una guerra silenciosa desde los tiempos de Sogecable. ¿Han ganado la batalla los lectores? Sí, sin duda. ¿Ha perdido la democracia la oportunidad de un periodismo independiente? Sí.

La "cabeza de Ramírez" sienta un antes y un después en la forma de hacer periodismo en este país. Yo no es que sea un gran admirador de Pedro Jota pero, lo cierto y verdad, es que aunque quiso a toda costa cargarse a Rajoy con las publicaciones de Bárcenas, lo hizo a sabiendas del coste de oportunidad que ello suponía para los ingresos de su periódico. Hasta ahora no ha habido ni un solo director de periódico que se haya atrevido a ser infiel a la línea ideológica de su medio. Pedro J. fue parte y noticia al mismo tiempo. Parte, porque él fue quien bajó a la cloacas de la derecha y, al mismo tiempo fue noticia, por la izquierdización de su periódico. Me gustaría que algún día el director de ABC, Bieito Rubido, arrojase algún que otro dardo contra los asuntos de la monarquía o que, aunque sea mucho pedir, que Marhuenda tirase piedras contra Génova; o, por qué no, que Enric Sopena manchase la imagen de Rubalcaba. No lo harán porque si lo hiciesen tendrían los días contados. Los mismos días que tuvo contados Pedro Jota cuando quiso ir más allá de lo permitido.

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