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El hombre incómodo

La necesidad ha ganado la batalla a los parámetros de la  comodidad. El "hombre incómodo" ha expulsado la rabia contenida de su infelicidad. El "rasgo común" ha servido de aliento al átomo social para liberar la tensión de su hastío. La manifestación pública ha canalizado la frustración de un rebaño descontento con las directrices de su pastor. La mano invisible del señor Smith ha agotado la crisis de los paradigmas económicos del presente. La cláusula "ceteris paribus" ha perdido sus aptitudes analíticas. La complejidad del ahora no invita a la comodidad simplificadora de los modelos weberianos. La fórmula "más mercado y menos Estado" no visionó la interconexión y las turbulencias en las economías integradas. La mano invisible, por si sola, no ha enderezado el volante de los mercados. El exceso y el defecto han desestabilizado las balanzas en la quietud de lo privado. 

El "homo economicus" llora la muerte de la comodidad en la fría butaca de la desconfianza. El interés exacerbardo por la satisfacción del "yo" ha inundado el egoísmo sin mirar en el desván de la escasez. La indignación por el "querer y no poder" siembra las tierras del odio hacia las élites tóxicas del poder. La selva de Hobbes ha dejado en el suelo al débil y al soñador. La clase media ha despertado de la pesadilla cómoda de su alienación. El proletariado resucita en forma de indignación. El títere social quiere romper los hilos de su atracción. El polvo levantado por el ganado ha impedido  a la oveja vislumbrar las ruinas visionadas por el guardián de su pastor.
El mercado ha sacado los dientes a los intrusismos del poder. ¿Dónde está la identidad? Los roles ideológicos han cambiado su patrón. El maldito mercado ha roto los cánones de la ilusión de todo elector. El soberano ha vivido estupefacto el desengaño y la traición. El "preferidor racional"  se ha puesto el atuendo político del oportunismo. Salvar el interés de partido por encima del estatal. El león ha rugido pero esta vez, las ratas han dicho basta desde la alcantarilla de su represión.

La incomodidad ha levantado los pies de los avances. La sinergia de las emociones ha construido las moléculas de la manifestación. Es hora de gritar y  expulsar la ira económica para liberar  la pena latente de la comodidad. Llora el hombre incómodo por la nostalgia de su placer. El "homo economicus" ha pagado su coste de oportunidad. El virus del egoísmo ha terminado con el confort del ahora. La desconfianza ha sido el despecho del animal social ante las grietas de su individualidad.

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2 COMENTARIOS

  1. El “Ceteris Paribus” de Alfred Marshall parece ya relegado a las bibliotecas universitarias como historia del pensamiento económico.

    Del "homo economicus" hemos pasado al "homo homini lupus" de los especuladores…

    Saludos

    Mark de Zabaleta

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  2. cesar ramirez

     /  7 septiembre, 2011

    muy cierto, en estos dias en que el hombre esta al servicio de la economia y no al reves la economia al servicio del hombre.

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