A lo largo de los siglos, la filosofía ha tratado el problema de lo real. Desde Parménides hasta Nietzsche, nos hemos preguntado acerca del objeto. Kant, pensador del siglo XVIII, decía que el noúmeno – la cosa en sí – no se podía conocer. Hay tantos mundos como mentes en el mundo. Esta subjetivación de lo real supuso un giro en el arte del conocer. Ahora es el sujeto quien manda sobre el objeto. Ahora es Manolo – y valga el ejemplo – quien, gracias a su entendimiento, conoce y pone nombre a la "mesa" o a la “silla”. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) supone un reto para lo real. Las imágenes generadas por "el programa" son tan perfectas que nos recuerdan a las ideas de Platón. Son imágenes extraídas del "mundo sensible" y adulteradas por un "hacedor". Ahora demiurgo es el programador. Un programador que ha fabricado un "programa", que recrea el mejor y el peor de los mundos posibles.
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