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Las gaviotas

Después de un año con dieta de adelgazamiento, el país de los clásicos no ha conseguido llegar al agujero esperado en su cinturón desgastado.  La inyección de dinero otorgada al hermano pobre de la "familia Europa" no ha servido para saldar sus múltiples "púas", ante la mirada atónita de acreedores enfadados por el maquillaje doloso de sus números rojos.
El "efecto espantada" provocado por el ruido mediático de la noticia ha incrustrado en las turbulencias de los mercados,  el estigma  económico: necrópolis  igual a ruina.

La lucha por vislumbrar la luz al final de túnel con vehículos desiguales,  pilotados por conductores negligentes;  impedirá salir de la oscuridad a la velocidad marcada por el "Ferrari"; en una autopista transitada por camiones y seiscientos.
La perseverancia por mantener los criterios de convergencia en coyunturas económicas adversas ha generado efectos colaterales en las esferas ideológicas de los países menos agraciados.
La venda de desesperación de casi cinco millones de parados y las ilusiones vendidas por la práxis pasiva de la derecha, está generando el caldo de cultivo propicio para que un país sociológicamente de izquierdas vuelva a ser castigado por aquellos que,  sin haber navegado contra corriente, debilitaron los derechos de la mayoría.

Bajo la estética blanca y elegante de la gaviotas se esconde el vuelo bajo del buitre carroñero que todas llevan dentro. Durante la etapa 2000-2008, el país desarrolló un crecimiento económico suscitado, entre otors factores,  por una bajada acusada y duradera de los tipos de interés. Esta bajada del precio del dinero puso en marcha un sistema de crecimientos alcistas del PIB en contraste con curvas desenfocadas en sus puntos de equilibrio y causantes de excedentes insostenibles auspiciados por el  oligopolio bancario.
El maquillaje de riqueza y la mentira propagandítica de "España va bien";  no estuvo en sintonía con un  fortalecimiento de los derechos sociales a un proletariado ilusionado con el ruido ficticio de sus euros prestados.
Las recetas del "mejor ministro de economía,  ¡Rodrigo Rato!", no tuvieron en cuenta a la parte más débil de la balanza.
El SMI no creció en proporción a la riqueza del instante, con la consiguiente alegría para las élites capitalistas de los trajes y las corbatas.
Las becas de miles de estudiantes de clase media se vieron  drásticamente recortadas en contraste con balances nacionales positivos. La apuesta por la seguridad pública paso a un segundo plano y el recorte de efectivos tuvo su eco mediático en titulares, tales como; "Torrevieja año 2003 fue considerada la ciudad más insegura de Europa". La congelación del sueldo de los funcionarios fue decisión unilateral al margen de dictémenes europeos.
Las intenciones del señor Aznar de recortar la prestación por desempleo trajo consigo la huelga general del año 2002, con la consiguiente manipulación informativa por TVE y su cara visible Urdaci.
La receta contra la temporalidad fue a cambio de un recorte en las indeminzaciones por despido de 12 días de salario  por año de servicio menos  y un tope máximo limitado a 24 mensualidades, en perjuicio  del trabajador y en pro de su fieles electores.

A igualdad de condiciones, o dicho de otro modo, sin "crisis mediante", durante la primera legislatura del PSOE se consiguieron derechos sociales,  que la derecha en ocho años de "vacas gordas",  no ofertó a las clases más necesitadas.
Entre otras medidas, citamos a modo de ejemplo; el incentivo de la natalidad con el cheque bebé,  más del doble de plazas convocadas para los cuerpos y fuerzas de seguridad. Aumento considerable de las becas secundarias y universitarias;  fortalecimiento y amplitud de libertades: aborto, matrimonios homosexuales, dependencia, igualdad
Con la llegada de la crisis y coincidiendo con el segundo mandato del señor Rodríguez Zapatero, las medidas fueron en un primer lugar de estímulo económico en sintonía con las doctrina keynesiana y la influencia de Krugman: el plan – E, las ayudas para incentivar el consumo automovilístico, la compra de activos a los bancos, fortalecimiento de las garantías de los depósitos bancarios, la intervención de Caja Castilla y las ayudas de los 400 euros postdesempleo.

Mientras el partido "del puño y la rosa" sigue luchando para salir de la crisis, las "gaviotas" continúan con su vuelo bajo esperando saborear la carne trémula de un enfermo que no les interesó ayudar.

 

Bildu y el cuarto poder

La presencia de "Bildu" en la recién iniciada campaña electoral ha caído como un jarro de agua fría en los pronósticos aritméticos de la bancada popular.
La pluralidad ideológica defendida por la Carta Magna,  la falta de hechos probados fundamentados en correlaciones empíricas de Bildu igual a terrorismo;  así como, la ausencia de analogía probada con otras fuerzas históricamente ilegalizadas,  han sido los argumentos esgrimidos por el "guardian constitucional" para otorgar a las "siglas cuestionadas" su concurrencia en las próximas urnas.

El titular publicado por el diario ABC de Galicia: "Bildu: una indignidad consitucional" nos hace reflexionar sobre las tesis defendidas por determinadas líneas editoriales de corte conservador, defensoras del "prejuicio" y la "sospecha" como argumentación  jurídica válida para una aplicación e interpretación eficaz del derecho constitucional.

La afirmación demagógica  del diario ABCBildu se une a la lista de coaliciones ligadas a ETA que acceden a las urnas: HB, Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, ANV" y la portada de la Gaceta "El PSOE lleva a ETA a las urnas", evidencia la falta de rigor en la deontología profesinal de redacciones parciales al servicio del clientelismo político.

Las declaraciones de la Señora Aguirre: “ETA  estará en las instituciones porque así lo han querido los socialistas” muestran la falta de respeto sobre las instituciones judiciales en pro del beneficio electoralista del momento.
Las actitud hostil del Partido Popular ante la presencia de "partidos nacionalistas presuntamente limpios y democráticos" en la trinchera electoral;  nos recuerda el rédito electoral que, en su día, les propició el famoso recurso de inconstitucional sobre el  "Estatut Català" ante el "ahora criticado y cuestionado"; Tribunal Constitucional.

Con la presencia de Bildu en el "rin electoral"  y la politización intencionada e interesada del fallo judicial por las élites mediáticas  y políticas conservadoras; la recién campaña electoral está siendo el preámbulo de unos próximos comicios nacionales, en perjuicio de un discurso democrático local y centrado en los problemas que afectan a los ciudadanos en sus municipios y comunidades.
Al margen del ruido jurídico y mediático de las siglas Bildu, la nueva fuerza política deberá abandonar el discurso victimista, tan criticado por las corrientes progresistas, y exponer ante la soberanía popular, las líneas de su programa electoral para poder ser analizado en perspectiva comparada con las demás ofertas políticas.

La omnipresencia del señor Rajoy en la campaña electoral servirá para eclipsar los discursos locales en pro de la crítica nacional. La corrupción enquistada em la Comunidad Valenciana  por los escándalos del caso Gürtel, así como el endeudamiento histórico de la Región de Murcia, gestionada por el popular Valcárcel, debería hacer reflexionar a la población sobre la ponderación parcial de los  resultados programados.

Obama y la leyenda de Osama

Los atentados del 11 de septiembre del año 2001 perpetrados por la organización  yihadista Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden, simbolizaron la fragilidad del gigante y cohesionaron a la sociedad civil ante la amenaza incrustada de probables réplicas terroristas orquestadas por "la figura invisible de Laden".

Después de diez años de  herida histórica y frustración política por los intentos fallidos de búsqueda y captura del líder de Al Qaeda, la prensa internacional ha conseguido escribir su ansiado titular.
Los efectos colaterales de la noticia han elevado los bajos índices de popularidad del premio Nobel de la paz, Barack Obama y ha contagiado el virus de la "inseguridad crónica" al continente occidental.

El titular desierto de imagen, o dicho de otro modo, la muerte anunciada sin la prueba del cadáver, siembra la duda en la opinión pública y alimenta la "leyenda de Laden".  Con la euforia del instante pasado y sin el ruido mediático de la noticia, el juicio histórico de los hechos inmortalizará la figura del enemigo a la categoría de aquellos personajes históricos, que sin el testimonio de la prueba, han sido objetos de cientos de hipótesis "post-mortem".

El "fantasma de Laden", como ha sido llamado por periodistas del sector crítico de Obama, seguirá latente en la incoherencia popular de sectores de la "sociedad civil",  incrédulos y descontentos, por la ausencia de imagen ante el "crimen perfecto" y esperado durante una "guerra de diez años".
La frase de la sabiduría popular "una imagen vale más que mil palabras",  seguirá enquistada en el pensamiento occidental y será difícil asimilar una muerte sin cuerpo visible. Las imágenes de la supuesta finca del líder de Al Qaeda con el plano general del "colchón y el suelo ensangrentado", muestran indicios de un trágico suceso pero no solucionan la ecuación: "Bin Laden igual a cadáver".

Los grandes titulares del siglo XX se correspondieron con el rigor periodístico de la imagen, la noticia "Franco ha muerto" fue seguida con su correspondiente entierro, cumpliendo con el ritual occidental. El titular "Sadan Husein ha muerto" estuvo ilustrado con su correlativo cuerpo presente. Ahora bien, ¿dónde está el cuerpo sin vida que ilustra y otorga la credibilidad colectiva al titular "Bin Laden ha muerto"?.

La supuesta muerte de Osama no pondrá el punto final al terrorismo yhiadista sino que será un punto y seguido en las posibles turbulencias del mal herido "statu quo" internacional.
Con la herida abierta en el corazón del radicalismo islámico y la presencia de Estados Unidos en el conflicto libio, se abre un nuevo ciclo de probables respuestas bélicas en territorio occidental.  El tanto a su favor auspiciado por Obama abre un episodio de inseguridad extrema ante posibles réplicas de venganza y atentados al "modus operandi de Al Qaeda".

A pesar de las declaraciones recientes realizadas por la señora Aguirre sobre la puesta en duda de la autoría de los atentados del 11-M en Madrid, en vísperas de elecciones municipales y autonómicas, ponen en evidencia la herida sin curar de la derecha española ante la derrota en las urnas, por la soberanía de un pueblo  indignado que sufrió las represalias del supuesto "líder muerto".

Érase una vez…

Las circunstancias ambientales del ser  determinan su campo de acción y condicionan su capacidad de elección, la libertad entendida por Ortega y Gasset es el margen de movimiento que el  sujeto ostenta dentro de las variables sociales de su escenario vital.
Las condiciones culturales y genéticas estigmatizan al animal humano en una celda carcelaria que sólamente puede escapar a través de la imaginación y el imperio de los sueños.
Descartes en su discurso del Método afirmó que el pensamiento es la esencia que nos distingue como seres humanos y la evidencia empírica de nuestra existencia.
La capacidad de soñar, de inventar nuevos escenarios y experimentar sensaciones en nuestro intramundo impregna la única variable que nos libera de las ataduras existenciales. A través del sueño, fluye la creatividad como instrumento antagónico de la censura y permite fluir la tinta en la pluma del escritor.
En una sociedad inmersa en valores económicos e individualistas al amparo del postindustrialismo de mediados del siglo XX, la literatura ha perdido el lugar privilegiado que ostentó en las tertulias madrileñas de la generación del 27.
La palabra ha cambiado el rumbo en el pasar diacrónico de los siglos. El lenguaje científico de las democracias occidentales avanzadas ha eclipsado la polisemia literaria de las letras y empobrecido el legado de grandes escritores y artistas de la palabra, con la evaporación de los acentos producto del cosmopolitanismo actual.
A sus 85 años, Ana María Matute ha sido galardonada con el premio Cervantes;  la tercera mujer,  en treinta años de certamen,  que recibe el reconocimiento por su labor al servicio de la libertad, o dicho de otro modo, al servicio de los sueños y la arquitectura de escenarios inventados y compartidos.
La «contadora de cuentos», como ella se define, con una voz tímida y con la sabiduría de la edad impregnada en su mirada, ha emitido un discurso a dos aguas entre el realismo de «Sancho Panza» y el idealismo del «ingenioso hidalgo de don Quijote»; una prosa de contrastes al más distintivo estilo de Saavedra.
El llamamiento a la invención como filosofía de juventud ante el devenir de la senectud y como instrumento necesario para la modernidad y progreso social, destacan los valores que «el manco de Lepanto» nos transmitió con la influencia de su obra.
Desde la crítica, debemos hacer una reflexión profunda sobre el maltrato que la «era teconológica» está haciendo al legado milenario de la palabra. En la sociedad de la pantalla, como así ha sido llamada por el sociólogo J. Baudrillard, la cultura del «vivir acelarado» ha sido la mayor causante del desgaste y empobrecimiento del lenguaje. La era de la abreviatura en el soporte digital del  «móvil»  y el «portátil» ha creado seres mudos y huérfanos de recursos literarios, tan necearios para la construcción de mensajes ricos en matices y distintivos de una cultura marcada por la huella de su lenguaje.
Con un discurso humilde, como símbolo de inteligencia, la galardonada del «Premio Cervantes»  ha sabido conjugar la mirada de una «niña asombrada» por  el ruido y el estruendo de la guerra civil;  con los ojos de una «niña soñadora» e inmersa en el «érase una vez…»  de los cuentos imaginados de toda infancia  feliz, como la vivida por el protagonista de aquella hermosa película italiana titulada  «la vita è bella«.
El contraste entre ambos polos antagónicos dejan vislumbrar en el interior de esta sabia escritora,  al «Quijote» y  «Sancho» que todos llevamos dentro.
El «poder de la invención» como instrumento para combatir los obstáculos sociales de libertad, nos debe servir como mensaje para crecer y vencer la batalla al pensamiento vertical como principal enemigo del arte de soñar.

Corrupción «made in PP»

La estrategia sistemática de descrédito de la marca ZP y la ausencia de alternativa y propuestas ante los problemas económicos que atraviesa el país, ponen en evidencia los rasgos distintivos del posible cambio de ciclo político que arrancará con el preámbulo de las municipales.
La incrustración en el ideario colectivo de la ecuación pp igual a dinero pone en evidencia la desesperación de miles de parados que ante la pérdida de la fe en la lógica de los mercados, ponen sus creencias y confianza en un probable gobierno de corte neoliberal, o dicho de otro modo, más mercado y menos Estado.
Con diez listas electorales manchadas por miembros imputados por casos de corrupción, el Partido Popular pone en evidencia la demagogica como cualidad ingrata del "hacer político".
La música orquestada por Aznar con el "váyase señor González" consiguió calar en la opinión pública la correlación PSOE y corrupción. Los paralelismos históricos se repiten pero con la losa de la crisis económica internacional.
La trama Gürtel o, dicho de otro modo, las presuntas empresas al servicio de la élite empresarial popular y las supuestas redes de financiación irregular no han hecho reflexionar a la opinión pública de la osadía del señor Camps y los suyos que con la mancha de la "cuestión de todo ladrón" siguen aferrados al sillón y a las silenciosas paredes de la corrupción.
Los chorros de tinta que se han dedicado a las tramas corruptas del PP no han servido para romper el estigma de "manos rotas y corruptos" incrustrado en la memoria colectiva.
La destitución del Juez Baltasar Garzón por las supuestas escuchas ilegales en torno a la corrupción de la bancada popular nos hace reflexionar sobre las paradojas y la "independencia del poder judicial nacional".
El posible cambio de ciclo político vendrá abanderado por políticos "a priori cuestionados", pendientes de saldar sus deudas con la justicia. Políticos en espera de plazos y declaraciones para contarles a supuestos jueces independientes dónde "han metido la mano" y que supuesto dinero de "sucio recorrido" han llevado en sus bolsillos.
La lógica de los ciclos económicos y la correlación casual "decrecimiento económico igual a gobiernos progresistas" llevará a la Moncloa al dos veces perdedor Rajoy y los suyos para, al igual que en tiempos del señor Aznar, la inercia de los mercados les haga merecedores de colgarse la "medalla de la victoria".
La receta más mercado y menos Estado, tan abanderada por la corriente del "aznarismo" llevó a España a la cima de un país de riqueza ficticia pero acompañada de un anémico Estado del Bienestar.
La reducción del despido de 45 días a 33 días por año de servicio, en la era de Aznar,  consiguió dismininuir las cifras de la EPA a aquellos que hoy en "barras de bares"  hablan incrédulos y critican las indemnizaciones de sus despidos.
La crítica a los famosos "400 euros" de ayuda a los desempleados que han agotado su prestación pone en perspectiva diacrónica comparada el recorte y "tijeretazo" que "en época de vacas gordas" hizo el señor Aznar a las clases medias de este país.
El crecimiento de la inseguridad ciudadana por la reducción drástica de la Oferta de Empleo Público en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en beneficio de la seguridad privada, es un ejemplo más, de entre muchos del "saber hacer popular".
La factura de la crisis internacional finalizará con el cambio de ciclo político actual y la llegada del señor Rajoy a la Moncloa para poner en práctica las recetas de corte neoliberal que tanto sirvieron para crear "nuevos ricos"  y "nuevos pobres en derechos sociales".

Jueves Santo sin ateos

La manifestación ateísta prevista para hoy  por las calles de Madrid ha sido frustrada por el poder judicial amparándose en una interpretación pro católica de la Carta Magna.
La aconfesionalidad del Estado español y el derecho de reunión promulgados por la "utopía constitucional",  no han sido armas suficientes  para ganarle la batalla al solemne deambular de corte católico del "Jueves Santo".
El peso de las "sotanas" se ha hecho notar en las altas esferas judiciales y ha puesto en evidencia la incoherencia entre el discurso político del "Estado  Aconfesional" y la censura,  ejecutiva y judicial, de cualquier brote de manifestación en contra de la  ortodoxia católica.
La entrega de 6.000 millones de euros anuales por parte del gobierno a las arcas eclesiásitcas, pone en entre dicho la "imparcialidad y trato de neutralidad"  que la religión católica osteta en perspectiva comparada con otras prácticas credenciales.
Los casos de corrupción sobre pederastia, supuesta trama de niños robados en el franquismo,  etc…  reflejan la fragilidad institucional del poder histórico del catolicismo, que mediante el imperio de la  ley canóniga "quemó literalmente en hogueras de todo el país" a disidentes credenciales, por su rebelión valiente contra las imposiciones dogmáticas de la élite clerical.
La eliminación de la Inquisición, como institución represora y dictaorial de la libertad ideológia y de expresión,  aun no ha borrado la huella erosionada de la interpretación jurídica del derecho de reunión actual.
Los argumentos esgrimidos por el Tribunal de Madrid basándose en la "incoherencia estética" entre la ideología de los convocantes y el simbolismo religioso del escenario procesional, ponen en cuestión y reflexión crítica, la interpretación reduccionista y abstracta del derecho de reuníón.
Los fundamentos basados en "posibles alteraciones del orden público por grupos radicales" muestran la evidencia de argumentos prejuiciosos y marcados de "probables indicios discriminatorios" a aquellos que, cumpliendo los trámites formales dictados por la constitución, desean ejercer su derecho fundamental.
La coincidencia de una manifestación atea con un día tan religioso como "el jueves santo" debería servir como un gesto de puesta en escena de la "pluralidad ideológica y religiosa", también redactada en la Carta Magna pero, al mismo tiempo, tan ineficaz en la praxis normativa de este país.
La "censura del laicismo en pleno siglo XXI" nos recuerda a aquellos señores del XVI, precursores de la ciencia moderna, que por su  "crítica pública" de las teorías creacionistas de su tiempo;  recibieron a cambio el calor de las llamas,  como castigo por su intromisión en los discursos escolásticos en  una sociedad sometida al imperio de la fe.

Aznar: el amigo extravagante del PP

Las declaraciones del señor Aznar en Nueva York y Estepona han caído como un jarro de agua fría a sus «amigos extravagantes del partido popular».
A pocas semanas de las elecciones regionales y municipales,  las afirmaciones del ex presidente han abierto la herida que tanto dolió a la «derecha» allá por el año 2004, cuando la foto de las Azores inmortalizó los «oídos sordos de un gobernante» ante los gritos de paz que clamaba su pueblo y  la privación del plebiscito a la «vox pópuli».

Siete años después, aquél que defendió a capa y espada la invasión bélica de Irak, con argumentos sin base empírica y con la posición en contra de la comunidad internacional, acusa hoy al gobierno actual de demagógico,  por proteger a la población civil  libia, donde hoy han fallecido al menos veinte niños en Misrata por las tropas de Gadafi.

El silencio de Rajoy ante las disidias de su mentor,  ponen en evidencia la estrategia de la derecha de «mantenerse al margen» ante la crudeza de las palabras; con tal de no manchar su nota en los sondeos metroscópicos pre electorales.
La equiparación falaz de Irak con Libia reabre las heridas cicatrizantes del inconsciente colectivo. Las secuelas de dolor sembradas por aquella «guerra» cuya intervención no consistió en proteger a la población civil,  sino salvaguardar «intereses oscuros» orquestados por la ideología neoliberal.

El mercado armamentístico internacional se rige por la oferta y la demanda y no, por criterios de amistad. ¿Se puede culpabilizar a las empresas de automóviles por las muertes de accidentes de tráfico? según la argumentación analógica y el criterio de Aznar, sí. Según su razonamiento, las empresas han vendido aquellos coches que han sido causa del accidente. Luego todos aquellos que han comprado los correspondientes coches siniestrados son «amigos extravagantes del concesionario vendedor».

La venta de un producto no responsabiliza a la empresa del uso que su comprador o consumidor haga del mismo. El uso irresponsable del producto y los daños causados a terceros son susceptibles de responsabilidad civil.
La intervención de España en Libia es una misión de  protección a una población civil  que está sufriendo los ataques indiscrimados de su tirano. El uso irresponsable de las armas,  realizado por Gadafi,  es precisamente  lo que le convierten en el «enemigo actual y extravangante de occidente». La muerte de niños en Libia está por encima de los argumentos demagógicos de aquel que en su día, apoyó un conflicto de «dudosa» legitimidad.

Las declaraciones hechas por Aznar, ese que sigue afirmando que la autoría de las bombas de Atocha fueron puestas por «individuos llegados de desiertos y montañas lejanas»,  muestran el mensaje latente de rencor de un emisor que sin voz ni voto en esta situación, se dedica a crispar la opinión pública y obstaculizar el tan ansioso deseso de Rajoy de pisar la alfombra de la Moncloa.

Mendigos de Gallardón

La propuesta planteada esta semana por el señor Ruiz Gallardón sobre "sacar a los mendigos de las calles de Madrid", o dicho de un modo más crítico, hacer invisibles y esconder del paisaje urbano aquellos elementos humanos que incomodan la mirada atónita del andante; nos invita a reflexionar sobre la  paradoja entre la libertad negativa, tan defendida por la ideología neoliberal, y la  limitación del espacio público a aquellos seres,  que por su atuendo y aspecto desaprobado por la estética social, manchan  la estampa idílica del paisaje.
La filosofía del "tanto tienes tanto vales", paradigma de la gloabalizacióon consumista del momento y un valor exacerbado de la preocupación por la  imagen,  hacen inteligible la llamada "política de beneficiencia" planteada por el líder madrileño.

Las  calles del Madrid del Siglo XIX, en palabras de Galdós,  estaban dibujadas de  "personas tapadas con mantas a cuadros, pelos largos y dientes amarillos… tendidas y temblorosas en medio de adoquines al acecho de miradas altivas de clases medias acomodadadas". La figura "visible" del mendigo, como símbolo de "pobreza sin maquillaje", formaba parte  de la idiosincrasia de las  ciudades.  El realismo marcó  e hizo visible las miserias humanas ante la mirada incrédula de los poderes dogmáticos de la época. Eliminar del cuadro social aquellas figuras que desentonan con el mensaje utópico de la estética urbana ponen en evidencia la "cultura de fachada" planteada desde las filas populares. Tener la fachada de las casa  impecable en contraste con un interior lleno de rincones y recovecos sucios y polvorientos;   nos hace reflexionar sobre el "síndrome de diógenes politico" de acumular la "basura", o mejor dicho, las miserias de la población en instituciones marginadas y ocultas lejos de la mirada dañina de la verdad colectiva.

La crisis del Estado de Bienestar  auspiciada por la batalla ganada de los mercados sobre los Estados, ha aumentado los niveles de pobreza de una sociedad indignada por la "falsa riqueza". El aumento de mendigos, figuras discordantes con el paisaje, ponen ante nuestros ojos la cruda realidad de las consecuencias nefastas que la crisis económica ha suscitado a aquellos que, agotadas las ayudas paternalistas del Estado,  y acabadas las "plumas del colchón familiar", se ven como "objetos incómodos del asfalto",  indignos de ocupar un espacio vital en las calles de su ciudad.

La política social basada en "quitar de en medio" a aquellos que por sus "circunstancias vitales" se encuentran sin techo que los proteja,  pone en evidencia  la crisis de valores y burla de los derechos fundamentales tan propagados por la Carta Magna. La no intromisión física y psíquica, el derecho a una vivienda digna, el derecho al pleno empleo, la inviolabilidad del domicilio (la calle en el supuesto de los mendigos)…  hacen visible la incompetencia de muchos poderes públicos que ante el aumento visible de la pobreza, proponen como solución social la ocultación de la verdad a sus clientes electorales. La política planteada  recuerda a esos perros solitarios y deambulantes por callejones oscuros, que trasladados a las perreras municipales,  dejan de ser "visibles a los otros", pero continúan hacinados, pulgosos y malolientes con la etiqueta social de "perro abandonado".

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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