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Sin escrúpulos

Una de cal y otra de arena. La de arena: "El banco de España – según reza el titular de El Mundo – estima que el PIB ha vuelto a crecer en tasa interanual tras dos años de caídas". La de cal: los resultados de la encuesta del Erobarómetro, publicada por la Comisión Europea, sobre cómo ha afectado la crisis a la calidad del trabajo; "mientras 86 de cada 100 españoles considera que sus condiciones laborales han empeorado, el 94% de los encuestados, en países como Dinamarca, dicen estar satisfechos con las mismas". Son, precisamente estas cifras, y no otras, las que tiran por la borda el discurso triunfalista de la derecha, a pocas semanas para las elecciones europeas. En palabras Rajoy: "el PIB crecerá este año más del 1% y por encima del 1.5% en 2015". El crecimiento económico, queridísimo presidente, no es condición suficiente para garantizar la calidad de vida. China crecerá – según previsiones para el 2014 – por encima del 7%. ¿Implica este dato que el bienestar de los chinos aumentará de forma paralela? No, lamentablemente no; la explotación laboral y sus endémicas libertades, indican que crecimiento y bienestar no andan cogidos de la mano.

Es cierto que estamos, como diría aquél, "saliendo del agujero". Es verdad que estuvimos a punto de ser rescatados y no lo fuimos. Es real – tan real como la Catedral de Burgos – que Merkel y el FMI han aplaudido las reformas llevadas a cabo por Mariano durante su periplo en La Moncloa. Es afirmativo que estamos "eco-nó-mi-ca-men-te" mejor que durante los últimos meses del "zapaterismo". Es cierto – ciertísimo – que el paro ha descendido desde que gobierna la derecha. Ahora bien, lo que no podemos negar es que "so-ci-al-men-te" nunca hemos estado tan mal en casi cuarenta años de democracia. En la Hispania de Rajoy hay más desigualdad que en la España de ZP. En la primera legislatura de Zapatero se aprobaron: la ley integral para la violencia de género; la ley de dependencia; la ley de igualdad; la ley que permite la unión entre personas del mismo sexo; la ley que permite el cambio registral de nombre y sexo de las personas transexuales; la aprobación de la Lengua de Signos Española como lengua oficial; el Plan de Acción para las mujeres con discapacidad; la creación del Ministerio de Igualdad; la ley de plazos sobre el aborto, entre otras.

Probablemente, Rajoy pasará a los renglones de la historia por ser el artífice que sacó a España de la crisis, pero también – pasará a la historia – por ser el principal demoledor del Estado del Bienestar. Con Mariano en la Moncloa: hay más gente buscando comida en los contenedores de la basura; más enfermos en las listas de espera; menos médicos, policías y maestros; más trabas para conseguir una beca; menos medicamentos subvencionados por el Estado. Somos – en palabras de Cáritas – “el segundo país de la UE con más pobreza infantil". En esta legislatura hemos retrocedido en derechos laborales: se ha creado un contrato para "emprendedores" con "un año de prueba" o, dicho de otra manera, despido libre y gratuito durante los primeros doce meses; se ha abaratado el despido – hemos pasado de una indemnización de "45 días salario por año de servicio" a otra de "20 días". Se ha recortado, en un diez por ciento, el segundo tramo de la prestación por desempleo. Han aumentado, aunque sea tétrico decirlo, el número de suicidios. Ha aumentado el IVA, luego compramos menos con el mismo dinero. Ha caído la cultura hasta límites vergonzosos. Vamos menos al cine, no porque las películas sean malas, sino porque ir a las salas implica, para algunos, gastar el salario de un día de trabajo. 

Hace dos años entrevisté, en las páginas de este blog, a José Antonio Griñán, expresidente de Junta de Andalucía. En una de sus respuestas dijo que: "el gobierno de Rajoy no está haciendo economía sino contabilidad". Se refería a que la derecha está "implantando su modelo ideológico – neoliberal – con la excusa de la crisis". Un modelo basado en el crecimiento económico – cierto – pero, un crecimiento desigual; donde los ricos son cada vez más ricos y, los pobres cada vez más pobres. Un crecimiento alejado de la sostenibilidad y la universalidad. Un modelo que mima a los mercados y se olvida de los más necesitados: los pensionistas, los parados, los estudiantes, las amas de casa, los enfermos, entre otros. Estamos ante una derecha que gobierna sin escrúpulos; sin importarle – lo más mínimo – las angustias que se esconden tras la puerta de los hogares. Una derecha – y valga la redundancia – a la que solo le preocupan los datos macroeconómicos; las cifras del PIB, el IPC, la prima… y todos esos tecnicismos a que nos tienen acostumbrados. Y yo me pregunto: ¿tan "psicópata" es este gobierno que no se da cuenta del dolor ajeno que provocan sus políticas en el seno de la izquierda?, ¿tan poco le importa a Rajoy la igualdad social que, su escoba solo barre para el lado del dinero?

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1 COMENTARIO

  1. La pregunta final es, en sí misma, la respuesta!

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