Entrada siguiente

Sobre populismo y dignidad

Un tema que imparto a mis alumnos, de Valores Éticos, es "la dignidad". Para explicar el concepto, suelo comenzar el tema con la siguiente pregunta: "¿qué producto tiene menos valor en el mercado: las manzanas o los diamantes?" Por unanimidad, la clase suele responder "las manzanas". Y responden "las manzanas" atendiendo a la Ley de la Demanda. La abundancia de un producto infravalora su precio en el mercado. Los diamantes escasean. Y esa escasez hace que, en la subasta de su adquisición, suba el precio de los mismos. Las personas, si estuviéramos en venta, tendríamos más valor que los diamantes. Y lo tendríamos porque somos únicas e irrepetibles. Esa autenticidad que nos distingue de los otros tiene un valor. Y ese valor es la dignidad. Una dignidad que necesita ser defendida ante las posibles invasiones de los demás. Invasiones que vulneran nuestra integridad.

El populismo, sea de izquierdas o de derechas, atenta contra la dignidad. Y atenta porque fomenta actitudes xenófobas y racistas. Estas actitudes son edificadas mediante los ladrillos del lenguaje político. Este lenguaje construye relatos, en ocasiones pseudológicos, para conseguir fidelidades ideológicas. Estas fidelidades están elaboradas, a su vez, con falacias, bulos, fake news y demás retórica barata. Son fidelidades creadas con argumentos tóxicos y, en su mayoría, carentes de sentido. La xenofobia – por ejemplo – se convierte en admisible. Y se admite a pesar de ser un atentado, en toda regla, contra la dignidad. Esta admisión revierte los códigos éticos de ciertos sectores sociales. Tanto es así que la xenofobia se contempla, e institucionaliza, como buena. Y se contempla así porque el inmigrante es percibido como una amenaza para el bienestar de "los nuestros". Una "amenaza" que pone en riesgo el estatus social. Y una "amenza" que insufla malestar en ciertos grupos de la sociedad.

La actitud xenófoba – fomentada desde arriba y aplaudida desde abajo – se transmite y contagia a través del lenguaje. Un lenguaje que canaliza los sentimientos de odio y repulsa a través de la palabra. El inmigrante se percibe como aquel que viene a "robar el trabajo". Como aquel que viene a "consumir sanidad pública con el sudor de nuestros impuestos". Como aquel que viene a "alterar las calles de nuestros pueblos". Como aquel que viene a "educar a los suyos". Como aquel que viene a "escalar en lo social y desescalar a los de dentro". Esta temeridad transciende lo personal y enarbola lo patriótico. Tanto que deslegitima a los partidos, asociaciones y fundaciones que fomentan la integración social. Y tanto que criminaliza a las instituciones jurídicas que defienden la dignidad como garantía constitucional. De tal modo que la actitud xenófoba se convierte en un volcán en erupción. Un volcán que enfrenta a los códigos éticos de una nación. Un volcán que extiende su lava por los cimientos del Estado de Derecho. Y un volcán que destruye la dignidad.

Deja un comentario

5 COMENTARIOS

  1. Explicas muy bien qué es la xenofobia. ¿Se puede ser xenófobo y de izquierdas? No. Si eres xenófobo, eres de algún tipo de derechas, por muy de izquierdas que tú te definas. ¿Populismo de izquierdas y xenofobia?

    Responder
  2. Juan Antonio Luque

     /  11 enero, 2021

    La xenofobia ex un mal en auge, por Europa. Y viendo los gobiernos que van surgiendo en el continente no tiene visos de mejorar a corto plazo.

    Responder
  3. Antonio Fernández.

     /  17 enero, 2021

    Me ha encantado tu exposición, clara y definitoria, siempre digo sobre la dignidad: que al hombre no se le puede arrebatar, pero si la puede perder.

    Responder
  4. La falta de dignidad humana creo que tiene que ver con el miedo. No hay que tener miedo a lo que piensen los otros de ti, porque eso resta tu dignidad. Sólo cuando uno actúa según sus principios se siente bien. Cuando se actúa para los demás, para que te califiquen bien, para que te admiren, normalmente te estás traicionando a tí mismo.

    Responder
  5. Absolutamente de acuerdo.

    Responder

Responder a Antonio Fernández. Cancelar respuesta

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

  • Categorías

  • Bitakoras
  • Comentarios recientes

  • Archivos