Sobre jóvenes y precariedad

Ayer, en CaxiaForum Madrid, fui entrevistado por Carmen Pérez-Lanzac (periodista de El País). Y lo fui, queridísimos amigos, gracias a un ciclo de conferencias y debates dirigido por Esteban Sánchez Moreno, director del Instituto de Cooperación y Desarrollo de la Universidad Complutense. A lo largo de la actividad, de una hora y media de duración, reflexioné – junto a Esteban y Carmen – sobre "las generaciones en crisis". La reflexión estuvo acompañada de los testimonios de Diana, Álvaro y Said, tres jóvenes que aportaron sus experiencias en el mundo laboral. Un mundo marcado por la temporalidad, los salarios bajos y la parcialidad. Y un mundo, y disculpen por la redundancia, inundado de incertidumbre. Incertidumbre ante un futuro que se presenta incierto y negativo. Los jóvenes viven en una angustia permanente que se resume en "querer y no poder". Querer vivir de forma independiente, y no poder. Querer cobrar más, y no poder. Y querer trabajar a tiempo completo y no poder.

El entorno ha cambiado. Hemos pasado de un entorno calmado a otro turbulento. Antes, la generación de nuestros padres, permanecía toda la vida entre las paredes de una misma empresa. Las empresas traspasaban, sin dificultad, el cambio generacional. Eran "empresas centenarias". Los puestos de trabajo se heredaban de padres a hijos. Ese entorno tranquilo permitía una emancipación temprana, salarios dignos y jornadas a tiempo completo. Y esa emancipación permitía, a su vez, una maternidad en la veintena. Hoy, por desgracia, las tornas han cambiado. El sistema capitalista se ha "canibalizado". Vivimos en un mundo híperconectado donde lo que ocurre en una extremo del globo tiene consecuencias en el otro, y viceversa. Las compras se hacen en un solo click. Todo se realiza bajo un sistema económico basado en el "low cost" o superproducciones a bajo coste. Estamos ante una guerra de precios donde la fuerza de trabajo se ha convertido en un coste a minimizar en lugar de un recurso a optimizar.

Estamos ante un mercado de trabajo que reproduce una estructura social desigual. Por un lado, trabajadores fijos. Por otro, temporales. Los primeros gozan de estabilidad – contratos indefinidos, salarios "dignos" y jornadas a tiempo completo -. Son independientes, tienen hijos a edades tempranas y gozan de mejor salud mental. Además cuentan con vivienda y vehículo en propiedad. Los segundos – los temporales – viven en la inestabilidad – tienen contratos temporales, salarios bajos y parcialidad-. Viven con sus padres, o en pisos compartidos y, por supuesto, no tienen coche en propiedad. También padecen  ansiedad y depresión; dos males provocados por la angustia que supone vivir en la eterna incertidumbre. Ante esta desigualdad  no queda otra solución que "más Estado y menos mercado". Es necesario más políticas keynesianas. Y para ello es preciso que los jóvenes tomen "conciencia de clase". Una conciencia que despierte el asociacionismo juvenil. Un asociacionismo necesario para reivindicar sus proclamas.

España tiene una tasa de asociacionismo juvenil muy baja con respecto a las registradas por los países del norte de Europa. Es necesario que los jóvenes salgan en la prensa y hagan visible su condición de mano de obra híperpercualificada y barata. Y es necesario que se abra un debate ético empresarial entre "producciones low cost" y derechos laborales. Si optamos por lo primero, seremos – en el medio plazo – la nueva China de Europa. Acabaremos en un callejón sin salida donde la única luz se vislumbrará en la emigración – el éxodo de talento – y las oposiciones. Estamos ante una generación que más que vive, sobrevive. Una generación que necesita interiorizar la incomodidad. Necesita que la incomodidad sea un motor para el avance. Una incomodidad que ponga en valor los fundamentos de Nietzsche y los aciertos del "suprahumano". Una incomodidad que evite el retroceso a la "generación atemperada" de los tiempos de Galván.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

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