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El efecto andaluz

La victoria de Moreno Bonilla invita a varias lecturas. Y esa es la tarea de nosotros, los politólogos. Nuestra tarea, no es otra, que realizar un análisis multivariable de los resultados electorales. Un análisis, como les digo, que vaya más allá de los sesgos mediáticos. Existen, por tanto, diversas explicaciones sobre la pérdida electoral del bastión socialista. La primera, y no por ello preferente, sería la crisis de liderazgo del partido socialista. Un liderazgo – el de Espadas – que no ha contrarrestado la popularidad de Susana Díaz, ni tampoco ha estado a la altura de Moreno. Ante esta lectura, el PSOE-A debería abrir un proceso de primarias que ponga sobre la mesa nuevas caras frente a las tradicionales. Otra interpretación de la victoria del PP pasa por la desaparición de Ciudadanos. El descalabro del que fuera el partido de Albert Rivera ha sido en beneficio de la marca original. Moreno Bonilla ha recogido a los desencantados del naranja; una organización política que se desangra a lo largo y ancho de toda España.

El PSOE no ha conquistado al votante moderado. Sus pactos con la extrema izquierda – tanto a nivel nacional como en diversos feudos regionales – ha suscitado que el votante indeciso inclinara su sino hacia una derecha descafeinada. Y digo descafeinada porque el "efecto Feijóo" ha hecho mella en la identidad del partido. El nuevo inquilino de Génova ha conseguido, en muy poco tiempo, construir un relato moderado y reformista frente al radicalismo de las fuerzas extremistas. Esa nueva percepción ha jugado a favor de Moreno. Tanto que ha orillado a Vox y lo ha expulsado de los cuadros de mando. Así las cosas, el PP ha hecho leña del árbol caído. Ha recogido a los náufragos de Ciudadanos y los exiliados del PP, los mismos que se fueron a las tierras de Abascal. Este resultado – de victoria histórica del PP – abre un nuevo ciclo político regional con altas probabilidades de extrapolación a la parrilla nacional. Se abre un regreso a los rodillos. Una vuelta al sistema bipartidista de los tiempos felipistas. Estamos, una vez más, ante la España del turnismo que tanto criticó Galdós.

Y la última lectura, y no por ello menos importante, es la caída del PSOE-A. Cae el partido de Sánchez y cae, por si fuera poco, en el buque insignia del socialismo español. Cae en Andalucía. Y cae, entre otras razones, por el desgaste del gobierno central, la crisis de liderazgo en Andalucía y la herida de los tiempos de Chávez y Griñán. El partido del puño y la rosa no ha sabido conquistar a la clase media andaluza. Una clase media que ha percibido un mejor horizonte en las políticas liberales en detrimento de las socialdemócratas. Y lo ha percibido, entre otras cosas, por la crisis económica que atraviesa la nación. Una crisis que se manifiesta en una alta inflación, déficit de materias primas y unas relaciones internacionales tensas y complicadas por la guerra de Putin. Así las cosas, el sanchismo queda muy tocado por la victoria de Moreno. Un golpe que se magnifica con la dimisión de Mónica Oltra, y por tanto la crisis inmediata del pacto de gobierno, en la Comunidad Valenciana. Estamos ante un tablero político donde sus fichas se ponen de cara para la derecha. No obstante, todavía queda un año y medio para las elecciones generales. Durante este periodo, es muy probable, que la derecha articule el mantra de "la culpa – de todos los males – es de Sánchez". Lo mismo que hizo con ZP y tanto beneficio le reportó. Atentos.

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1 COMENTARIO

  1. Juan Antonio Luque

     /  21 junio, 2022

    Va a ser un año muy duro para el PSOE y la desaparición de todo lo que está su izquierda si estos no hacen una autocrítica real y toman un rumbo más dedicado a la totalidad de los españoles. Lo dijo Saramago en 2008 y ésta vigente en el 2022 “ La izquierda no tiene ni puñetera idea del mundo en el que vive”. Porque las declaraciones que les he oído rechazando toda responsabilidad y acusando al PSOE, no es de saber muy bien ni lo que hacen ni donde están. En las municipales del 23 se pondrá en marcha la agenda política para las generales. Y si no hay un giro radical, que lo dudo, habrá mayoría absoluta del PP, como en la primera legislatura de Rajoy.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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