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Las perlas de Ussía

Los talleres de Marhuenda han lanzado todo su arsenal de dinamita contra la "Izquierda de Caverna". La contraportada del buque insignia de las gaviotas ha atacado, con los tentáculos de la demagogia, a los pulmones de la democracia. Las palabras de Don Ildefonso en la última de Francisco no han dejado inmunes a los ojos de la Crítica. "La mayoría fraudulenta del Gobierno de Mariano Rajoy" – en palabras recientes de Méndez – ha servido para esculpir las perlas de Ussía.

Para el autor de "El fraudulento" – contraportada de La Razón del jueves 19 de julio del 2012 – "para un determinado, y no reducido sector de la izquierda española, la democracia es sólo válida cuando las candidaturas zurdas son las más votadas en las urnas". Tenemos – dice la joya de Casals – "una izquierda de caverna, antigua y anclada en el pasado" y, por si fuera poco la dosis de pólvora barata arrojada por la pluma de Ussía. Para el abanderado de la Caverna: "la mayoría fraudulenta del Gobierno de Rajoy" – criticada por Méndez en las páginas de este blog –  significa; tomen aire: "poner en duda la limpieza de los resultados de las últimas elecciones generales". Amén.

Son precisamente, estas tergiversaciones de las líneas editorialistas de algunos medios españoles, las que invitan a la Crítica a desmontar las demagogias vertidas por los argumentos de autoridad esculpidos en sus páginas. La "mayoría fraudulenta", señor Alfonso – aunque usted bien lo sabe -, significa, en palabras polisémicas del castellano que ambos hablamos, la praxis del gobierno antes y después de las Elecciones Generales.

Es FRAUDULENTO, y lo escribimos con mayúsculas ENGAÑAR a los votantes con programas electorales ficticios y maquiavélicos, con el único propósito de pisar la Moncloa y gobernar sin programa a golpe de decretos durante medio año de reinado. Por ello, señor Don Alfonso, las palabras de Méndez – demócrata incuestionable donde los haya – no tienen, sin lugar a duda, el sentido de sus letras.

Son precisamente, las "candidaturas diestras", o dicho de otro modo, las de la derecha retrógrada de toda la vida, – aquella que usted tanto defiende –  las que en alguna que otra ocasión, que todos conocemos, han tirado por tierra la legitimidad democrática de gobiernos progresistas.

"Nuestros inmovilistas sindicatos", sigue ardiendo la dinamita de Ussía, "nada tienen de progresistas". "Son, – dice la firma de La Razón – ultraconservadores en su concepto de bien común, cuando en realidad representan la incurable enfermedad de la avaricia del dinero ajeno". "Los sindicatos – y esto sí que es para reír y no parar hasta morir – son organizaciones monstruosas y carísimas, inviables en momentos tan críticos como el que atravesamos – y concluye – ha llegado la hora de suprimir subvenciones".

Esta ventana abierta al pensamiento neoliberal de la derecha que nos gobierna, justifica con creces las palabras de Méndez en la entrevista concedida para la Crítica. Efectivamente, qué razón tiene Cándido, el gobierno de Rajoy no ha contestado a una sola carta de las enviadas desde UGT. Ha cerrado a cal y canto los cerrojos del diálogo social. Es mejor tenerlos callados.  Reducir su número en 6.000 liberados menos – en propuesta del Ministerio de Hacienda –   significa menos grito social y más estética gubernamental. Y si no que se lo pregunten a Franco.

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