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El barco

A pocos días para que se cumplan las hipótesis demoscópicas del CIS es momento de visualizar el barco de la Moncloa en manos del timón neoliberal de Mariano. Las brisas pacíficas del crucero han cambiado por los vientos huracanados de Papandreu. Ahora, las olas turbulentas de los mercados levantan las lágrimas rojas del plebeyo y empuñan con fuerza el sable del castigo. El enojo de la tripulación ante las promesas  incumplidas de su patrón de recreo,  se manifiestan en popa  mediante gritos de indignación en el estruendo de las calderas. Ya lo dijo Cayo: "no somos corresponsables del hundimiento del Titanic", o dicho de otra manera, protejamos nuestras voluntades de partido por encima de las estatales.

La herencia de Zapatero será, sin duda alguna, la coartada perfecta de Mariano para mantener a raya el discurso de la mentira y maquillar el programa oculto de su corona. La flauta mágica de los cuentos infantiles  no sonará en el despertar diario de los traicionados. La solución falaz de la crisis en términos de "hoy para mañana" alimentará con queso la trampa, en los silenciosos pasos de la rata. La legitimación del poder por  los frágiles hilos de la emoción será el suicidio civil para rendir cuentas con su pasado. El pacto social de Rousseau sin los fundamentos de la verdad, vislumbra un panorama neoliberal de recortes y gastos sujetos al paradigma de Aguirre y Cospedal. No le faltaba razón a Benjamín Franklin cuando afirmó "cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde el barco".  Precisamente ese descuido integral en el control de los  gastos domésticos, empresariales y públicos es el agujero que todos hemos excavado con las palas ficticias de la riqueza.

La crisis ha servido para legitimar el "dedazo equivocado" de José María. Por fin Aznar podrá levantar la cabeza sin el rubor de sus mejillas. Gracias al paro, el probable patrón de la Moncloa ha conseguido vencer las debilidades de su carisma y digerir el sapo de sus derrotas. Gracias a la crisis, don Mariano ha pasado de puntillas por los picos de la derecha para no levantar el polvo de la izquierda desencantada. Ahora con el agua hasta el cuello la tripulación roja solamente desea un bote que les lleve hasta la orilla. Mientras que los pudientes consiguieron un bote para abandonar el Titanic, la tripulación de segunda murió ahogada en las frías aguas de sus desilusiones.

Desunión Europea (DE)

Decía un viejo catedrático de fotografía periodística, que ajustar bien los parámetros de la cámara antes de lanzarnos al clic precipitado del momento, evita echar a la basura cientos de realidades irreversibles que ante una mala calidad en la captación de su imagen,  han sido postergadas a las espirales del olvido.
La fotografía de la crisis económica española  ha sido captada desde una cámara vieja llamada Europa,  cuyos errores de enfoque están generando conflictos políticos internos ante los resultados distorsionados de la imagen.
Desde esta perspectiva, es momento de analizar los inconvenientes que conlleva seguir fotografiando nuestra realidad desde una tecnología analógica, la "Europa pre-crisis", en una era digital, la "Europa en crisis" .

Lanzada la moneda al aire y levantada por la cruz, hemos de señalar la visión pesimista de la crítica económica,  ante la inevitable "Desunión Europea", desglosada en los siguientes argumentos:

  • Pérdida de competitividad acusada de la integración económica en la esfera global ante el crecimiento súbito de las economías emergentes.
  • Aumento de la divergencia entre las estructuras políticas internas en detrimento del cumplimiento eficaz de los criterios de convergencia.
  • Establecimiento de una política monetaria común basada en la idealización de la homogeneidad pero aplicada a una realidad heterogénea. Consecuencia, aliviamos la inflación de unos países y agravamos el consumo de otros, dicho en otros términos, frenamos la inflación alemana con la subida de tipos pero, por otro lado, estamos frenando el consumo de vivienda en España y, lo más grave, recogemos el  viento en contra para el despegue del empleo.
  • Abolición de los fondos de cohesión como antigua medida eficaz para paliar la desigualdades internas.
  • Monopolización de la eurozona por la ideología neoliberal abanderada por el tándem Merkel – Sarkozy.
    Como suena en los foros radicales de Europa: "Grecia está siendo la Andalucía en el prisma catalán de las autonomías".
  •  Mirada reacia de la inversión internacional a depositar sus divisas en una estructura europea, altamente agrietada por los temblores de su deuda interna.
  •  Desarrollo de una  política laboral sujeta a ordenamientos jurídicos distintos y políticas salariales dispares. Ello supone un grave obstáculo a la libre circulación de trabajadores y autónomos ante las consecuencias desiguales de prestar sus servicios en un país u otro.
  • Sistemas de protección social desiguales y, como consecuencia, presiones fiscales distintas que arrojan indicadores económicos divergentes y acusados en coyunturas adversas como las presentes.
  • Pérdida acusada del poder disciplinario de la Unión. El maquillaje de la convergencia en economías divergentes terminará por separar las estructuras agrietadas.

Llegados a este punto,  es momento de seguir los consejos de aquel viejo profesor y corregir el enfoque en esta cámara obsoleta llamada "Europa pre-crisis" para que cuando volvamos a lanzar la moneda, tengamos en la mano la cara y no la cruz como respuesta.

Efectos secundarios

Las radiaciones demoscópicas han mostrado las sombras patológicas en el tejido óseo de una sociedad carcomada por las angustias de la necesidad. Las placas de acetato muestran las manchas crecientes de la desesperación en los ojos incrédulos de la contradicción. Los errores de diagnóstico han ocasionado problemas añadidos por los efectos secundarios de la incorrecta medicación. La falsación de las teorías invita a la politización. El fracaso en la curación del enfermo enciende la indignación de los suyos y,  la ausencia de soluciones médicas alimenta las culpas y reproches entre las batas azules y rojas de la ingratitud.

Con una mancha radiológica de casi cinco millones de penurias domésticas y un equipo médico liderado por un espectador pasivo y un discípulo marcado por los errores de su mentor,  es difícil recuperar  la credibilidad de un enfermo inmerso en la oscuridad de un túnel sin rayos de verdad a su final. Llegados a este punto, es momento de rebobinar y encontrar las secuencias fugaces que determinen la lógica causal a esta pandemia global que sacude los tejidos vitales de Grecia y amenaza el contagio a las frágiles estructuras de España.

Los errores de diagnóstico, que decíamos atrás, han ocasionado efectos secundarios conexos con  la propagación de las sombras tumorales del paro. La coincidencia del cambio de equipo facultativo allá por mayo del presente año y el empeoramiento de los resultados en la radiografía actual del enfermo, sienta las bases de la hipótesis para argumentar la correlación estadística entre el equipo azul, liderado por Mariano, y el incremento desmesurado de los ratios negativos del paro. Las recetas azules auspiciadas por  Aguirre y Cospedal,  basadas en torniquetes abusivos en las arterias periféricas de las Administración Pública han cerrado las hemorragias del gasto pero han provocado la gangrena del desempleo. El desplome de lo público como factor multicausal del desempleo aflora la verdad escondida de Mariano en la leyenda sesgada de la EPA por sus enfermeros de la Caverna.

El incremento del paro en un 0.63 % con respecto a la EPA anterior, o dicho en otros términos, el diferencial de 144.600 parados más con respecto al segundo trimestre incluye: aproximadamente 15.000 docentes interinos provenientes de territorios azules, y miles de trabajadores públicos; despedidos por el cierre de escuelas infantiles,   recortes en personal sanitario,  reducción de cargos públicos, supresión de delegados sindicales, eliminación de servicios de planificación familiar, recortes en residencias de la tercera edad y  privatizaciones de televisiones autonómicas. Estos datos invitan a la crítica civil a reflexionar sobre el antes y el después de la entrada del equipo médico de Rajoy. Mientras, Zapatero redujo parcialmente el  sueldo de los funcionarios como medida cautelar  al problema, la derecha, sin embargo, en sus cinco meses de mayoría autonómica ha desmantelado literalmente el Estado del Bienestar con la conversión de miles de nóminas públicas en tarjetas de desempleo.

La "herencia", o dicho de otro modo, la mirada atrás como coartada para "escurrir el bulto" del presente será probablemente el "comienzo del cambio" de Mariano. La "inmortalidad de ZP" será la carta perfecta de la Moncloa para escribir el prospecto neoliberal y sufragar los males menores de los "de arriba". Mientras tanto, "los de abajo" no consiguirán descodificar las letras ilegibles de su receta. Solamente les quedará la fe para que un milagro llamado Rajoy,  les devuelva la salud en sus endémicas estimas.

Palabras sin rostro

Las nubes grises apagan las luces de paz en los cielos inestables de Euskadi. Después de una semana del titular esperado, los hechos probados frenan los ánimos de los creyentes y alimentan la emoción de los escépticos. El mensaje verbal sin la coherencia de su kinésica enturbia las aguas claras de la razón. Las palabras sin el peso de su contexto y la correlación de sus hechos alimentan la pulsión del presente pero debilitan la empírica del futuro.

La verdad vestida con los símbolos de la mentira distorsiona la credibilidad de sus fines. Las disonancias entre el qué y el cómo del mensaje de la banda terrorista legitiman la posición escéptica de las víctimas y hace difícil la transición del rencor hacia el perdón. La falta de coherencia entre las variables verbales y no verbales de la paz en Euskadi invita a la abstracción de la crítica a realizar una decodificación del mensaje paralelo de ETA.

El análisis del otro mensaje, o dicho en otros términos, la interpretación integral del "cese definitivo de ETA" debe realizarse atendiendo a los siguientes sesgos informativos:

– El comunicado de paz envuelto en los rostros tapados del terror encierra la duda entre los violentos de ayer y los pacíficos de hoy.
– El hacha y la serpiente como símbolo de poder y ostentación del terror deslegitima las credenciales de la paz.
– El mensaje de no violencia con las armas guardadas en la puerta de atrás no otorga las garantías propicias de la verdad.
– La afirmación de la paz sin ninguna llamada al perdón deja abierta la herida de cuarenta y tres años de terror.

Son estas incongruencias entre el qué y el cómo, que decíamos atrás, las que ponen en cuestión este "incuestionado final". El cese definitivo de ETA siempre lo hubiera imaginado con palabras acompañadas de rostros descubiertos en un escenario lleno de armas a disposición policial y, sobre todo, un discurso lleno de perdón y sin hachas ni serpientes.
Hoy al despertar de esta ingenuidad he leído el siguiente titular "los partidos vascos no pactan una declaración ni una marcha por la paz". Una vez más,  PNV, Bildu y UPyD  abren la grieta política de la paz. ¿Dónde está el final?

La cenicienta social

Los injertos neoliberales en el tallo keynesiano de la rosa han marchitado sus hojas rojas en el brotar frondoso de su primavera. La carne trémula de sus tallos caídos estimula el vuelvo elegante de la gaviota bajo los campos desiertos de la derrota. Aquellos injertos azules en los principios ideológicos de la izquierda inyectaron el veneno a la savia virgen de sus tallos. Ahora con la flor marchitada en el suelo y el puño huérfano de esperanza solamente nos queda renovar las semillas en los barbechos infértiles de la culpa.

La úlcera sangrante del sistema aumenta el grito herido del demócrata. Las grietas en las infraestructuras de la integración occidental  amenazan el desplome de las superestructuras de Europa. La distancia entre las manifestaciones simbólicas de los de arriba y las miserias materiales de los de abajo han contribuido al cambio social del presente. El desplome de la clase media por la salida de su ficción ha encendido los motores de la maquinaria de la involución. Ahora la realidad ha roto el hechizo de la aparente igualdad y la "cenicienta social" se ve envuelta en sus sucios zapatos de plebeya.

Las inferencias de Marx han resucitado el discurso agonizante de Llamazares. Ahora los brotes verdes de la izquierda son atesorados por el discurso residual de Cayo. La dialéctica entre "los de arriba" y "los de abajo" nos recuerda a la lucha de clases de los paradigmas marxistas de XIX.  La lucha entre los "desencantados socialdemócratas" y los  "apolíticos indignados" contra las políticas neoliberales del "PPSOE" y las élites bancarias,  ha resurgido de las cenizas,  al pluralismo político de ayer.
El anzuelo de Lara en las aguas sucias del océano desencantado y el ancla permanente en las aguas turbulentas de los indignados, sitúa el discurso de IU en el puerto propicio para llenar su pecera sin la competencia pesquera del anzuelo rojo de ZP.

La recuperación del discurso marxista de Anguita en las infraestructuras débiles del capitalismo del XXI abre la conciencia de una nueva clase social representada por miles de obreros que rozaron las puertas ficticias de la riqueza y hoy han descendido a los sótanos sociales de la pobreza. Esta nueva clase social azotada por los golpes del desempleo, el desahucio de sus viviendas y el embargo de sus coches es la representación viva de los "nuevos cuellos azules" del presente. El descenso social ha puesto la zancadilla a los mimbres ficticios de la clase media. La bipolarización real entre ricos y pobres está introduciendo a un país llamado España en estructuras sociales de corte sudamericano caracterizadas por la ausencia de clase media.

Mientras la clase trabajadora llora la pérdida de su condición, los sondeos demoscópicos dan como claro vencedor al probable causante de su mayor escisión. El átomo socialdemocráta contribuye a formar la molécula neoliberal. ¡Qué razón tenía Marx! cuando decía,  "el poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra". ¿Quiénes serán los oprimidos?

Sombras de paz

La vulneración del pacto civil por la indisciplina social de la tiranía parcial del derecho natural a la libertad,  ha sembrado los cultivos del miedo en cientos de víctimas,  que amparadas por la fragilidad de su escudo legal,   fueron elegidas por el  gatillo intolerante del terror.
Con las manos blancas de ayer y el dolor procesional de miles de vidas rotas sacudidas por la lotería amarga de su posición democrática es muy difícil, por no decir imposible, pasar página  y olvidar de un plumazo un capítulo amargo de la historia reciente de este país marcado por la sin razón del fanatismo  y las armas como instrumentos de solución.
Mendigar la calma,  o dicho en otras palabras, esperar que la quietud de las armas llegue a los formalismos del papel impreso como "prueba de paz",  implica al sentido común de "los de a pie",   hacer un acto de fe en los dogmas irracionales del "hacha y la serpiente" con el objeto de anestesiar el dolor de su veneno,  y celebrar con la "sonrisa mediática" del mañana la ecuación de su final.

La ansiedad por el manifiesto unilateral de su  final,  ha puesto la mirada internacional en  la eficacia de las élites policiales y políticas. Mientras las "víctimas"  continúan encarceladas en los barrotes de su dolor sin la válvula de escape mediática y social que las libere de su prisión. La "puerta del recuerdo" debe permanecer siempre abierta para que la fuerza colectiva haga de guardian de la verdad e impida las intromisiones del olvido. A través de la custodia del recuerdo conseguiremos mantener viva la censura crónica del terror.

El "fax de la paz",  que tanto anhelan las "élites tóxicas" para poder extrapolarlo al discurso del 20-n y obtener el correspondiente rédito electoral en  sus cuotas de urna, debe servir a la soberanía popular para reflexionar sobre la supremacía del interés maquiavélico de unos pocos en detrimento del dolor irreversible de los elegidos.
El final de ETA, como ha sido bautizado oficialmente por  la prensa nacional a un fenómeno sostenido con los frágiles mimbres de la intuición, invita a la cautela a no volver a tropezar en los espejismos de la desesperación.
Es de recibo recordar, la ruptura de la tregua en tiempos de Aznar, así como, el rubor de ZP cuando engañado por las palabras del terror cayó en los abismos de la intuición. Sus declaraciones de paz fueron, desgraciadamente sepultadas por el terror y la traición de aquellos que  decían ir en son de paz.

Desde la crítica intelectual debemos hacer una llamada a la razón y analizar los hechos con su debida correlación empírica. Hasta hoy, y a pesar de la puesta en escena del diálogo internacional de paz, debemos apoyarnos en las siguientes premisas de verdad:
– El último atentado de la banda en suelo español fue el 31 de julio de 2009 cuando murieron dos guardias civiles,
– Un víctima mortal en Francia en 2010.
– Caída reciente de la última base logística en Portugal.
– Más de medio centenar de detenidos desde enero del presente año.
20 de octubre del 2011, anuncio oficial de su final*.
La evidencia empírica pone de manifiesto la existencia veraz de un paréntesis de calma y un debilitamiento neurálgico de las estructuras del terror.
Ahora bien, ¿puede deducirse con rotundidad que estamos inmersos en su final? probablemente sí.
¿Supondrá esta noticia un cierre de un capítulo marcado por cuarenta años de tensión terrorista? Posiblemente sí. Pero para las "víctimas" evidentemente no. El final de ETA no cierra el capítulo del dolor. 
¿Se pondrán los partidos políticos la medalla de esta supuesta "manifestación unilateral de la paz"? Probablemente sí.
 ¿Se producirá la legalización de Sortu y el acercamiento de los presos a las cárceles vascas? La democracia lo dirá.

*OBSERVACIÓN:
Este artículo fue escrito durante la tarde del 19 de octubre;  un día antes de que ETA anunciase su cese definitivo. Tras conocer la noticia, volví a leer el borrador para decidir si procedía su publicación. Sólamente tuve que añadir  la frase "20 de octubre del 2011, anuncio oficial de su final". Todo lo demás seguía en pie.

Revueltas democráticas

Con el eslogan mediático "globalicemos la plaza Thair – globalicemos la  puerta del sol" se recoge bajo la rúbrica de intelectuales de renombre, tales como Naomi Klein, Noam Chomski y Eduardo Galeano, el manifiesto de apoyo a las marchas de indignados con motivo del #globalchange.
La canalización del malestar emocional de millones de mortales angustiados por sus condiciones existenciales, debe invitar a crítica intelectual a la reflexión;  con el objeto de no caer en la necedad colectiva de deambular de forma alienada por el "asfalto mundial", con el único porosito de "hacerse notar" y escribir "a posteri"  el titular internacional,  sin la consideración acertada de su sino.

No es correcto, por parte de los firmantes del manifiesto, afirmar con rotundidad la analogía falaz entre revueltas árabes en marcos de gobiernos dictatoriales y,  movimientos de "indignados" inmersos en  marcos de libertades.
Mientras el objetivo común de nuestros "hermanos de Túnez, Egipto, Libia y Siria", en palabras de los firmantes, ha sido el derrumbe simbólico de sus sistemas opresores como necesidad para recuperar sus derechos naturales de vida, libertad y propiedad, que tanto defendieron los filósofos de la ilustración; las revueltas no árabes, por su parte, han manifestado abiertamente sus intenciones apolíticas que distinguen y canalizan su enfado social. 
Dicho en otros términos, mientras nuestros hermanos árabes perseguían y persiguen un fin político en su "ocupación urbana", los manifestantes de Hessel, sin embargo, exteriorizan su malestar existencial contra la estática social, desde una perspectiva apolítica y horizontal. Las manifestaciones árabes son el medio social para conseguir un fin político y las no árabes un medio político, el ejercicio del derecho a la manifestación, para conseguir un fin social, la disminución de la desigualdad entre los de arriba y los de abajo.

Es sorprendente que intelectuales de la talla de Noam Chomski comparen, bajo su rúbrica, en un manifiesto oficial, a la figura de "Mubarak", tirano y opresor del estado natural de su pueblo, con el "tejido bancario internacional" surgido del derecho a la libertad de empresa y amparado por el ordenamiento jurídico de cada país. Es la crisis sistémica, que decía Trichet, el factor de riesgo que fundamenta los daños psicosociales de los pueblos indignados. La brecha de la desigualdad entre los de arriba, "la masa de cuello blanco", y los de abajo, "los cuellos azules de la pobreza"; la causante de las revueltas no árabes, ante las consecuencias derivadas del consumismo global y exacerbado del individualismo neoliberal.

Las redes sociales han sido el instrumento analógico a ambos lados del estrecho. Tanto en las revueltas árabes como las actuales "no árabes",  los productos de Mark Zuckerberg y Jack Dorsey, han servido para movilizar a miles de ciudadanos y organizarlos hacia un frente común. La consecución del confort ciudadano, o dicho de otro modo, el cambio de una situación existencial incómoda por otra mejor es en ésta, y en todas las manifestaciones del pasado, la esencia de toda movilización social. Finalmente, el espacio ocupado en forma de plazas emblemáticas del paisaje urbano, guarda paralelismos formales entre ambas revueltas. Pero, seguimos insistiendo, son las formas y no su contenido, la razón que nos hermana con las heridas del sur.

La politización del "15-m", como venimos defendiendo en este blog, es una necesidad para que la "rabia social" sea extrapolada a la forma escrita de los programas políticos.  Unir la indignación española con la alemana, italiana, americana y demás,  solamente tiene el efecto de la puesta en escena del poder soberano; pero faltará y lo diremos hasta la saciedad, el "objetivo concreto" para cohesionar este conglomerado global, y conseguir una respuesta política coordinada que ponga sobre la mesa; los principales problemas locales que avivan la llama de la queja social.
Mientras tanto, la única consecución material de este estruendo social, será mantener vivo por unos días el discurso mediático de la indignación ante los amagos fugaces de su titular. 

Etiquetas demagógicas

Los prejuicios sociales sobre la idiosincrasia de los pueblos, son el instrumento político nefasto para construir críticas destructivas y dañinas,  fundamentadas en los cimientos frágiles del rumor.  La generalización del discurso de la calle y su extrapolación al discurso mediático de las élites del poder es el mimbre propicio para fabricar la etiqueta geográfica y debilitar la idea de las autonomías.

Las burlas demagógicas del “president”  Artur Mas sobre el acento andaluz junto con las declaraciones peyorativas del catalanista  Duran i Lleida sobre el PER, ilustra con creces el etnocentrismo tóxico de las élites del noreste hacia el discurso tolerante defendido por la utopía constitucional.

Desde la crítica de las injusticias debemos denunciar con los gritos de la razón la intolerancia social fundamentada en discursos clasistas carentes de rigor y fundamentados en la fragilidad ingenua del estereotipo social.
La diversidad territorial como elemento enriquecedor de los matices culturales de una nación nunca debe caer en la torpeza de la superioridad.

El acento como distinción antropológica de la lingüística del sur debe ser tan respetado como las connotaciones auditivas del habla catalán. Es inadmisible que desde la perspectiva política catalana se perciba y se manifieste públicamente un claro elemento clasista, basado en las "formas de hablar" de aquellos que socializados en el sur no pronuncian las palabras con el sabor  y gusto del tejido de algunos catalanes.
Oiga usted señor “president”, si los andaluces hablaran igual que los catalanes, que los vascos,  que los gallegos y que  los valencianos;  entonces Catalunya ostentaría el monopolio cultural nacional y no podríamos hablar de España como tal. La “catalanización” como institución suprema del “discurs català” quizá no sea el camino real que refleje la España plural que ustedes tanto defienden.

El acento nos guste más o nos guste menos, forma parte de las identidades culturales de los pueblos. No es correcto afirmar que los andaluces hablen mal. Felipe González fue presidente y era andaluz. ¿Hablaba mal? no. Quizás es lícito afirmar que unos acentos nos gustan más que otros por su “correcta pronunciación” pero no es de recibo admitir que hablar andaluz es sinónimo de no saber hablar o de hablar mal,  porque dicha afirmación atenta contra la identidad cultural de los pueblos y provoca la reacción y el enojo de sus destinatarios.

La antipatía envuelta de "envidia geográfica" hacia la protección social del PER por parte de Duran i Lleida enlaza perfectamente con la crítica peyorativa que decíamos atrás.
Mientras Catalunya se crece y saca pecho por sus recursos industriales y sus privilegios institucionales ganados, eso sí,  a base de alianzas parlamentarias a izquierda y derecha del hemiciclo. Andalucía por su ubicación desfavorable en el sur carece de los recursos naturales del noreste. Solamente la agricultura y su “cultura de bar” les otorgan el sustento para vivir en el estigma de la desigualdad.

Es totalmente indigno que políticos elegidos democráticamente y representantes de territorios geográficamente privilegiados tengan la osadía de crispar y cuestionar aquellas tierras que por su estructura económica necesitan la protección social como "necesidad".

Desde la tribuna de la crítica, debemos romper esa lanza de repulsa catalana manifiesta en ambos deslices orales,  y decirles a estos señores del conservadurismo nacional, que por favor hagan un ejercicio de memoria histórica y cuenten por miles,  los andaluces que desde la añoranza de sus pueblos cerraron las maletas y emigraron a sus tierras. Emigraron y contribuyeron con el sudor de su frente y su "acento gracioso" a edificar las distancias económicas de su "superioridad territorial".
Hoy varios años después, no han aprendido ustedes, que muchos descendientes de aquellos andaluces emigrantes hablan catalán. Inadmisible.

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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