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Sátiras demagógicas

Las espadas de Casals se han ensañado con la muerte de Carrillo. La dos de La Razón pasará a las vitrinas de la Caverna por los insultos propinados desde "la jungla" de Marco y el "buen salvaje" de Narváez. Con el título: "las gafas de Carrillo", el segundo de Marhuenda viste de largo los argumentos mediáticos con los remiendos de la  falta de respeto. Desde su artículo. El subdirector del chiringuito; crítica  -con una sátira mordaz, al estilo de Reverte – el cuerpo cadavérico de Santiago. "No deja de resultar <<chocante>> – en palabras del articulista  – la postrera imagen de Carrillo, muerto en su ataúd con las gafas puestas, como si su fantasma fuera a alzarse a pedir un cigarrillo o una cofesión in extremis ahora que se llevan tanto las series de fantasmas y vampiros". "El viejo comunista – sigue Pedro en su mofa hacia Carrillo – era <<un muerto viviente>> al que de cuando en cuando sacaban de la tumba para que limpiaran el polvo de la universidad". "No quiero – concluye el Subdirector de La Razón – que me entierren con gafas" – por cierto, él no usa gafas -.

Con el título: "las buenas intenciones". El artículo contiguo a "las gafas de Carrillo", continúa por la misma senda satírica emprendida por su vecino de la derecha. Desde "la jungla" – nombre de la columna de José María Marco – los insultos al difunto se disparan como bayonetas napoleónicas en pleno campo de batalla. Según la perla de Marhuenda: "lo peor del siglo XX – no fue ni el franquismo, ni Hitler ni Mussolini; lo peor – se concentró en Santiago Carrillo". Don Santiago: "habría hecho de España, de haber triunfado, una sucursal del estalinismo soviético, con todo su cortejo de miseria, campos de concentración, asesinatos en masa y cerrojazo a cualquiera de los derechos humanos". Con insultos al difunto – "antipático", "bufón cortesano" – el autor de la columna ningunea la función del comunista en la Transición democrática.

Al autor de la "jungla" le sorprende que don Santiago Carrillo diera el visto bueno a la democracia "liberal". "Una paradoja muy propia del siglo XX – vaya ahora resulta que los demócratas somos paradójicos – quiso que en ocasiones la libertad tuviera que contar, para abrirse camino, con las bendiciones de quienes la habían aborrecido sin tasa". Concluye, el discípulo de Marhuenda, tratando de cinismo histórico la función de don Carrillo en las libertades que nos envuelven.

Desde la Crítica no podemos cruzar los brazos ante semejantes interpretaciones. La falta de respeto por el cuerpo  de Carrillo – al margen de los odios y pasiones levantados por el personaje – pone sobre la mesa; el estilo de algunos periodistas con tal de mantener intacto el sillón que los protege. Si fuese yo, el hijo de Santiago sentiría escalofríos al leer en la prensa de mi país; una sátira tan mordaz e insidiosa contra el cadáver de mi padre. La imagen de una persona está marcada por los objetos que la definen. Las "gafas de Carrillo" – señor subdirector de La Razón – son un rasgo distintivo del rostro de Santiago. Probablemente, su familia haya decidido velar a su difunto con los mismos rasgos distintivos que en vida le acompañaron. Por ello, resulta de poco gusto – mordaz, burlesco y ridículo – que un columnista de su "categoría" haga una sátira huérfana e indefensa de réplica.

Por su parte, las palabras demagógicas de José María a la figura histórica de Carrillo dejan mucho que desear de un señor que vive en libertad gracias – le guste más, o le guste menos – a las acciones de señores como Santiago. Señores como Santiago que – al margen de sus ideas comunistas – supo acoplar sus ideas a los marcos del Capital. Desde su libertad, criticó hasta la médula – y poco se equivocó – el devenir histórico del modelo actual.

Mezclar nacionalismo con comunismo – como así ha hecho el autor de "buenas intenciones" demuestra la falta de cultura política de algunos columnistas que parlan sin hablar sobre aquello que más le gusta a su línea editorial. Los nacionalismos – señor Marco – tienen sus raíces en la ideología liberal. Don Santiago siempre estuvo al lado de la izquierda. En primera instancia fue comunista pero, llegada la democracia y comprobado el fracaso de la URSS, optó por moderar su discurso y encajar sus ideas en la Socialdemocracia. Esa moderación ideológica – que usted llama "cinismo" – es la grandeza de un hombre que se ajustó a los nuevos tiempos y dejó atrás las utopías de su juventud.

Adiós Esperanza, adiós

Después de casi una década acariciando la erótica de decidir. La Margaret de Madrid ha puesto punto y final a su periplo por el poder. La familia y la enfermedad – supuestamente curada -, han sido los mimbres determinantes para la cocina del titular. "Aguirre Dimite". Dimite la misma señora que trató de "perroflautas", "camorristas y pendencieros" a los indignados de este país. "Aguirre deja el cargo". Deja el cargo, la misma mujer que consideró a los interinos como unos individuos que "entran a dedo y sin preparar oposición". "Esperanza dice adiós". Dice adiós la misma recién levantada, con calcetines y tacones, que relató a la prensa su mala experiencia en los pasillos de Bombay. "Ha caído Aguirre". La misma "Dama de Hierro" que al otro día de la Huelga General, afirmó que: "los sindicatos caerían como cayó el muro de Berlín.

"Aguirre abandona la Comunidad de Madrid". La abandona después de radicalizar el proceso privatizador emprendido por Aznar. Después de llevar a la cola del INEM a miles de interinos, y dejar endémicas las aulas de su región. Esparanza recoge sus maletas, tras fracasar en su intento por arrebatar el cetro a Rajoy. Se va Aguirre. Se va después de planificar concienzudamente su sucesión. Se va la rubia de Madrid sin decir adiós; sin saber con claridad si volverá cuando caiga en las urnas las barbas de su mentor.

Aguirre dice adiós. La misma exministra de Educación que confundió – según las leyendas urbanas de Madrid –  al escritor Saramago por Sara Mago.  Se va – no sabemos si para siempre o para un rato – la nieta de José Gil de Biedma –  tercer Conde de Salpúveda – y la prima de Okua Leele.Esperanza dice adiós a la política. Dice adiós, a punto de concluirse el primer aniversario de Rajoy sin caer ante las zancadillas de sus pies.

Adiós Esperanza, adiós. Te vas de la política después de firmar el contrato de tus sueños. A punto de crear 260.000 puestos de trabajo directos y rescatar los viejos humos a Madrid. Te vas tras ver a Gallardón jurar la Constitución y escalar por encima de las montañas del poder. Te vas con lo que más te ha gustado de ti. Ser la sombra de Rajoy.  Estar por encima de él en todas las portadas de este país. Te apartas del nubarrón justo en el momento cuando la imagen del PP empieza a caer en las encuestas de este país. Te vas con el recuerdo de aquel "Tupper" que voló derecho hacia ti. Te vas, después de eliminar las becas de comedor. Después de cortar las becas para libros y después de exigir uniformes en los colegios de Madrid.

Aguirre se retira. Se retira con las lágrimas del camarada, los llantos del burgués y el canto de Benedicto XVI. Se retira con los aplausos de Rajoy y la sonrisa de Gallardón. Se nos va con una mano delante y la otra… Se retira para beneplácito del PSOE. Se retira el bastión que no pudo derruir la dialéctica de Simancas. Se va, la política del Tamayazo. La primera presidenta del Senado. Dice adiós al poder, la  concejala de Madrid. La misma mujer que hace oídos sordos a "Salvemos Telemadrid". Se va de la política – "por el momento" o para siempre – la señora que confundió a Dulce Chacón con la escritora Dulce María Loynaz. Adiós Esperanza, Adiós.

Sin Cataluña

El ruido de la calle impide a Josep mantener intacto los hilos de su diálogo. "Si fuéramos independientes – dice el catalán, mientras ojea el Sport en las terrazas del Bona Sort  – no tendríamos que cargar con las tonterías de Rajoy". "Los españoles – se refiere así a los <<no catalanes>> – han vivido gracias a las rentas de nuestro país". "Ahora es el momento de soltar las anclas de Hispania y navegar por los mares de la libertad". "Dile a tu President – le replica Manolo, un emigrante andaluz de los tiempos del baby boom- que se deje de patriotismos absurdos y solucione, de una vez por todas, las púas del Parlament". "Desde que gobierna Arturo – se refiere a Artur Mas – estamos peor que en los tiempos del tripartito". "Hoy, Cataluña ya no es la tierra dorada de ayer". "Los Talgos de Andalucía – sigue Manolo en su réplica a Josep – ya no son los tubos de hierro oxidados, que décadas atrás, inundaban con maletas y acentos del sur; los suelos fértiles de Sants".

A dos calles más arriba. Cientos de "ciutadans", provenientes de  Montjuïc, esperan la luz verde para perderse entre los colores de la "Senyera". Con el eslogan: "Catalunya, nou estat d'Europa". El "Passeig de Gràcia" está ocupado por una serpiente gigante, de tonos rojos y amarillos, que cabalga lentamente por las curvas espinosas del ocho punto uno del "Estatut Català". "El día de la Diada – en palabras de Andrés, compañero de Josep – ha servido a las siglas de Mas para poner tierra mediante entre; los prados de las <<rosas>> y los cielos de <<las gaviotas>>". "Hoy – seguía el viejo amigo, mientras agotaba su Vichy – las calles de Gaudí han sembrado un antes y un después; entre las preposiciones que separan los tejidos discursivos del <<ser catalán (y/o) español>> ". "El <<onze de setembre>> será recordado por las hemerotecas de tv3 por la puesta en escena de una olla a presión llamada <<catalanización>>".

Las mayorías relativas de los tiempos pasados han servido para acallar los brotes nacionalistas. El "enano de Pujol" -en palabras despectivas de José María – sirvió a los colores de Mariano para mantener el poder a un congreso debilitado. Gracias al "enano", tanto Felipe como Aznar consiguieron gobernar desde la pluralidad. En días como hoy, la mayoría absoluta de Rajoy ha roto la política de pactos entre nacionalistas y españolistas. Catalunya ha perdido su función en el patio de los leones. Es precisamente, por esta razón; la idiosincrasia civil se convierte en la única arma de Mas para perpetuar las cómodas alianzas de ayer. La cohesión a través de la Diada sirve al líder de CiU para consagrar su liderazgo y ensanchar las orillas que separan los puertos ideológicos de la derecha con los paradigmas liberales de los nacionalistas.

España sin Cataluña – dicen los economistas del vaso medio vacío – se convertiría en un Costa Concordia, tocado pero no hundido,  esperando las cadenas del gigante para ser remolcado. Cataluña sin España – dicen los detractores – necesitaría la mano de Europa para no caer en los mismos precipicios que una Grecia sin el euro. Sin Hispania – dicen los catedráticos del vaso medio lleno – aumentaría el poder recaudatorio para las arcas de la "Senyera". La independencia serviría a nuestros vecinos del norte para empuñar las mismas armas económicas de los tiempos napoleónicos. La vuelta al proteccionismo abriría la guerra de las fronteras entre los de dentro y los de fuera. Sin Cataluña, dicen los nostálgicos de Guardiola – entre ellos, Zapatero – perderíamos la oportunidad de disfrutar del rifirrafe futbolero entre blancos y azulgranas.

Los «ni-ni» de Zapatero

Los "puntazos" de Marhuenda no podían pasar desapercibidos para los ojos de la  Crítica. La tres de La Razón, del presente día, pasará a las vitrinas de la  demagogia por las correlaciones falaces del bastión de la Caverna. Con el titular: "Los <<ni-ni>>, la cosecha de las leyes socialistas", la noticia de la Derecha viste de largo a sus clientes de kiosco. El informe de la OCDE anunciado por el ministro establece: "el aumento de los llamados <<ni – ni>>, jóvenes de entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan". Este dato – negativo, sin duda alguna – es debido, según la artillería de Cassals, a "las pésimas leyes educativas del PSOE, que han regulado la escuela desde los años 80 hasta hoy".  Según el artífice de la demagogia: "ante esta situación de deterioro, los socialistas del <<Tupper>> no han movido ni un solo dedo"

Son estas intromisiones del periodismo en los campos de la sociología, las que invitan al crítico de hoy a reflexionar sobre la prensa que nos informa. Es sorprendente, que los discípulos de Marhuenda hagan elogio del razonamiento kantiano para establecer correlaciones empíricas desprovistas de metodología. La reducción del problema del <<ninismo>> a la variable unicausal socialista pone en evidencia la falta de profesionalidad de un periódico con tal de ganarse el euro con treinta de su producto. La dialéctica de Hegel sirvió a los clásicos de la sociología para comprender el fenómeno social desde distintos puntos de vista.
El incremento de los "ni-ni" – podría ser, puestos a movernos por los barros de la interpretación – el resultado de una sociedad inmersa en altas tasas de paro y un sistema educativo al borde del precipicio.

Son precisamente, las políticas educativas de Wert las que invitan a la Crítica a pensar sobre la correlación alcista entre <<ni-nis>> y PP. El recorte de las becas y el incremento de las tasas de matrícula son, sin duda alguna,  dos argumentos de sentido común para predecir en un futuro, no muy lejano; un aumento de los ciudadanos que quieren y no pueden estudiar. El aumento del ratio de los alumnos por aula y el despido masivo de miles de interinos; manchan el apetito educativo de muchos jóvenes apartados del tren de los estudios. Los recortes en I+D por parte del Ejecutivo invitan al recién doctorado a buscar otro país que satisfaga sus horizontes laborales.

Ante este panorama desolador de mentiras y demagogia política es comprensible que miles de jóvenes, ante el efecto desmoralizante de sus amigos cercanos, ni estudien ni trabajen. "Aunque quiera estudiar – en palabras de Eduardo, un chaval de 23 de la España de las grúas – no puedo costearme los 1.500 de la matrícula". "En mi casa – continúa el joven – somos cuatro para comer. Mi padre está un año parado y solamente disponemos de la ayuda familiar". "Con la que está cayendo, este (…) gobierno,  solo nos pone zancadillas para que los hijos de los pobres no podamos aprender". Son precisamente, estos diálogos extraídos de los barrios de Alicante los que ponen en entredicho las correlaciones de Marhuenda. Más que buscar tres patas al gato. Este gobierno debería mirarse el ombligo para comprender, con métodos sociológicos, por qué siguen aumentado los <<ni-ni>> de "Zapatero".

Vuelos baratos

El aroma a café se mezclaba con  la atenta mirada de los desaparecidos. En aquel salón de los años republicanos, la familia de Inés discutía sin reloj hasta altas horas de la madrugada. A la luz del televisor, las palabras de Santiago luchaban por ganar la batalla a los argumentos de Jacinto. Las vocales de la economía – decía el catedrático, mientras movía lentamente el "recolado" de sus manos – son tan sencillas, que hasta un niño de cinco es capaz de comprender los mandamientos más elementales. El primero de todos: mientras estés trabajando nunca tendrás tiempo para ganar dinero. El segundo: cuando pidas un préstamo, ten siempre presente, que devolverás con intereses hasta el último duro prestado. El tercero; nadie da duros por pesetas y, finalmente – y no por ello menos importante-, en época de vacas gordas vive siempre por debajo de tus posibilidades. 

Hoy, setenta y tres años más tarde de aquellas ilustres tertulias. Don Jacinto habla para sus nietos, como si lo hiciese aquel joven profesor, de sombrero y abrigo, del claustro de Salamanca. España – declara el viejo maestro, ante la atenta mirada de Susana -será en  tiempos no muy lejanos: un Ryanair lleno de chinches que pide auxilio para aterrizar con urgencia, ante la falta de combustible. Sin mascarillas suficientes, y con los aseos insalubres por la falta de limpieza. La tripulación llora de espanto por no haber aprendido el tercer mandamiento del amigo Santiago. La austeridad – continúa Jacinto –  sin las garantías mínimas de seguridad y bienestar social, se convierte en un arma de doble filo que termina por cortar las alas a eso que hoy llaman los eruditos "Neocapitalismo". Es tanto el "canibalismo actual"  por comer clientes al adversario de la selva, que volar se ha convertido en un turismo de aventura para el bolsillo de algunos.

Con el gallego en la Moncloa – continuaba Jacinto, mientras degustaba el Camembert que le había regalado Susana -, pasaremos como leones de circo por los aros de Draghi. El freno ideológico del otro – se refiere a Zapatero – hubiese servido para aguantar los caballos ante las tempestades de los mercados. Al final, querida nieta, los débiles – aquellos del primer mandamiento de tu tío Santiago -, son los que tarde o temprano terminan por caer en los precipicios del paro. Las escalas de tiempo son, hoy en día, las que marcan las diferencias entre las corbatas de la derecha y los "monos" de la izquierda. Mientras los "rojos" defienden la fórmula: más gobierno y menos mercado. Los "azules", por su parte, buscan en lo privado, la salvación para lo público. Este tándem entre público y privado es la brecha que nunca cicatrizará, mientras existan los clientelismos de partido. El proletariado, decía el comunista, tendrá que dar un golpe en la mesa si no quiere comer las migajas de los otros.

En mis años de emigrante – seguía Jacinto, mientras miraba la foto amarillenta de Inés – vivíamos hacinados en los suburbios de París. En casas insalubres como los aseos de Ryanair. En esos tiempos de miseria y, sin saber las cuatro reglas básicas del idioma, trabajábamos de sol a sol para vivir mejor el día de mañana. Esa mentalidad, basada en la sostenibilidad futura, se ha evaporado, hoy en día, en las tierras de Hollande. Las prisas del instante, sin sacrificar para mañana el último euro de la cartera, es el cuarto mandamiento incumplido de mi hermano Santiago. Aún – exclamó Jacinto – huelo el aroma a café de aquellos años republicanos, cuando en las facultades de este país se enseñaba algo más que economía.

Draghis y Gordillos

Después de un embarazo con don Mariano  en la Moncloa -comentaba Manolo, mientras esperaba su turno en la barbería de Rodrigo – los mileuristas y pensionistas de Rajoy se han dado con un canto en los dientes al ver cómo su nuevo Presidente les ha dado  la espalda a sus intereses de clase. En esta España decadente de Draghis y Gordillos – continuaba el cliente de Rodrigo – solamente ganan dinero los golfos y los pillos. Si eres honrado y currante,  mal lo tienes para ganar el medio kilo redondo que todos los meses caen en los bolsillos de algunos. La herencia de Zapatero – contestó Alejandro a las palabras de Manolo – es la causante de la política austera llevada a cabo por Rajoy. Si los "sociatas" hubieran hecho los deberes, en lugar de tanta "alianza de civilizaciones" y "memorias históricas", quizás otro gallo hubiera cantado en los foros europeos -replicó Alejandro-. Son precisamente estos diálogos extraídos de la sabiduría popular, los que invitan al politólogo de hoy a analizar con disimulo los discursos de la calle. El descontento civil con los desaguisados del poder,  siembra de desconfianza los cultivos de la duda.

El fin de las ideologías – como así se le conoce en los paraninfos de Madrid, a la alienación presente de las élites con Europa – obliga a los teóricos del poder a idear nuevas fórmulas  para romper, de una vez por todas, las lanzas que se cruzan en los campos de batalla. Mientras no lo hagamos -decía el viejo profesor, de los tiempos de Suárez – nuestros nietos discutirán como "Manolos y Alejandros" a las puertas de una barbería. Los hombres de Gobierno –  tal y como planteamos en su día, en las líneas de la Crítica – deben ceder el paso a los hombres de Estado. Sin ideologías los partidos pierden su sentido. El interés general, por encima del clientelismo mediático y partidista del momento, es el que debe marcar la senda en la nueva era democrática.

El liberalismo – decían los ecologistas franceses – es la savia que recorre los matorrales del capital. Las malas hierbas, dicen las manos ásperas del labrador,  nunca mueren en los cultivos de la desigualdad. El productivismo insostenible de los últimos cien años ha sacado los colores al globalismo actual. Los problemas de implosión demográfica se entremezclan de forma antinatura con los derivados de la explosión. Las fórmulas mixtas de la economía de mercado están siendo sustituidas por la "supervivencia del más apto" anunciada por Spencer. La miopía liberal ante las verdades de la pobreza impide al gobernante tomar las decisiones oportunas para garantizar el bienestar general. Ante esta crisis sistémica del conocimiento presente, el pesimismo civil recorre los desiertos que distan entre las rótulos del centro y los estercoleros de la periferia.

Las imágenes de Hormigos en el programa de Ana Rosa interrumpen, por un momento, el debate acalorado en la barbería de Rodrigo. Mientras Manolo defiende a bombo y platillo el derecho a la intimidad de Olvido. Alejandro se suma a los abucheos lanzados desde las plazas de Los Yébenes. La "marea verde" recorre las calles de la peluquería. Desde el espejo, detrás de la espuma blanca que inunda la papada de Alejandro, las palabras "¡Mucha mala leche!" cubren la pancarta de un profesor indignado, desterrado de su primer día de colegio.

Lienzos de Gijón

La prosa de Camba decoraba con metáforas los recovecos monárquicos de Ossorio. Aquellos diálogos en las barras de Gijón le otorgaban al café, el sabor amargo de los tiempos verticales. Los polvos de la noticia dibujaban en el aire, esculturas esculpidas con los cinceles de Confucio y los martillos de Galdós. Las aguas del periodismo acariciaban con sus olas las orillas de la literatura. La artillería de la libertad – en palabras de Genscher – servía al escriba de ABC, para narrar la anormalidad con las brochas de Velazquez. El pensamiento lateral era requisito imprescindible para aprender el oficio de informar.

El secreto de las fuentes ha mutilado su función en las  sociedades interconectadas por los capilares del instante. La noticia ha perdido su valor ante las réplicas de millones de copias indexadas en las jaulas de Brin. Los barrotes de google, los muros de Zuckerberg y, los carácteres de Dorsey; han desencantado el misticismo que se hallaba en las figuras de la tabla. Los profesionales de la información – profesores y periodistas – han perdido su razón en los tiempos de Internet. Ante esta tesitura, el filósofo del ayer, navega a contracorriente hacia puertos imaginarios, situados en las nieblas de su mente.

Al autor de la ceguera no le faltó visión cuando – en sus diálogos con Sampedro – afirmó que: el caos informativo sería el principal problema de las interacciones futuras. En días como hoy. Las redes sociales se han convertido en un mosaico de millones de muros de cristal manchados con el vaho agonizante del aliento vertical. Es precisamente, esta repetición aburrida de noticias colgadas en los perfiles del amigo, el factor que envenena las vocales de la creatividad. Gracias a las redes – decía el anónimo en sus discursos virtuales –  podemos aportar nuestro talento; más allá  del espacio que nos detiene. El esfuerzo del creativo por responder distinto a las preguntas de los otros, es la herramienta necesaria para aflorar carisma a las sociedades racionales. Si no lo hacemos, tendremos que contar a nuestros nietos las anécdotas históricas de facebook.

Las tardes de Inclán en los taburetes del Café servían al autor de la columna, para entender la lógica que se escondía detrás de un sistema interconectado por los intrusimos del poder. La culebra democrática – en palabras de Manolo, fumador de Ducados – es la caricatura que mejor define la desviación presente de las teorías ilustradas. La prostitución del poder ha destruido los muros que separan los cetros de las sotanas y, el dinero de las balanzas. Hoy, aquella misma tertulia de los Recoletos de Madrid, se repite con fuerza en los foros agridulces de las TIC. Ojalá volvamos algún día a manchar nuestras falanges con las tintas que desprendían aquellos lienzos de Gijón.

Los toros de Wert

Después de seis años sin la estética mediática de las corridas. Los toros aznarianos decorarán, una vez más, las tardes de la Primera. La danza entre el artista y la fiera – en palabras tertulianas del cuñado de mi prima -, será el "bien cultural" que sincronizará los colores del ministro con los mimbres de la marca. El Osborne de siempre. La misma silueta negra que se vislumbraba en los horizontes de la Mancha, allá por los tiempos del fraguismo. Volverá a ser noticia en los aburridos viajes ingleses por las tierras del Quijote. La España de Jesulín. Aquella Hispania ridícula, que gritaba ¡olé…! y arrojaba bragas en las Ventas de Madrid. Aplaudirá – entre pipas y pamelas -con las mismas palmas del ayer, las orejas del presente.

Mientras los talleres de Rubido y las máquinas de Marhuenda tejen de luces los trajes de la semana. Los seguidores de la Crítica miran con recelo las astas retrógradas de los tiempos de Derecha. La "muerte aplaudida", como así se les conoce a los toros en los foros antitaurinos, incita a los movimientos del maltrato a levantar los sables de la barbarie en la Maestranza de Sevilla. Mientras la Monumental dijo adiós a las atrocidades del ayer. El gobierno de Rajoy resucita para la Pública – la de todos -, la estética esperpéntica de las monteras y las taleguillas. Una muestra más – como diría un seguidor de las filas ecológicas – de la involución cultural hacia los pergaminos del pasado.

Las agujas de Wert – las mismas que han descosido el término homosexual de las voces juveniles -, vuelven a tejer  los remiendos amarillos para los trajes del franquismo. Los toros del No-Do – en palabras lapidarias de nuestro amigo José – servían a las sotanas de Francisco para apagar las velas que iluminaban los brotes republicanos. La muerte de Manolete,  sirvió al pueblo de Linares para reflexionar sobre el cambio de roles entre el cálculo del hombre y la defensa de la presa. La cornada del Islero convirtió al símbolo de los toros en el mito cultural de la España de posguerra. Hoy, la brecha abierta entre los defensores de la cultura – los taurinos -, y los denunciantes del maltrato – los antitaurinos -, siembra de espinas la dialéctica de las audiencias por desviar el discurso de la economía a los recovecos tauromáquicos.

El editorial de ABC del pasado 27 de agosto, pasará a las bolsas del olvido por tachar de ideología: los seis años sin corridas en las tardes de la Primera. Una vez más, el adoctrinamiento mediático ha servido al rotatorio de Rubido para incrustar en el ideario colectivo la fórmula civil: "toros igual a ideología". Gracias a la hipótesis planteada por los discípulos de Torcuato, hemos de dar gracias al director de "la de todos" – elegido por Decreto del Ejecutivo –  por restaurar en TVE "la desideologización anterior" a los tiempos de ZP. Ojalá que el espíritu crítico de este país haya desmontado, en la hora del café, las falacias lanzadas por las trincheras de la Derecha. 

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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