Hace una década, todos los domingos, compraba el periódico en el "Video Club las Estrellas". La lectura de la prensa me acompañó durante más de veinte años. Recuerdo que primero ojeaba de forma panorámica todas las páginas. En las que me gustaban, les hacía un dobladillo en la esquinita de arriba. A continuación, leía las columnas de opinión, después las noticias internacionales y, por último, lo que acontecía en el país. Sentado en el sofá y al trasluz de la ventana, leía durante horas la actualidad de aquellos días. Esas lecturas, de alguna manera, supusieron una alfabetización política para un chaval que soñaba con ser pensador el día de mañana. Miro por el retrovisor de los tiempos, y veo el montoncito de periódicos en la mesa del comedor. Periódicos de ideologías dispares y muy bien escritos. Periódicos revueltos, arrugados y con manchas de café. Y periódicos que utilicé, semana tras semana, para limpiar las lunas de mi coche.
Hoy, las tornas han cambiado. Ya no compro periódicos de papel. Ni siquiera encuentro sitios donde comprarlos. Ahora todo está en Internet. Estamos en el "tiempo catarata", hay cascadas de titulares que nacen y mueren en un eterno retorno. Existe una sobreventa informativa que impide la lectura pausada de antaño. Las noticias son tan efímeras que impiden su digestión. De la amnistía a los incendios. Y de los incendios a Ceuta. Y de Ceuta a Zapatero. Y todo en cuestión de días. Esta fugacidad, hizo que creara este modesto blog. Un blog que se convierte en un signo de rebeldía contra los gigantes de la información. No obstante, el periodismo se ha convertido en un enfermo crónico que lucha por sobrevivir. Donde antes había corresponsables, ahora hay gente de a pie que cuenta lo que sucede a través de su perfil. El Grado en Periodismo se ha quedado obsoleto en un entorno marcado por la Inteligencia Artificial. Una inteligencia que analiza sintetiza y crea relatos coherentes. Relatos basados en la huella informativa.
En días como hoy, casi todo el mundo ejerce de periodista. Casi todo el mundo pregunta al personaje. Y el personaje no es otro que la IA. La IA se han convertido en la protagonista de lo cotidiano. A través de la IA, Manolo pregunta al "médico", al "abogado", al "asesor de imagen" o al "mecánico", entre otros. Así las cosas, la gente ha desarrollado el "arte de la entrevista", pero también la habilidad de buscar información. A través de ese programa, que piensa por nosotros, la gente elabora sus relatos sin necesidad de que Alejandro – graduado en periodismo – cuente lo sucedido. A ello, debemos sumar, dos elementos que contribuyen a la herida periodística. Por un lado, "los todólogos" y por otro "los clásicos". Los todólogos son una especie de sofistas, que hablan de cualquier tema de un día para otro. "Los clásicos" son columnistas – entre ellos literatos – que escriben durante más de veinte años en los mismos medios y sobre los mismos temas. Esta combinación deriva en una prensa predecible y aburrida. Hace falta una deconstrucción del periodismo y una adaptación de este a nuestra era. Si no se hace, diremos aquello de "el periodismo ha muerto". D.E.P.











Ana de Lacalle
/ 5 agosto, 2026Mayoritariamente, sí. Sin embargo creo que de su defunción hace años -por eso digo mayoritariamente – y no es ahora por la IA. Desde el momento en que los periódicos podían asociarse a tendentes a partidos políticos, por el capital que lo financiaba, el periodismo estaba tocado de muerte. Prevalece el poder económico, como en casi todos. Gracias, Abel, por tus artículos, aunque no comenté a menudo te leo.