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Sueños rotos

Las leyes de la probabilidad han indultado la pena de la intranquilidad a millones de presos enclaustrados en los barrotes de la necesidad. En los patios de la libertad se huele el aroma del tener y la abstracción personalísima de nuestro ser. Desde fuera de la cifra, observamos al pobre que nos acompañó en la cárcel circunstancial de nuestro sino. Desde la tribuna del dinero distorsionamos el esfuerzo en el cuello azul de los de abajo. La deshumanización del dinero, en palabras de Marx, viste de largo la sombra de nuestra alegría. Las emociones de la mañana han cambiado los valores humildes de la noche pasada. Las circunstancias de Ortega y Gasset han inventado al nuevo hombre de hoy.

La euforia civil del número  ha eclipsado el llanto feliz de Don Mariano. El cava de la alegría ha enturbiado la lotería de Santamaría en las fronteras del otoño. El nuevo gobierno de Rajoy ha compartido la tribuna de la noticia ante el sofá de cinco millones de parados inmersos en las oscuras paredes de la consolación. Los sueños rotos del décimo desgraciado,  han quedado al amparo de la retórica política del momento y al hastío crónico de los mercados. El telediario de contrastes entre los sueños reales de los recientes y las migajas de la ilusión en las palabras de la cartera,  ha dibujado la silueta de los blancos y negros en los trazos desiguales de la riqueza.

El anuncio fugaz de los ministros con el desplante periodístico del momento ha sembrado la semilla del probable estilo maquiavélico de Rajoy, en su diálogo obligado con los medios. La  pregunta sin respuesta al reciente presidente ha marcado los ecos internacionales de la noticia. Los consejos de Churchill no han agrietado el escudo infranqueable de don Mariano. El silencio ha marcado la barrera de la improvisación. El guión del actor no ha sido arrugado por la pregunta inoportuna del espectador. Hoy más que ayer, hemos roto las finas líneas que separan la política del cuarto poder. Las zancadillas al derecho de información invitan a la crítica a suplicar una solución inmediata, si no queremos caer en la sumisión civil de los regímenes autocráticos de ayer.

Los rayos que marcan las sombras de la Moncloa vislumbran los trazos difusos del nuevo poder. Las nuevas cortinas de Elvira lucen el estampado de millones de rosas rojas bajo el cielo azul de las gaviotas. Las alfombras de los Zapatero aún esconden bajo su talante terciopelo el castigo popular de los desencantados. Por las noches se oyen los ruidos intermitentes de la carcoma en los muebles antiguos de las derrotas. El aroma a café de la mañana nos despoja de las riquezas acariciadas en la dulce soñar de madrugada. El sabor amargo del recuelo ha sido la salud consorte de los desafortunados en la alegría incondicional de los afortunados. 

Pizarras de cartón

El don del profesor ha perdido su respeto social en la era de las prisas. Hoy el bostezo ha ganado la batalla a la mirada atenta del saber. La prostitución de la información ha desprestigiado las credenciales del docente en el cállate continuo de las aulas del presente. El acceso libre y fácil a las puertas del conocimiento ha ganado la batalla a la oratoria diacrónica del maestro. Las aulas de la mañana han llorado la pérdida de su poder. Los chorros de tinta derramados en Internet han monopolizado el dominio de la verdad y el argumento de autoridad. El profe de ayer se ha convertido en un mendigo de la atención. La súplica al discípulo no atiende a la razón sin el combustible de la motivación.

La falta de voluntad, o dicho en otros términos, el sin sentido y vacío existencial de miles de jóvenes ante el dibujo sonoro de su realidad ha enquistado en los pupitres de la ventana, el virus apático del poder y no querer. El "don Pedro"  de hoy debe despertar en sus discípulos el motor que alimente las turbinas del anhelo. La ecuación falaz enseñar igual a aprender solamente se despejará cuando consigamos vislumbrar en la oscuridad  de nuestros oyentes el sonido de su fin. Mientras tanto, tanto el MIR de Rubalcaba como el bachiller de Rajoy no recortarán las distancias turbulentas entre las orillas del enseñar y las rocas del aprender.

Desde la crítica docente, debemos activar las aulas de Galván para que el futuro de nuestras manos manche de tiza la quietud emocional de los guiados. La búsqueda constante del sentido es la llave del líder  para intentar abrir las puertas infranqueables del adolescente. La empatía, o dicho en otros términos, el esfuerzo por comprender la realidad compleja del otro desde la tribuna activa de la escucha, debe servirnos  para asomarnos a la ventana del alumno que ocupa la silla, y descubrir en sus paisajes internos, las fuentes de regadío que siembran los árboles y semillas de sus sueños y pesadillas.

Es importante recordar desde la historiografía que las circunstancias del hecho pasado nunca serán idénticas a los aciertos del ahora. La reconsideración del bachillerato a tres años con los mimbres del presente no servirá, probablemente, para solventar el problema de la desmotivación adolescente. Los alumnos  y alumnas del BUP de antes, no tenían Internet, o dicho de otro modo, el acceso al conocer no dependía de un solo clic. Los discípulos y discípulas del bachillerato de ayer querían aprender y ello activaba la motivación por enseñar. La idiosincrasia de los ochenta era otra distinta a los valores de nuestro diciembre. En aquellas aulas sin clavijas ni proyectores, el profesor no sufría por la pérdida de su condición. La educación no era un gasto sino una inversión.  En aquellos años, señor Rajoy, al profesor se le llamaba don y  las tizas se rompían en pizarras de cartón.

Los parados de Rosell

La sociedad ha caído en el abismo del hastío y en la pérdida paulatina de su fuerza de voluntad. Los golpes paulatinos del desempleo han cambiado los gestos civiles del ayer por las navidades tristes de hoy. Con cinco millones de parados en las tablas de la EPA es momento de dilucidar dónde está el embudo que impide equilibrar los deseos de trabajar con las decisiones de contratar.

La España de las grúas y los préstamos baratos fueron parte causante del cuello de botella del presente. El pensamiento a corto plazo de los cuellos azules de la burbuja impidió ver la luz en el sueño profundo de su ficción. Hoy la muerte del ladrillo es llorada por el duelo nostálgico de los arrepentidos. La cultura reciente del tanto tienes tanto vales desprestigió los valores de la educación laboral como la mejor inversión de todo país para construir los cimientos de sus estructuras económicas. Hoy somos el producto de nuestras decisiones. El cambio en los esquemas mentales necesitará años para eliminar nuestros surcos del pasado y emprender la salida desde la puerta de los valores.

El pensamiento lateral será la fórmula para que los cinco millones de parados encuentren otro lugar en las arduas paredes de la competitividad. La base de la pirámide de Maslow, o dicho de otro modo, la necesidad civil por sobrevivir no debería ser la oportunidad de los mercados para minimizar sus costes de producción. En respuesta a las declaraciones de Rosell, es indigno y objeto de dimisión, sugerir los "minijobs" como favor a los cuellos azules de la desesperación.
Su argumentación basada en la cultura empresarial de "más vale poco que nada", es desmentida por la ciencia psicológica. Ya lo dijo el discípulo de Platón, en el punto medio está la virtud. Pasar de mileurista a cobrar 400 euros, o dicho en otros términos, desmantelar el Salario Mínimo Interprofesional y toda la estructural sectorial de los convenios, es atentar contra los derechos de todo trabajador que ante una situación de necesidad no le queda más remedio que "tragar".

Este abuso de la situación, vendido por la patronal como la panacea para salir de la crisis, pone en evidencia la cultura esclavista de los tiempos atrás donde el obrero "comía de la mano de su patrón" con la única condición del oír, ver y callar. Desde la crítica de la izquierda debemos salir a la calle como hicieron nuestros abuelos y solicitar a gritos de pancarta un basta ya a estas continuas provocaciones basadas en la insensatez. Es hora de decirle al señor Rosell que otra manera de aumentar la producción y contentar a los suyos es sugiriéndoles que bajen considerablemente sus márgenes de beneficio y dejen, por favor de jugar con los derechos de la mayoría.

Platos rotos

El honor familiar ha sido manchado por el dulce crepitar de los troncos en la noche de navidad. El humo del rumor impregna los olores de la culpa y enturbia el diálogo informal de los tiempos pasados. El yerno del rey ha silenciado la carcajada sincera de su amistad. El reproche y la sospecha del qué dirán han enturbiado la estampa idílica de la monarquía. El mensaje de Don Juan Carlos será decorado por el comentario crítico de millones de comensales vestidos de papá Noel desde el cómodo sofá familiar.

La corrupción ha cambiado el guión del mensaje de su majestad. Hoy más que ayer, hemos vuelto a suspender. Las instituciones públicas siguen sin superar el aprobado popular. La desvinculación de Urdangarín del discurso institucional de su mujer no borra la herida causada en el honor monárquico de su país. El interés mediático de su figura reside en su condición extraordinaria de ser el "yerno de". Es esta sencilla razón, y no otra, recogida de las aguas pacíficas del sentido común, la que alimenta los chorros de tinta que aún tienen que caer en torno a una fiesta que acaba de rugir. El interés ciudadano por sus élites de referencia es la chispa que enciende la rentabilidad mediática de este manjar. La coincidencia de la noticia con la post de Camps, o dicho en otros términos, la oportunidad de relacionar la presunción de inocencia del "President" y la del Duque de Palma bajo la misma rúbrica discursiva de la corrupción otorga al producto social un mayor periodo de maduración en la efímera vida todo titular.

La mancha de la Zarzuela por las presuntas corruptelas de Iñaqui, invitan a la crítica a retomar las reivindicaciones históricas de Izquierda Unida. La solicitud civil del desglose de la partida otorgada a la monarquía por los presupuestos generales del Estado, debe servir al ciudadano de a pie para conocer con detalle la porción de sus ingresos que se destina al mantenimiento de su corona. Este gesto de transparencia económica por parte de la institución congénita reduciría considerablemente los márgenes a la duda y otorgaría una mayor credibilidad a la honradez y pureza de los negocios privados del Duque. Desde las líneas críticas de este blog debemos solicitar, aprovechando el tirón del titular y sumándonos a la reivindicación clásica de IU; el desglose ponderado de la partida monárquica, tal y como lo viene haciendo, desde mucho tiempo atrás, la dinastía británica.

La desnudez en las cuentas del rey servirá de adhesivo al juicio civil para pegar los platos rotos de la honradez. La tentación ha ganado la batalla a los mimbres frágiles de la ambición. La locura por el tanto tienes tanto vales ha roto el statu quo del símbolo constitucional. Hoy la corona ha sido salpicada por el barro de la corrupción. Las corruptelas de palacio, que tanto criticó Benito Pérez Galdós, han vuelto a sonar en las dinastías del presente. La marca España ya no será vista igual por la crítica política internacional.

El autor del “por qué no te callas” tendrá mucho que callar en su mensaje oficial de nochebuena. Ahora con la duda en la solapa de su traje, solamente le queda el paraguas para amortiguar la lluvia de rumores hasta que la luz de la prueba deje vislumbrar el sol de la honestidad en los nubarrones de la sospecha. Hoy el yerno del rey, sí aquel que consiguió conquistar la red de la Zarzuela y acariciar la mano azul de Cristina tendrá que jugar, como nunca lo hizo,  para apartar sus manos del fuego, y devolver a su suegro los aromas del honor que se merece la marca de su corona.

PD: Al finalizar este artículo, Rne ha comunicado que la Casa Real pondrá en su página web para finales de diciembre, el desglose económico de su partida presupuestaria.

Las heridas de Europa

El martillo y el cincel neoliberal han agrietado los cimientos democráticos del poder occidental. Los golpes indiscriminados en las paredes de los estados han levantado la niebla polvorienta en los escombros de Europa. La "alemanización de España", como ha sido etiquetada en los foros políticos y sociológicos de este país, ha conseguido que seamos menos soberanos que ayer. La fórmula "más mercado y menos Estado" ha quebrado los mimbres del bienestar  y debilitado las estructuras jurídicas del referéndum popular. ¿Es inteligente seguir subidos en un vagón ante el lento descarrilamiento de su tren?, ¿es de sabios sacrificar bienestar para ganar competitividad?, ¿Es correcto…?

A pesar de la cara larga de Sarcozy, el desplante de Cameron debe servir a la crítica civil y mediática de este país para abrir el debate público sobre,  la conveniencia económica y política de seguir siendo meros espectadores de "una muerte anunciada", en palabras de un comentarista de este blog,  o por el contrario, llamar a la movilización social para solicitar una Europa más keynesiana y menos supeditada a los dictámenes del tándem franco – alemán.

Las heridas causadas al Estado de Derecho, Democrático y Social de algunos países miembros ofrecen el dibujo sonoro de un futuro occidental basado en trazos de dinero y carente del sonido de sus principios y valores. Esta disonancia entre las bases materiales de una sociedad y sus superestructuras pone en evidencia el descarrilamiento que decíamos atrás.

La tecnocracia, o dicho en otros términos, la sustitución del líder emocional por el director racional, supone la primera herida sangrante de una úlcera llamada Europa. La pérdida del gobierno legítimo de Grecia e Italia por el golpe de Estado de un autócrata llamado “mercado” marca un antes y un después en las líneas que separan la lógica elemental del Estado Democrático. Esta ruptura en las reglas básicas del juego interno de un país no debe caer en el saco roto de lo superfluo. Las consecuencias nefastas de la tecnocracia derivan en una pérdida de confianza del pueblo soberano en la competencia gestora de sus gobernantes.

La reforma constitucional sin el correspondiente referéndum popular, al modo español,  y la probable refundición de los Tratados Fundacionales de la Unión, sin el voto vinculante de los ciudadanos sienta las bases de la brecha abierta en los cimientos del Estado de Derecho. La ausencia de una Constitución Europea consensuada por los países miembros y refrendada por el sello de sus ciudadanos, deja la puerta abierta al Derecho Comunitario ostentar el timón de las Constituciones Nacionales.

El límite del gasto público por imperativo legal pone el acento en la tercera herida de Europa. El Estado Social, o dicho de otro modo, el bienestar como colchón de seguridad para amortiguar la caída en la pobreza social, se verá drásticamente recortado por la tijera neoliberal. La desmantelación de lo público en la Europa de lo privado ha abierto la brecha de la desigualdad entre los ricos y pobres. La filosofía merkeliana de no intervencionismo estatal corregirá los mercados pero desestabilizará la estructura social.

Son estas heridas en los cimientos del Estado de Derecho, Democrático y Social de los países miembros,  las que deben cohesionar el sufrimiento civil y reivindicar desde la voz de los demócratas una Europa más estatal y menos liberal.

Las semillas

El péndulo festivo ha roto el silencio social que anuncia los preámbulos de la navidad. Las raíces del derecho han vuelto a crecer en los fértiles campos de la libertad. Después de treinta y tres años de regadío, el árbol constitucional continúa erguido en los cultivos de la legalidad. Su savia ha ganado la batalla a los azotes indiscriminados de la capucha y la sin razón. Gracias a las semillas de ayer hemos conseguido la paz de hoy. Las líneas escritas del pacto de Rousseau han cedido nuestro espíritu salvaje a la construcción de la civilización. La norma ha liberado al hombre de los abusos de su depredador. La selva de Hobbes vive en calma en los reinos de la sanción.

La celebración anual del sí colectivo a nuestra Carta Magna, debe servir a la crítica intelectual para reflexionar sobre el estado de salud de nuestra Suprema. La eficacia normativa, o dicho en otros términos, el grado de cumplimiento de algunos de sus postulados jurídicos, debe establecer los criterios del diagnóstico para corregir las distancias entre la idealización de sus escritos y la praxis cotidiana de los hechos.

La reforma de nuestra cúspide normativa y el anuncio del final de ETA han marcado, sin duda alguna, un antes y un después en el discurso mediático de nuestras semillas.
El anuncio final de la violencia por parte de la banda terrorista ha sido la manifestación más evidente del poder constitucional del  Estado de Derecho. El argumento jurídico como arma de lucha contra el hacha y la serpiente ha conseguido desarmar las palabras sin rostro, que decíamos atrás, y poner un aliento de esperanza en la ardua transición hacia la paz.
La limitación del déficit público por imperativo legal en todas las Comunidades Autónomas ha roto la rigidez de nuestro árbol constitucional. La reforma de la Suprema sin el referéndum civil de la mayoría ha sido, sin lugar a dudas, el estruendo crepitar de sus ramas ante la mala calidad de sus aguas de regadío. Una vez más, los dictámenes del derecho comunitario y la sumisión de las élites políticas a los dictámenes del “merkelismo”  han retratado las tierras agrietadas de nuestros cultivos democráticos.

El derecho fundamental a la no discriminación por razón de sexo, raza o religión ilustra con creces la crítica constitucional que denunciamos atrás.
El peso mayoritario de nóminas con nombre de varón, la brecha salarial entre sexos y la disparidad de cargos directivos en empresas públicas y privadas sacan los colores al artículo 14 de nuestra suprema.

Las manifestaciones de trato a favor del Estado hacia la iglesia católica, tales como, exención de impuestos patrimoniales, patrocinio de macro eventos religiosos y la batalla civil contra la supresión de símbolos católicos en las aulas dejan en evidencia la ineficacia tardía del postulado 16.
Los casi cinco millones de parados arrojados por la EPA y, sobre todo, la vivienda como derecho y no como inversión ponen a la “altura del betún” la narración utópica de nuestro cimiento normativo.

Son estas distancias manifiestas entre el hecho y el derecho las que debemos limar públicamente,  para que las miles de semillas que sembraron el SÍ a la Constitución allá por 1978,  mantengan en pie la sombra cívica del árbol jurídico que las cobija.

Un trozo de poesía

El discurso científico ha silenciado las  notas musicales de las tertulidas intelectuales de Madrid. El romanticismo como expresión artística de la idiosincrasia de los pueblos ha sido debilitado por los dardos envenenados del pensamiento vertical. Los números y el corsé social de la sota, caballo y  rey han barrido los adornos del saber hacia los vertederos de la razón. La emoción ha perdido la posición que ostentaba en la España de ayer. Hoy, los mercados han tomando las riendas del saber y las artes ha caído rendidas a sus pies. ¿Dónde está ese nostálgico aroma a café? No lo sé.

A sus 97 años, Nicanor Parra ha roto la línea editorial del tejido mediático de este país. Hoy las arrugas de su piel han brillado por encima de las caras repetidas de Rajoy, Merkel y Sacorzy. Sus ojos han dejado asomarnos a su lucha vital por elegir las palabras más adecuadas en la ardua tarea de crear. Hoy este coetáneo de Neruda ha conseguido acariciar la textura de los sueños de todo cincel que intenta esculpir una figura en su losa fina de marfil. La capacidad para volar por los surcos mentales de la  bondad han hecho que la escultura de su palabra se convierta en el sueño anhelado de todo escritor.

Sin la poesía no podemos dibujar el arte de soñar. A través del verso expresamos las emociones y construimos la utopía que queremos vivir. La música de la rima nos invita al placer de leer y escuchar la melodía de un concierto de emoción orquestado desde la razón. El verso es la verdad del amor y del desamor. A través de la poesía conseguimos depurar las asperezas existenciales de nuestro camino vital. Hoy sin embargo, hemos destruido el poema como herramienta de las artes y vehículo crítico para mirar las aristas de una realidad que vive encorsetada en el qué dirán.

Desde la crítica intelectual debemos reflexionar sobre la agonía de musicalidad en el discurso académico de hoy. Las humanidades han perdido su batalla en su lucha con los dictámenes de los mercados. El lenguaje científico ha eclipsado las riquezas polisémicas del discurso literario. La metáfora como instrumento pedagógico para entender el trozo de realidad que habita en el interior de todo ser ha sido sustituida por las rigideces del tecnicismo científico como manifestación de la superestructura occidental. Sin humanidades el ser vive sin perspectiva y robotizado al imperio de la dogmática sin margen a la interpretación.

Las humanidades deberían devolver el aroma a café en las tertulias de Madrid. Sin las letras estamos matando lentamente las distintas formas de mirar que deben imperar la búsqueda de la verdad. Las humanidades ofrecen la abstracción, o dicho de otro modo, la lejanía como espacio propicio para integrar la complejidad y entenderla en su totalidad. Hoy es un buen día para seguir el ejemplo del Premio Cervantes 2011 y reivindicar a golpe de poesía un discurso mundial que otorgue a sus palabras su nota de musicalidad.

Ética histórica

La sierra de Guadarrama esconde en el pulmón de sus entrañas el silencio intrahistórico de miles de ciudadanos que lucharon entre iguales por la defensa de sus libertades. En las líneas imborrables de tanto dolor se mezcla el aroma en blanco y negro de cuarenta años de censura y represión de la España del Nodo y la gracia de Dios. Bajo 150 metros de cruz yacen ambos ríos desiguales en el mártir igualitario de los mares de Manrique. El discurso póstumo de Franco comparte sus sílabas con el recuerdo de miles de familiares abrazados al amargo dolor de sus seres caídos.

El enterramiento de dos ciclos históricos en un mismo lugar, o dicho en otros térmicos, la correlación falaz entre causa y efecto en una misma premisa, invita a la crítica intelectual a reflexionar sobre  la herida abierta que durante treinta y seis años ha estado carcomando la cultura cívica de este país.
La inmortalidad del recuerdo como rasgo distintivo del animal social, en palabras de Aristóteles, debe separar de la esfera material los símbolos históricos que provocan el rencor en el relevo generacional de sus espectadores. La dimensión de las superestructuras ideológicas del arte no debe entrar en dialéctica con sus connotaciones infraestructurales. El Valle de los Caídos ilustra la incoherencia marxista entre su representación ideológica y sus cimientos históricos. Las víctimas de una contienda civil, o dicho de otro modo, el efecto nefasto de una guerra entre iguales duerme eternamente codo con codo con el discurso vivo de miles de nostálgicos que visitan a diario la tumba de su tirano.

La ética histórica, debe ser el  principal argumento para clamar la retirada a gritos de la causa común que explica la  lógica de la dimensión pedagógica de "los caídos". En defensa de la ética kantiana es irresponsable por parte de la hija del generalísimo negarse al traslado de los restos de su padre a otro lugar distinto del actual. La presencia discordante del cadáver con la causa histórica del resto pone en tela de juicio  la falta de entendimiento social con nuestro pasado. Las "víctimas de la contienda" sin la mancha fea de Franco debe servir  al juicio histórico artístico del momento para otorgarle la coherencia estructural a la comprensión del monumento. Mientras no hagamos este ejercicio de diligencia política seguiremos entrando sanos al valle y saliendo heridos emocionalmente de nuestra visita turística por la obra arquitectónica. Las palabras mal sonantes, esputos e insultos de algunos visitantes procedentes del bando republicano y viceversa ponen en tela de debate político la necesidad de conseguir una adecuación conceptual entre el hecho histórico y el mensaje artístico del panteón colectivo.

La reubicación del cadáver enciende la llama sobre la búsqueda acertada de un espacio arquitectónico que lo represente. La legitimación de su mandato por la "gracia de Dios", o dicho de otro modo, las connotaciones católicas de su mandato invitan a la iglesia a realizar un ejercicio de coherencia con su pasado político y ubicar su brazo político cerca de sus postulados divinos. La ubicación en cualquier cementerio de Madrid recibirá la crítica de laicos republicanos ante la incomprensión de compartir espacio fúnebre con los visitantes nostálgicos del generalísimo. El nuevo enterramiento de Franco traerá, sin ninguna duda,  algún que otro quebradero de cabeza al señor Rajoy y los suyos, ante la polémica histórica levantada por el gobierno en funciones de Zapatero. Ya lo dijo Cicerón, el ser humano es el único mortal que sigue vivo en la mente de los demás. El recuerdo colectivo de los seres queridos y la ética cívica de los pueblos pondrá, como dice el dicho popular, a cada uno en su lugar.

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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