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Tras un mes de cuarentena

Tras un mes de cuarentena, el Covid-19 no era tan inofensivo como parecía. Con más de 160.000 fallecidos y dos millones de contagiados en el mundo, el bicho ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestra especie. El virus ha sacado los colores a la globalización, a la Unión Europea y al Estado de las Autonomías. Colores en forma de parálisis internacional de los mercados, insolidaridad comunitaria y descoordinación interregional en la política de datos. El virus ha puesto patas arriba el establishment económico y social de nuestras vidas. Más allá del confinamiento, el Covid-19 ha cambiado los protocolos callejeros. Ha modificado nuestra forma de relacionarnos con los otros. Y ha cambiado la filosofía ante la vida. Durante este mes, nos hemos vuelto más reflexivos sobre la existencia y su sentido. Nos hemos familiarizado con las mascarillas, el teletrabajo y las videoconferencias. Y hemos puesto en valor el trabajo de los sanitarios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La vuelta a la normalidad no será tan fácil como se preveía. No volveremos, a las rutinas del ayer, de la noche a la mañana. Durante un tiempo sufriremos las secuelas del coronavirus. Secuelas en forma de saludos fríos, nosofobia, agorafobia y torpeza en las habilidades sociales. Seremos más conscientes de la vulnerabilidad de nuestra especie. Y esa toma de conciencia, nos cambiará nuestra escala de valores. Valoraremos más la salud, el cuidado del cuerpo y los lazos familiares. Pensaremos más en el ahora, en el instante presente, y menos en lo que haremos el día de mañana. Por un tiempo, frecuentaremos menos los bares, las tiendas de ropa y todo lo que suponga estar cerca de los otros. Iremos menos al cine y evitaremos, a toda costa, las grandes aglomeraciones. Este miedo racional disminuirá cuando el bicho se aleje de nuestras vidas. Disminuirá cuando la curva se haya convertido en un recta horizontal y los contagios sean algo excepcional.

Durante este mes, la política nacional ha cambiado. Casi no se habla de aquello que nos preocupaba antes del coronavirus. Ahora se habla de los nuevos Pactos de la Moncloa, de los ERTES, de la Renta Básica y de la reconstrucción económica. Durante este mes, Fernando Simón, la portavocía de la Policía Nacional y el ejército se han convertido en los protagonistas matutinos. La economía, la salud  y el sino del curso educativo son, entre otros, los temas que más preocupan a la ciudadanía. Durante este mes, ha cambiado hasta la estética de las calles. El ruido de los coches y el olor a combustible han sido sustituidos por el canto de los pájaros y el olor a lejía que desprenden las aceras. Durante estos treinta días, hemos aplaudido a quienes están en el campo de batalla. Hemos cantado el "Resistiré" del Dúo Dinámico y el "vivir" de Rozalén. Y hemos soñado con aquellos besos y abrazos que el virus nos robó.

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