La “x” de Merkel

El país de la filosofía no ha estado a la altura en el rigor sistémico que requiere la aplicación de todo  método científico.
El planteamiento de teorías desprovistas de evidencia empírica, ha sembrado la desconfianza en el "país de la ensalada" y estigmatizado el "pepino" como alimento tabú en el catálogo de la cocina.
El planteamiento falaz de la correlación "pepino igual muerte" ha desequilibrado el cruce de curvas en el sector agrícola,  y elevado los excedentes en el mercado de factores.

La "crisis del pepino" como ha sido etiquetada por toda la prensa internacional, ha suspuesto para la economía española un descenso drástico de las exportaciones y una "caída libre" de la demanda interna. El "no" al pepino por parte del consumidor soberano supondrá un "duro revés" a los cierres de caja de restaurantes y bares que verán como la "delicatessen de nuestros antepasados romanos" es mirada con recelo por parte de los turistas alemanes.

Desde la crítica, nos preguntamos sobre aquellos interrogantes que no fueron tomados en cuenta por los investigadores alemanes en el planteamiento incorrecto de su hipótesis, y que suponen las vocales de todo ploblema de investigación.
¿Por qué se señala al pepino como variable independiente sin tener en cuenta los factores ambientales?
¿Por qué en España no hay un sólo caso de infectados por E. Coli, cuando en nuestra dieta mediterránea, el pepino forma parte del preámbulo de toda comida?
¿Por qué tiene que ser un alimento español y no de otro país, ejemplo: China, Japón, Francia…?
¿Por qué se escriben notas de prensa oficiales afirmando una teoría sin su necesaria comprobación empírica?
¿Ha habido por parte del líder de Europa una maniobra paralela para tambalear nuestro sector agrícola?
¿Por qué no se habló en términos de probabilidad en la emisión de las afirmaciones?

El pago de doscientos diez millones por el gigante aleman para resarcir el daño causado, no servirá para cerrar la herida   causada en el consumidor desconfiado. Mientras Alemania no esclarezca con el rigor que caractiza al saber científico la correlación empírica E. Coli igual a "x", los consumidores motivados por el miedo y el eco mediático de los 25 fallecidos, prescindirán de las rodajas de pepino en sus ensaladas. El pepino amargo seguirá cuestionado por la creencia popular, que en analogía con el "Know-How" aleman,  establecerá la relación causal "sabor amargo igual a E. Coli".

El efecto económico de los productos sustitutos incrementará el precio de aquellos otros,  que contengan vitaminas C,  B y sales minerales, así como elefecto laxante del producto señalado. Las "cremas de pepino" bajarán su valor mientras sus sustitutas ganarán a costa de la "crisis de sus rivales".
Mientras no sepamos con certeza el origen de E. Coli, el "buque insignia del gazpacho" llegado hace 2000 años de China seguirá en la duda crónica de toda filosofía desprovista de teoría.

 

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2 COMENTARIOS

  1. Muy buen artículo. Ya se sabe, difama que algo queda… Se han cargado la exportación española de pepinos, y es curioso constatar que Turquía produce casi cinco veces más que España de esta hortaliza. Y en Alemania el primer colectivo de ciudadanos inmigrantes es Turco !

    Saludos

    Mark de Zabaleta

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  2. francisco

     /  13 junio, 2011

    No solo los Turcos producen mas pepinos que nosotros, los Alemanes cada vez mas, hacen vacaciones en Turquia con la ayuda del gobierno Aleman muchas costas virgenens sin explorar donde las multinacionales Alemanas haran lo que hace trenta años hicieron aqui construir sus hoteles etc. .Alemania esta apostando fuerte por Turquia en detrimento de España. España para los Alemanas creo que esta amortizada lo que les importa ahora es hacer crecer la deuda lo maximo posible con el beneplacito del PP.

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