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La trampa

La sumisión permanente de los Estados miembros a los dictámenes neoliberales de Merkel será la causante de la mayor Revolución de la Izquierda que tendrá lugar dentro de las fronteras artificiales de Europa.
Desde la crítica progresista, debemos hacer un llamamiento contundente a la indignación colectiva para solicitar a gritos el rescate de nuestros  Estados por encima de los mercados. La imposición de estos últimos a la voluntad popular, o dicho de otro modo, el golpe de poder  mediante la militarización de la oferta y la demanda, está siendo la grieta que terminará por asfixiar los pulmones encharcados de la libertad política occidental.

Los pronósticos catastróficos de la OCDE con respecto al paro para el próximo año vaticinan los metros de pancarta que colapsarán las calles y avenidas en la España triste del presente. La falta de ética kantiana causada por la incoherencia entre los silencios de la oposición y los hechos actuará como arma destructiva en el sólido poder del nuevo ciclo marianista. La crítica destructiva y populista a las políticas de Zapatero por parte de la bancada azul conservadora será la trampa que impedirá a Rajoy terminar su contrato de cuatro años como inquilino de la Moncloa. El rodillo azul tendrá dificultades para dar una nueva pasada al deterioro futuro de su fachada.

Los mercados serán las olas que destaparán la verdad de las arenas demagógicas de la derecha. Los datos reiterados de la EPA y las tijeras exacerbadas de Europa pondrán sobre el asfalto cientos de metros de pancarta que marcarán los inicios de la revolución de la izquierda. La frustración electoral por la búsqueda de soluciones en frentes equivocados y la ausencia de grúas en la España de Rajoy serán las causantes del desahucio forzoso de Mariano en su incómodo cheque popular. La visualización en un horizonte temprano de un número superior a cinco millones de parados sin tener a ZP para lanzarle los dardos envenenados de los males existenciales precipitará al vacío los cimientos ideológicos neoliberales y la toma de conciencia colectiva de repulsa europea.

Este sentimiento social será la razón para la regeneración de la izquierda y la puesta en práctica de un cambio ideológico que anteponga la supervivencia de los Estados a las exigencias competitivas de los mercados. Las exigencias del cambio de modelo político conseguirán devolver a los políticos la libertad perdida durante los años de prisión en una cárcel llamada Europa.
A día de hoy, el político soberano elegido libremente mediante el escrutinio de las papeletas de ayer ha pasado a ocupar el rol de mando intermedio en los cuadros directivos del poder europeo. Hoy los políticos han pasado a ser los "jefecillos" de millones de subordinados cuyo poder de control viene determinado por las decisiones de sus directivos de arriba. La ausencia de libertad que supone la escenificación del rol de mando intermedio en la empresa  europea impide gobernar la casa con  libertad. Los mercados, o dicho de otro modo, los cuadros directivos de Europa han sustituido a los "jefecillos emocionales de Grecia e Italia" por tecnócratas racionales sin la legitimización civil de su poder. En España, probablemente Rajoy, será sustituido antes de salir de su trinchera por la supremacía "merkeliana". La izquierda deberá levantarse para impedir arrodillarse ante un nuevo "Tejero" llamado Mercado.

El debate sucesorio

Mientras miles de cariotas claman a gritos el fin de la desmilitarización del poder egipcio y la transición pacífica a la democracia civil;  en Ferraz se empuñan los sables socialistas para liderar las consecuencias amargas de su derrota.
La pugna por el cambio entre la insurgencia egipcia y la militancia descontenta del PSOE abren los paralelismos que unen sendos anhelos civiles para regenerar el orden en las grietas institucionales de tales fenómenos sociales.
Después de siete horas de Comité Federal se abre el periodo regeneracionista del discurso socialdemócrata para demoler el tallo endémico de la rosa y sembrar con nuevas semillas la savia futura de la  flor socialista.

La pérdida de conciencia de clase, que tanto defendió Marx,  ha sido la principal causante del rodillo azul de la derecha en la idiosincrasia roja de España. La derechización de la clase media, aunque no le guste reconocerlo al señor Rubalcaba ha sido la premisa principal que ha arrojado los peores resultados de la historia al proyecto fracasado de Zapatero. Las bases ideológicas de la derecha, basadas en la ética utilitarista de Jeremy Bentham y Stuart Mill han sido absorbidas por el votante de izquierdas. El interés general como sinónimo de la ética kantiana de la izquierda ha sido sustituido por el interés individual del neoliberalismo actual. El  "giro a la izquierda" de ZP allá por mayo del 2010 fue el veneno propicio que rompió los cimientos ideológicos del voto y abrió la brecha entre una "clase para sí" y una "clase en sí". Esta ruptura del interés cívico ha dado paso al individualismo de la izquierda como piedra angular de la derechización, que decíamos atrás.

El retorno del voto rojo evaporado se conseguirá mediante una mezcla entre el futuro líder socialista y la praxis política de la derecha. Las recetas neoliberales de Mariano, o dicho de otro modo, la salida de la crisis por la puerta del gasto social al estilo de Aguirre, Cospedal y Artur Mas  provocará en la victoria de Rajoy, "comida para hoy y hambre para mañana" en su nuevo aposento de la Moncloa. Por su parte, la centralización de las políticas del Partido Popular y la mirada hacia sus nuevos votantes de la izquierda provocará "sine quan nom" una úlcera sangrante en las filas socialistas.
El nuevo líder de la "rosa" deberá ser elegido bajo la moraleja del mensaje electoral de la derrota, dicho en otros términos, la militancia ha dicho NO al continuismo del zapaterismo. Ante esta lección pragmática y de sentido común, es conveniente no volver a pisar el barro del pasado y elegir la vía rupturista para evitar los golpes sucesivos del movimiento pendular de la historia. Dicho esto, el interés de partido debe estar por encima de las ambiciones personales de poder de aquellos que tienen el estigma clavado de "exministros de ZP", tales como, Rubalcaba y Chacón. La elección democrática del nuevo líder no debe estar basada en la edad biológica del candidato sino por su identidad con los diferentes ciclos de su partido.

La regeneración del PSOE dependerá de la vía rupturista de su  nuevo liderazgo y los guiños a la izquierda que haga el hombre gris de la Moncloa. Ambas variables contribuirán para que el "proletariado contemporáneo" tome conciencia de clase y, el interés general como paradigma de los cimientos éticos progresistas retorne en un horizonte próximo,  a las urnas de la izquierda.

Ramo de rosas

Sin crisis mediante otro gallo hubiera cantado en la presunta victoria de Don Mariano Rajoy. En dos derrotas consecutivas en su lucha constante por la Moncloa, el ciclista de Compostela ha resistido a fuerza de pedaleo las críticas destructivas de su partido. Por fin, el discípulo de José María podrá dedicar a aquellos que en su día le cuestionaron cuando estaba inmerso en la soledad de sus fracasos.
La medalla de oro ha tenido que esperar siete años para ser colgada en el dórsal azul de Rajoy. El beso de Esperanza en la mejilla de Mariano, sonará como un crujir de dientes en las noches frías de Santiago.

Artículo completo en la página 10 de Santiagosiete

La izquierda de Bentham

Ya lo dijo Jeremy Bentham (1748 – 1832), padre del utilitarismo y precursor de la teoría del bienestar, "la tiranía de las mayorías no son el resultado de la voluntad general sino la suma de los intereses individuales". A través del egoísmo humano buscamos satisfacer el placer que mejor satisfaga nuestros intereses materiales. La conciencia cívica que tanto defendieron Voltaire y Rousseau fue criticada por el filósofo inglés, apoyándose en los postulados individualistas de su teoría.  El lubricante de las sociedades es el cúmulo de intereses individuales. Los gobernantes guiados por su interés buscan a través del poder saciar las motivaciones de sus aspiraciones en detrimento del interés general. Solamente la ley y los mecanismos de control gubernamentales, pueden poner orden a esta heterogeneidad de voluntades dispares de aquello que llamamos sociedad.

Los postulados marxistas han sido derrotados por los azotes de los mercados. La conciencia cívica de la mayoría, o dicho de otro modo, la canalización de la voluntad general por la línea ideológica de los partidos ha perdido su rumbo en la crisis de liderazgo del presente. El individualismo utilitarista, que decíamos atrás, ha borrado de la memoria colectiva los sellos de identidad de la izquierda. Mientras el obrero de cuello azul  ha perdido su adhesivo de partido, el votante de derechas, sin embargo,  conserva su conciencia de clase y su poder mayoritario en las siglas de su partido. La búsqueda del placer individual ha impedido a la suma de la izquierda evaporada vislumbrar en el bosque, la niebla frondosa de sus inquietudes existenciales. La ausencia de panorámica ha dado como resultado una mayoría parlamentaria representada por un conjunto de voluntades individuales movidas por el placer, la izquierda, y una voluntad general cívica representada por el interés colectivo, la derecha.

Este conglomerado de voluntades individuales y colectivas son las bases conceptuales de la nueva derecha española  liderada democráticamente por el señor Rajoy y los suyos. La cómoda mayoría de los 186 escaños brindará al Partido Popular la tiranía absoluta para legislar sin la necesidad de dar su "brazo a torcer" a las restantes voluntades generales. Las materias orgánicas de la nación, o dicho de otro modo, todo lo relativo a derechos fundamentales reconocidos en nuestra Suprema podrán ser pintados con los nuevos colores de la mayoría, sin tener en cuenta la voz de las minorías. El "egoísmo de los gobernantes" que tanto crítico Bentham probablemente impregne el sino de las nuevas legislaciones. La presencia de una voluntad neoliberal mayoritaria y una minoría de voces izquierdistas en el seno de la derecha, será probablemente el daño que pagarán aquellos que se han movido por su conciencia individual sin considerar la necesidad de mantener a largo plazo su interés general.

La política de recortes llevada a cabo por Artur Mas, cuarenta y ocho horas después de conseguir el poder mediante la suma de voluntades individuales desprovistas del adhesivo marxista, ha contribuido al daño utilitarista aludido por Jeremy Bentham. El poder de la mayoría, o dicho de otro modo, la prevalencia de la voluntad general en las siglas de CiU legitiman la tiranía para oprimir las voluntades individuales de los átomos desencantados. La nueva derecha, que decíamos atrás, deberá mirar a su izquierda si quiere adherir en sus cimientos ideológicos el cemento blando de sus nuevos soberanos. Ahora bien, ¿podrá el señor Rajoy contentar las voluntades minoritarias de su izquierda accidental sin enfadar demasiado la voluntad neoliberal de su partido? o, dicho de otro modo,  ¿Resistirán los banqueros, obispos, empresarios, burgueses y demás fieles conservadores,  "los giros a la izquierda" que don Mariano deberá realizar para contentar a los nuevos cuellos azules de la derecha? difícil lo tendrá.

La maleta roja

El maquillaje del triunfo encubre las realidades pasadas en los momentos de la derrota. Los mismos "verdugos" que hace cuatro años no daban un duro por la cabeza de don Mariano,   sí aquellos que sembraron su camino a la Moncloa de espinas y zancadillas,  hoy buscan desesperados  la sombra de aquel árbol que podaron cuando éste no  florecía. Las circunstancias del hombre,  que tanto defendió Gasset, explican las contradicciones diacrónicas entre amor y desamor hacia los atributos de un mismo ser.

La derrota, por su parte, no entiende de maquillaje. En momentos de fragilidad se alzan las alas del interés material y se abandona desnuda a  la soledad. La erótica del poder atrae hacia el cetro del soberano el adhesivo social que impregna los recovecos del dominio en el arte de gobernar.  El desgaste sistémico de la dialéctica entre opresores y oprimidos termina marchitando las rosas endémicas del poder. Aquellos que tanto te querían y pusieron las esperanzas en ti, huyen como hambrientos en busca de otro pastel. Rubalcaba vivió en soledad la muerte del poder sin el pésame de Zapatero. Las quinielas mediáticas que decíamos ayer han sido ganadas por aquellos que dijeron NO al continuismo de ZP.  Una vez más, la piedra histórica de Joaquín Almunia no fue visualizada en el tropiezo repetido de don Alfredo.

La maleta roja ya está preparada en el vestíbulo de la Moncloa.  Hoy el "zapaterismo" forma parte de los "ismos" de la historia. El discurso histórico analizará las claves de la derrota, así como, los aciertos y equivocaciones en perspectiva comparada con el trato diacrónico de los "ex-presidentes". José Luis pasará a la historia con el estigma positivo y negativo de todo ex-gobernante. Por una parte será recordado desde la herida del presente como  el presidente de los cinco millones de parados, el líder de las improvisaciones y, sobre todo, el presidente que para mantener a España en el discurso neoliberal de Merkel,  cambió las políticas de izquierda por las recetas europeístas de la derecha.  Ahora bien, el nuevo inquilino de la casa de los "ex" también será recordado como aquel presidente que no le tembló la voz para ordenar el retorno de nuestras tropas en la guerra oscura de Irak. ZP fue el gobernante que materializó legalmente  los derechos sociales de la izquierda y dejó sin discurso a la retórica idílica de IU.  

Ahora con la página pasada de Zapatero, es momento de escribir la historia de Mariano. La pérdida de cuatro millones de votantes del PSOE con respecto a las pasadas elecciones,  pone de relieve la indignación de buena parte de los cinco millones de parados que angustiados por la sequedad de sus bolsillos y con la pérdida de fe en la socialdemocracia, han decidido otorgar el cetro de la frustración a las siglas de la derecha. Ahora solamente queda esperar para que el juicio histórico decida si la nueva maleta  de la Moncloa contiene joyas y collares o, por el contrario, está repleta de trapos y andrajos.

La soledad del votante

El títere social ha sido liberado de las fuerzas persuasivas que durante dos semanas han tambaleado los pilares de su decisión. A pocas horas de ejercer su poder soberano,  la marioneta de a pie,  siente la soledad y el vacío nostálgico de las manos que han movido los hilos de su función. Sus emociones han sido alteradas por la retórica maquiavélica de los verdugos de su prisión, y su razón ha sentido el boicot mediático de la dialéctica para ganarse su aprobación. Mientras el votante emocional consulta en los recovecos de su corazón la justificación de su acción,  el votante racional analiza resultados, compara programas y vota en consonancia con sus intereses existenciales.

La disyuntiva entre emoción y razón como variables explicativas del comportamiento electoral invita a la crítica a reflexionar sobre las estrategias de la campaña para tocar las fibras de los unos, los guiados por la emoción,  y el sentido común de los otros, los movidos por la razón.

Nada más sensible que la voz en off de un niño o una niña en los videos de campaña conservadores y progresistas para conseguir la cercanía entre las élites políticas y el pueblo soberano. A través de la tierna voz de la criatura se consigue endulzar el discurso amargo de los escaños y levantar del sofá a aquellos ciudadanos y ciudadanas que perciben un haz de humanidad en la frialdad del gobernante.
El miedo, por su parte,  ha sido el hilo tocado por la izquierda para frenar los caballos de los castigadores. El dóberman en los tiempos de Felipe consiguió abrir en el corazón de los obreros la úlcera sangrante por la venganza franquista en los lazos rotos de sus familiares. Con esa estrategia electoral, el votante emocional votó desde la herida con el objeto de evitar probables paralelismos entre la derecha democrática y la franquista.
En esta campaña, una vez más, ha vuelto a salir, como cabía esperar, la apelación al miedo que tanto beneficio otorgó a la izquierda en los tiempos de González.

La crisis económica ha sido el argumento perfecto de la derecha para persuadir el sentido común de aquellos votantes que ajenos al corazón votan desde la razón. La comparación demagógica de tiempos pasados con escenarios futuros ha sido el primer gazapo económico que la derecha ha sabido introducir en la ignorancia colectiva junto con la reducción absurda de las múltiples causas de una crisis sistémica a la figura de Zapatero. En el país de los ciegos el tuerto es el rey. Esta frase de la sabiduría popular recoge las claves de la probable victoria del Partido Popular.
La España de Aznar, o dicho de otro modo, el país de las grúas y los ladrillos. La España de la alegría sustentada por los hilos ficticios de la riqueza.  El país que se metió de forma unilateral, a pesar del grito unánime de la pancarta, en la dudosa guerra de Irak, es la tierra prometida de Don Mariano a la ignorancia colectiva.

Don Alfredo ha intentado borrar la pizarra de Zapatero. Sí aquella pizarra que ambos han compartido y cuyos alumnos han sido testigos de sus paralelas explicaciones. El continuismo de Rubalcaba ha sido, sin duda alguna, el último error de ZP. El dedazo de Alfredo en detrimento de Chacón fue el primer sapo que tuvo que digerir la militancia socialista ante las críticas kantianas reiteradas a la famosa carpeta azul de José María. La lección histórica del fracaso de Almunia como segunda parte de Felipe, o dicho en otros términos, la fórmula fracasada del continuismo no sirvió de escarmiento al anfitrión de la Moncloa para mover la ficha acertada.

Desde la reflexión más profunda es momento de  mirar a nuestro interior y saber a quien le otorgamos la legitimidad de manejar los hilos de nuestra función. La soledad del votante reside en renunciar a una parte de su libertad individual con el objeto de poder vivir de forma civilizada y cumplir con las exigencias de su contrato social.

El espejo

El espejo histórico ha sido el testigo inmóvil del desgaste sistémico de los siglos acontecidos. A través de sus intermitentes reflejos observamos con recelo las arrugas marcadas en el rostro envejecido de las épocas pasadas. Desde el vidrio de sus destellos miramos con perspectiva las imágenes grises de ayer; oímos las batallas a través de las voces tembladas de nuestros mayores  y, leemos los testimonios de quienes tuvieron la oportunidad de escribir desde su campo de batalla.

Hoy el péndulo diacrónico ha vuelto a romper la quietud de las imágenes en las aguas irrepetibles de Heráclito. La Europa que  se mira en el cristal del Mediterráneo, dibuja la misma silueta geográfica que reflejaba el Imperio Romano del Cesar en la bota cartográfica de Italia. Los sueños de Napoleón y los anhelos de Perón contrastan con las grietas políticas del presente en la imagen empañada de la integración fracasada.

Los "Estados Unidos de Europa", en palabras de Bonaparte,  han debilitando las corrientes ideológicas del sur. La tijera merkeliana como paradigma del "know how" europeo ha roto las arterias neurálgicas de la confianza que riegan la fidelidad entre las siglas políticas y sus representantes. La caída de Berlusconi, Papandreu y Zapatero ha resucitado las bases filosóficas del "despotismo ilustrado" en las estructuras parlamentarias del Tratado de  Lisboa. La ausencia de maniobra política y la traición ideológica en pro de los dictámenes monetarios de Europa, está siendo  la bacteria que lentamente infecta los tejidos sanos de sus miembros.

La socialdemocracia como modelo político basado en la fórmula "más Estado y menos mercado" no tiene cabida en la americanización de la Unión Europea. El mensaje de la izquierda ha sido cortocircuitado por el mito de la utopía. La integración económica ha servido para sembrar la crisis sistémica de la izquierda.  Gracias a Europa, el liderazgo socialdemócrata ha perdido toda su credibilidad. El tira y afloja de la costa Mediterránea para converger populismo y neoliberalismo ha terminado por cuadrar el círculo del fracaso ante las paredes infranqueables de la praxis de Bruselas.

Las grietas rojas en el espejo de Europa han roto el hechizo de su reflejo. Hoy ya no somos la imagen idílica de Argentina. El vampiro de los mercados ha hecho que nuestra imagen del bienestar sea borrada de nuestra lámina internacional. Ahora con el espejo empañado es momento de mirar en el cristal latinoamericano y comprender de una vez por todas, que tanto mercado está mermando la esencia de nuestros Estados. Las políticas sociales de Brasil y la receta Argentina deberían servir a los "Estados Unidos de occidente" para enderezar el descarrilamiento lento de Europa.

La tecnocracia griega e italiana, o dicho de otro modo, el gobierno designado por la soberanía de los mercados,  es en estos momentos la imagen decadente de nuestro destello. Sí Evita Perón levantara la cabeza quizás daría un fuerte golpe en la mesa;  para reivindicar con su "discurso plebeyo" la imagen de aquella Europa perdida que tanto emuló para mejorar las condiciones infrahumanas de sus "descamisados y grasitas". Mientras tanto, seguiremos siendo el espejo agrietado que tanto gustó al vampiro norteamericano.

La mosca

El debate ha sido la tecla que don Alfredo necesitaba tocar para levantar de la silla a los indecisos del baile electoral. La flauta de la palabra consiguió avivar el movimiento lento de la serpiente y canalizar la energía de los desencantados. El discurso encorsetado de don Mariano no supo activar el plan B ante la trampa de Rubalcaba. La narración retórica de su programa corroboró las hipótesis de los escépticos. Don Mariano acarició el trofeo de las encuestas pero, sin duda alguna,  la clase trabajadora durmió esa noche con la "mosca detrás de  la oreja" ante la falta de datos para elegir con acierto el color de su papeleta.

Gracias a la alusión reiterada al "futuro incierto del paro", el sprinter socialista consiguió sembrar las dudas en los barbechos de la izquierda. Rajoy encerrado en la prisión del discurso encorsetado de Arriola, no se percató del veneno caliente que de forma sigilosa le inyectaba el líder de la rosa. La pregunta del desempleo a lo largo de toda la noche, sirvió para tambalear a los indecisos ante el futuro dudoso de la "comida de sus hijos". La pregunta sin respuesta al estilo de Mariano despertó el enojo de los verdugos rojos y el probable indulto de su castigo. La lectura entre líneas del programa oscuro de la derecha y la ausencia de respuesta por parte de su representante ante la pregunta reiterada de "¿qué es eso de la capitalización del paro?", generó la reacción acertada en la mezcla que concienzudamente le preparó el químico de la Moncloa.

La lectura entre líneas sirvió para radicalizar el discurso templado de Rajoy. A don Mariano le costó más de una “cara roja” ocultar los renglones azules de su programa. La pregunta sobre el futuro de las jubilaciones, o dicho en boca de Rubalcaba, "explique qué es eso de llevar un informe de las pensiones cada dos años al parlamento", incrustó las dudas en miles de ancianos que visualizaron el pico carroñero de "las gaviotas" en los fondos de sus bolsillos. El disfraz de periodista en la piel de Rubalcaba  sirvió para emerger del silencio de la "caverna" las pretensiones dolosas de su entrevistado. La inconcreción en las respuestas puso en evidencia el filo de la tijera en las telas sensibles de nuestros mayores. Una vez más, el sueño plácido de los abuelos se vio cortocircuitado por las intermitentes idas y venidas de la pregunta sin respuesta de don Alfredo.

Mientras la serpiente deslizaba sus colores hacia la melodía económica de Mariano, la mosca de don Alfredo espantaba al reptil de los tentáculos de la derecha. Las líneas alusivas a los derechos sociales reconocidos en los buenos tiempos de Zapatero sentaron como un jarro de agua fría en el ganador "a priori" de la  Moncloa. Mientras Rajoy confesaba un día antes a Jodi Évole el cambio de nombre al matrimonio homosexual, en el cara a cara con Rubalcaba, calló como una tumba ante el efecto espantada que suponía la respuesta conservadora en los nostálgicos de la izquierda. Probablemente, homosexuales y pro-abortistas sintieron el vuelo molesto de la mosca en el placido sueño de la mañana.

Alfredo perdió el debate como así lo atestiguan los sondeos mediáticos de la izquierda y, como es lógico, el tejido neoliberal de la caverna. Ahora bien, ¿es positivo que Rubalcaba sea etiquetado como perdedor "a priori" de las elecciones? Sí. Gracias al anuncio unánime de la derrota, la serpiente roja ha despertado del encantamiento retórico de la derecha. Por mucho que digan las encuestas, la mosca está  detrás de la oreja.

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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