De elecciones y tamayazos

El tamayazo "made in Murcia" deja muy tocado a Ciudadanos. Y lo deja, queridísimos amigos, porque las traiciones en política – como en cualquier aspecto de la vida – tienen los días contados. Aunque cualquier diputado sea soberano en la gestión de su cartera. Aunque el voto de cualquier representante político sea individual e intransferible, el transfuguismo no está bien visto por los ojos de la ética. Y no lo está porque se rompe la confianza ideológica entre votantes y votados. Y la confianza es como un hilo que una vez roto es muy difícil de soldar. Así las cosas, estamos – como anuncié hace unas semanas tras la debacle en Cataluña – ante el funeral de Ciudadanos. Un funeral que abre la senda hacia el bipartidismo. Y la abre porque, aparte de este entierro, estamos a las puertas de otro difunto en el campo de batalla.

La convocatoria de elecciones en la Comunidad de Madrid puede ser el principio del fin del bipartidismo. Y puede ser, y digo bien, porque un fracaso de Gabilondo, Errejón e Iglesias supondría una hemorragia profunda para las izquierdas. Una hemorragia, como les digo, que afectaría a las arterias de Podemos.Y las afectaría porque la formación morada perdería a su líder en el Consejo de Ministros. Y afectaría, y disculpen por la redundancia, porque estaríamos ante el preludio de una reunificación de las derechas. Una reunificación, a la madrileña, que insuflaría oxígeno a Pablo Casado y neutralizaría, de alguna manera, el fracaso en Cataluña. Así las cosas, la clave para que esto no suceda es que la izquierda se mueva. Es necesario, aunque el virus juega en contra, que la izquierda movilice a todos sus votantes. Y para ello, para que la gente vote progresismo en lugar de conservadurismo, se necesita que las izquierdas vayan al unísono.

Solo con una participación electoral elevada, los votantes frenarían el carro de una derecha envuelta con lazos radicales. De una derecha que pescará peces en el caladero de Ciudadanos. Y de una derecha que intentará, por activa y pasiva, construir un relato en clave nacional. Es muy probable que estemos ante un maquillaje electoral. Es muy probable que estas elecciones sean la encuesta perfecta para desalojar, o no, a Sánchez de La Moncloa. El liderazgo fuerte, de Pablo Iglesias, contrasta con el perfil bajo de Gabilondo. El "efecto Iglesias" no será igual que el efecto Illa en Cataluña. Y no lo será, queridísimos lectores, porque la cartera de Iglesias está alejada de los réditos de la pandemia. Estamos ante una campaña difícil. Ayuso es muy probable que acuse al Gobierno de todos sus fracasos al frente de los madriles. Lanzará, sin duda alguna, la pelota al balcón de La Moncloa. Y esa pelota rebotará, tras romper varios cristales, en los jardines de Pablo.

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1 COMENTARIO

  1. Juan Antonio

     /  18 marzo, 2021

    Podemos se esta hundiendo por los pasos en falso de Iglesias, y la falta de autocrítica. Lo más sensato hubiese sido ensalzar la candidatura conjunta, pero, con Más Madrid como partido principal.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

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