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Entrevista con José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía

"El Gobierno de Rajoy no está haciendo economía, sino contabilidad"

Con 250 medidas y 28 leyes sobre la mesa, el proyecto tejido con los hilos de la izquierda cabalga desde mayo por las tierras andaluzas. Desde el Rincón de la Crítica hemos abierto este ciclo de entrevistas con José Antonio Griñán. El líder que ha conseguido mantener en pie el último bastión socialista en la Hispania azul de la derecha. Bloguero y activista político en las redes sociales.El presidente de la Junta de Andalucía ha hablado largo y tendido para la Crítica. 

Abel Ros (@Abel_Ros)
Pregunta: En un país gobernado por la derecha, ¿qué armas tiene Andalucía para compatibilizar su proyecto de izquierdas con un Gobierno central que considera al “Estado como problema” y a “los mercados como solución”?

Presidente-JAGRespuesta: Andalucía lleva tiempo demostrando que hay alternativas a la crisis más sociales, más justas con los ciudadanos. Por poner un ejemplo reciente, y de gran relevancia, nuestro plan de ajuste, con el que cumplimos con la reducción del déficit tan injustamente impuesta por el Gobierno de Rajoy, pero sin despedir a nadie, sin privatizar servicios educativos o sanitarios y sin retroceder en educación. Es decir, Andalucía ha marcado también la diferencia en los ajustes presupuestarios.

Para el Gobierno andaluz la educación es una inversión no un gasto, desde el convencimiento de que cualquier paso atrás que demos en este ámbito hipotecará el futuro de nuestros jóvenes. Por eso, a diferencia de lo propuesto por el Gobierno de Rajoy y de lo hecho por otras comunidades, no vamos a aplicar el aumento de la ratio de alumnos por aula. Una medida que atenta especialmente contra Andalucía, porque uno de cada tres alumnos que se incorporan al sistema educativo es andaluz, mientras en la mayoría de comunidades disminuye el alumnado. Además, estamos dialogando con las universidades la subida de tasas para que, en caso de que se produzca, se compense con un sistema adecuado de becas que garantice la igualdad de oportunidades.

Por tanto, existen alternativas para superar esta crisis, para emprender la recuperación económica creando empleo, que es lo fundamental y no el déficit, y en Andalucía vamos a recorrer ese camino con el bienestar de los ciudadanos como único horizonte.

"A diferencia de lo propuesto por el Gobierno de Rajoy y de lo hecho por otras comunidades, no vamos a aplicar el aumento de la ratio de alumnos por aula"

P: El “último bastión socialista” ha estado a punto de perder su mandato. ¿Cuáles han sido los principales puntos discordantes con la coalición IU para llegar a un pacto de gobierno?

R: El pasado 25 de marzo una mayoría de andaluces y andaluzas votó mayoritariamente “progreso”. Ese fue nuestro punto de partida y de encuentro que ha dado como resultado un Acuerdo Político por Andalucía conocido por todos los ciudadanos, con el que ambas fuerzas nos hemos comprometido al cien por cien.

Nuestra hoja de ruta son 250 medidas y 28 leyes que subrayan nuestra idiosincrasia de izquierdas. Evidentemente es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Compartimos un objetivo único que está por encima de intereses partidistas: sacar a Andalucía de la crisis cuanto antes y en las mejores condiciones posibles. Para ello conformamos un Gobierno sólido, solvente, responsable y capaz de generar una respuesta diferente, pese a las dificultades, tal y como los andaluces demandan.

P: Dijo en una entrevista el alcalde de Bilbao que “en época de vacas gordas hay que ahorrar para gastar cuando lleguen las vacas flacas”. ¿Piensa usted que la falta de eficiencia en las Administraciones Públicas ha sido la causa principal de los recortes abusivos del presente?

R: El principio de austeridad, de eficacia y eficiencia, debe ser consustancial al funcionamiento de toda Administración. En Andalucía así lo entendemos ahora y antes. Por eso nuestra comunidad es una de las menos endeudadas, porque en tiempos de bonanza fuimos capaces de ahorrar y de llevar a cabo una política eficaz de gestión de recursos. Hoy, en época de crisis, tenemos que agudizar el ingenio para optimizar aún más los escasos recursos. Digamos que la eficiencia es la austeridad llevada al máximo de sus consecuencias, sin que los andaluces y andaluzas vean mermadas sus prestaciones sociales.

Sin embargo, otras comunidades autónomas, por cierto la gran mayoría gobernadas por el PP, se han dedicado durante esos años de bonanza a endeudarse temerariamente y ahora se encuentran en situaciones muy delicadas. Las mismas que, paradójicamente, no tienen tanta presión política ni mediática como la que arroja el Gobierno de Rajoy falsamente contra Andalucía.

"Nuestra comunidad es una de las menos endeudadas, porque en tiempos de bonanza fuimos capaces de ahorrar y de llevar a cabo una política eficaz de gestión de recursos"

P: Copago sanitario, subida de tasas universitarias, masificación de las aulas, abaratamiento del despido… ¿Tanta austeridad no nos llevará a abanderar el ranking de la desigualdad?

R: El Gobierno de Rajoy no está haciendo economía sino contabilidad. Está implantando un modelo ideológico con la excusa de la crisis. Un modelo que, por ejemplo, rompe el principio de universalidad en la sanidad convirtiendo a los ciudadanos en asegurados. Cuando, no nos engañemos, privatizar un hospital no ahorra.

Igual ocurre en la educación. Aumentando la ratio se despiden profesores, y subiendo tasas universitarias y reduciendo becas hacemos que solo pueda estudiar quien disponga de suficientes recursos económicos. Se rompe el principio de igualdad de oportunidades y con él se hipoteca nuestro futuro.

En Andalucía lo sabemos bien porque hubo una época en la que las oportunidades de los andaluces dependían exclusivamente de sus recursos económicos. Hemos avanzado mucho, sí, pero hay que tener memoria: venimos de ahí y, le aseguro, que ahí no volveremos.

P: ¿Piensa usted que el “donde dije digo ahora digo…”  del señor Rajoy  imposibilitará al Presidente del Gobierno finalizar su legislatura ante la presión de la sociedad civil y la minoría parlamentaria?

R: El descontento es generalizado y va en aumento, y la utilización de la mayoría absoluta para imponer decisiones no es el mejor caldo de cultivo para abonar la democracia. La sensación de los ciudadanos, lo que nos trasladan a diario a los políticos, es que no se puede gobernar a sus espaldas. Si hay que tomar decisiones difíciles han de ir acompañadas de mucho diálogo y muchas explicaciones. Esa es la paz social, y la paz social sostiene la democracia.

El Gobierno de Rajoy ha roto en menos de cien días el consenso institucional, sociolaboral y político que imperaba en España desde la Constitución de 1978. Si a esto añadimos que la situación económica no solo no ha mejorado desde noviembre, sino que ha empeorado, cuanto antes se dé cuenta el PP de que está llevando a cabo una política errática, mejor para todos.

"El Gobierno de Rajoy ha roto en menos de cien días el consenso institucional, sociolaboral y político que imperaba en España desde la Constitución de 1978"

P: Se ha cumplido un año del Movimiento 15-M. ¿Cree que “con la que está cayendo” el movimiento ha perdido visibilidad en los medios? ¿Qué les diría?

R: No creo que haya perdido visibilidad, y ahí están las páginas, programas y seguimiento informativo que han provocado, lo que corrobora que existe un interés ciudadano y mediático por este fenómeno. El Movimiento 15-M, lo he dicho en varias ocasiones, es muy interesante y positivo. Es una nueva forma de activismo social, justo en un momento en el que todo está cambiando, en el que se están redefiniendo los cimientos de la convivencia social y, sobre todo, de la forma de actuar y participar en democracia.

En Andalucía, por ejemplo, y prestando atención a estas voces que surgen directamente de la calle, hemos aprobado el Escaño 110, que permite la intervención directa en el Parlamento de los promotores de Iniciativas Legislativas Populares, sean o no diputados. 

Al Movimiento 15M le pediría que aprovechara su fuerza social, su capacidad de movilización, para generar ciudadanía activa y comprometida con los valores democráticos. Para que los ciudadanos se impliquen y participen en las decisiones políticas, en esa Política, con mayúsculas, tan necesaria en estos tiempos de incertidumbres y graves dificultades.

P: ¿Cree que si Zapatero no hubiese “girado a la derecha” con su famoso Real Decreto del 2010 ahora Rajoy no estaría en la Moncloa?

R: No creo en la política ficción y por lo tanto permítame que decline especular. Gobernar es decidir, es definir prioridades. Aunque también es cierto que la crisis económica se ha trasladado a la política y, de momento, ningún gobierno europeo ha sobrevivido a los vaivenes de los mercados, salvo el de Andalucía.

"Ningún gobierno europeo ha sobrevivido a los vaivenes de los mercados, salvo el de Andalucía"

P: ¿Qué piensa usted de la oposición que está llevando a cabo su partido desde la voz de Rubalcaba? ¿No piensa que Rubalcaba siempre llevará consigo los errores de Zapatero y ello será un obstáculo para la credibilidad de su partido?

R: Alfredo Pérez Rubalcaba es el líder de los socialistas en España. Además de gran amigo, es una persona más que cualificada para dirigir el partido y para demostrar a la ciudadanía que hay alternativas a la idealizada austeridad para salir de esta crisis, que otra política es posible.

En estos difíciles momentos para España, Rubalcaba está dando una lección de sentido de Estado y de altura de miras. Frente a la prepotencia del Gobierno de Rajoy, Alfredo lidera una oposición responsable, crítica sin duda, pero responsable, anteponiendo los intereses de España a los del propio partido. Y estoy convencido de que los ciudadanos están tomando buena nota de ello.

P: ¿Qué ha pasado en España para que en un país sociológicamente de izquierdas gane por aplastante mayoría las filas de la derecha?

R: Estamos ante una crisis financiera mundial sin precedentes, que ha traspasado los límites de la economía generando una crisis generalizada política y social. Crisis que, lejos de superarse, cada día plantea a los ciudadanos nuevas incertidumbres. Una crisis que se ha llevado por delante a todos los gobiernos de Europa, independientemente de su color político.

En este contexto, la derecha ha sabido calar en la sociedad con mensajes populistas que los han llevado al poder, no solo en España sino en otros países europeos. Ahora ya ha quedado demostrado que no existen recetas mágicas, que la solución a esta crisis financiera escapa de nuestras fronteras. Algo que hasta antesdeayer el Partido Popular negaba culpando de todos los males a Zapatero.

La confianza no se gana con eslóganes sino con políticas valientes y certeras que, por el momento, en el Gobierno central brillan por su ausencia.

"La confianza no se gana con eslóganes sino con políticas valientes y certeras que, por el momento, en el Gobierno central brillan por su ausencia"

P: Para finalizar, ¿qué opina de los blogs como medios de comunicación ante la crisis que atraviesa la prensa impresa en estos momentos?

R: Los que me conocen saben que soy una persona proactiva en esto de las nuevas tecnologías, tengo blog y soy usuario de twitter y facebook. Creo que estos nuevos medios son instrumentos muy útiles para conversar con los ciudadanos. Lógicamente, con sus luces y sus sombras. Y complementan a los medios de comunicación tradicionales que quizás no llegan al sector más joven de la población, más volcado en las nuevas tecnologías de la comunicación.

La niña de Rajoy

Mientras cinco millones y medio de parados hacen malabarismo con las limosnas del Estado para cuadrar el círculo de sus endémicas economías. El delfín de la Moncloa canta gol en las gradas de Polonia para transmitir tranquilidad a los hogares de la roja. Esta actitud demagógica del "aquí no pasa nada" a las puertas de un rescate, nos recuerda a la España en blanco y negro de los tiempos de Paquito. La misma Hispania de millones de analfabetos comiendo pipas y tramusos mientras disfrutaban la final de la Copa del Generalísimo.

La "buena noticia", en palabras de la derecha, no ha sentado nada bien en los foros de Bruselas. Los agravios comparativos por los rescates intracomunitarios ha encendido los odios y reproches entre los hermanos de Europa. Este caldo de cultivo cocinado en los fogones de la inequidad merkeliana sienta las bases de la contienda entre griegos, portugueses, irlandeses y españoles. Ahora con la desigualdad sobre la mesa se abre un debate crónico de reivindicaciones y compensaciones entre pobres y mendigos para equilibrar la balanza histórica de las irracionalidades europeas.

Las condiciones del rescate, o dicho de otros términos, el precio que pagaremos los humildes por la compra de la moto será, sin duda alguna, el siguiente capítulo de un "best seller" escrito con las plumas de la mentira para un público sediento de lectura. La fórmula civil de "dar  mucho a cambio de nada" no se cumplirá en la selva de los hombres. Los controles de la Troika pondrán contra las cuerdas a los cuellos azules de la derecha. Los 100.000 millones de hojalata otorgados al guante blanco del capital no caerán en los sacos rotos de la gracia. Los intereses de la ayuda serán los recortes del mañana. Una vez más, los justos pagaremos los desaguisados de la política. El incremento de la deuda por la supuesta "buena noticia" se traducirá, y si no ya lo verán, en una factura más gorda para el Estado del Bienestar.

A pocos días de cumplirse seis meses del gobierno marianista. La aznarización del presidente ha situado a España al borde del abismo. El cheque en blanco de los ciudadanos al merlín de la  Moncloa ha resultado ser un papel mojado a las puertas de la ventanilla. Hoy desde la cola del INEM, miles de ciudadanos, vestidos con el chándal desgastado de los tiempos del ladrillo, esperan con el número arrugado para solicitar al funcionario de turno el sustento de sus retoños. La subida incesante de la prima de riesgo anuncia malos augurios para los bolsillos mileuristas. Mientras la banca de este país se viste de largo con los manjares germanos. La niña de Rajoy, recuerdan,   tendrá que esperar varios años para ponerse, de una vez por todas,  el vestido de princesa.

Leyendas griegas

Decían los presocráticos que las rocas más pesadas se convertirían en arenas polvorientas por las caricias de millones de gotas procedentes de las fuerzas naturales. El envejecimiento de las montañas – decían aquellos sabios de la Grecia profunda – se debía al dulce roce que ejercían los Anemoi en las cimas de los cerros. Los collados viejos eran conjuntos rocosos que habían sustituido el pico puntiagudo de sus cúspides por las curvas del desgaste. Esta dialéctica entre dioses y naturaleza movía las turbinas de la historia hacia las sendas de la ciencia.

El señor de los vientos controlaba desde los aposentos de Eolia el sentido de las tempestades. Rodeado de turbulentos remolinos, el hijo de Hípotes apuñaba el cetro de las erosiones y dirigía el sino de las lógicas naturales. Con sus barbas desdeñadas y las nubes como atuendo – Boreas, el devorador –  traía al pueblo de la democracia las frías noches de invierno.  Desde la cueva de Tracia  – el fructificador del oeste, Cefiros – anunciaba los colores rojos y amarillos de la tranquila primavera. Noto, traía fuertes tormentas de verano. Tormentas que anunciaban malos augurios en el pueblo de la necrópolis. El tercer hermano de los Anemoi – la flor marchitada de Grecia – se llamaba Euro y vivía en los desiertos de África. Sus ráfagas envolvían el calor sofocante del Sahara y lo trasladaban a las orillas de Creta.

Los caballos de Eolo solían salir cuatro veces al año desde el establo que los ataba. El trote elegante de los corceles rompía la estética de sus relinches durante los cambios estacionales. Euro, dicen las plumas secas de la historia, estaba siempre encerrado en los sótanos de Eolia. El desprendimiento de su calor sofocante no le permitía a su jinete soportar el resoplido agonizante de sus dientes. La salida de su establo supondría un suicidio colectivo para los brazos terrenales. Los tres hermanos morirían y el kaos de los vientos se convertiría en el infierno de los días.

Este hermano del viento nunca llegó a soplar en los recovecos históricos de Grecia. Si alguna vez se escapase de los lazos que lo sujetan – dicen las leyendas helenas – el pueblo de la democracia moriría de sed por el irresistible calor emitido por las rárfagas del corcel. Grecia sería – dice la rumorología –  el Sahara del mañana si no existiese un Sancho que devolviese a Euro a los establos de su ser. Mientras ello no suceda, el pueblo de la filosofía desgastará las rocas de su historia hasta convertirlas en cerros envejecidos. Tecnocracia erosionada por la caída incesante de millones de lágrimas procedentes del llanto amargo de sus habitantes.

«Si gobierno yo…»

Después de varios días negando la mayor, "el mejor sistema financiero del mundo" – en palabras lapidarias de ZP -, ha entrado en el limbo de los rescatados. La Hispania de Rajoy yace en las fronteras de la duda mientras la carroza de Europa hace el agosto a costa de nuestros fracasos. Los hombres de negro, los mismos que simuló Wyoming en el CQC de ayer,  han descubierto el haba podrida que se esconde entre el chocolate de un pastel a punto de ser presentado en la fiesta del sexto aniversario.

El encuentro de Soraya con Lagarde no ha servido para apaciguar las aguas embravecidas del Mediterráneo. Los ríos de Manrique siguen su senda imparable hacia los mares de la peseta. Por mucho que se esfuerce Guindos en vender alegría para reparar los ánimos rotos a las puertas del tanatorio neoliberal; la presencia del difunto no invita a la risa de  familiares y allegados, apenados por la pérdida de sus seres queridos. La "buena noticia", en palabras de la derecha, simboliza el maquillaje que se ponen las feas para aparentar belleza y ocultar su naturaleza en las oscuras salas de la discoteca.

Hoy lamentablemente somos más pobres que ayer. El mensaje a la ingenuidad colectiva disfrazado de eufemismos e ilusiones sirvió al líder de la Moncloa para llevarse de calle a los desencantados de la izquierda. ¡La culpa fue de Zapatero!, recuerdan. A don Mariano le vino como anillo al dedo la subidas continuas del desempleo en contraste con la España feliz de los años aznarianos. "Si gobierno yo..", decía el candidato de las gaviotas, "volverá a fluir el crédito en mi país". "Si yo llego a la Moncloa", insistía Rajoy en sus mítines de otoño, "volverá el trabajo en mi país". "Si gobierno yo…" Vaya cuánta retórica barata para ganar cuatro años en las cloacas de la historia. Ahora que gobierna él. España se encuentra más cerca de Grecia que de Alemania. Ahora que gobierna él, el desempleo no ha dejado de subir en las gráficas de la EPA. Ahora que gobierna él… estamos muchísimo peor que en tiempos de Zapatero.

Desde la crítica intelectual debemos hacer un llamamiento a la verdad para que las reglas del juego no se conviertan en el papel mojado de cientos de dictaduras maquilladas con las brochas de la democracia. No podemos ser espectadores de gobiernos, tanto de izquierdas como de derechas,  que niegan la evidencia de sus países con tal de salvar el cetro que los legitima. El periodismo de pedigrí debería cumplir su función y decir a la sociedad civil aquello que las élites políticas disfrazan con el atuendo del tabú. Mientras el tejido mediático sea el hilo que sujeta los descosidos de la política seguiremos edificando una opinión pública desorientada y desmotivada con los agentes que la rodean. Hoy desgraciadamente, muchos periódicos afines a la derecha occidental se han resisistido a poner la palabra "rescate" en el histórico de la mañana. Lamentable.

Muros de cristal

El producto de Mark Zuckerberg no ha sido bien acogido por  los molinos de los mercados. La desvirtualización de las relaciones y la recivilización del cara a cara vuelve a chocar con fuerza en las rocas de las orillas. Después de varios años en la cresta de la ola, las redes sociales han entrado en el estigma paulatino del hastío. La Tercera Revolución Tecnológica no ha conseguido despegar del tronco verde de la moda. La amistad sin el sonido de la risa y las lágrimas frías del amigo se convierte en burbujas de jabón destinadas a morir en los laberintos del aire.

En la España de Quevedo, dicen los interlineados de la historia, los hombres debatían y discutían en las tertulias de Madrid. En aquellas tabernas y cafés de la Hispania de ayer, el ruido de las palabras y el humo de las pipas envolvía a la razón entre los tonos graves de la nobleza, y las manos ásperas del plebeyo. La dialéctica entre la ostentación y la pobreza decoraban el discurso ideológico y social de un pueblo herido por un ejercito temido y a la vez derrotado. El contraste de realidades entre estirados y mendigos sembró los cultivos de una literatura satírica escondida detrás de las vergüenzas de la sociedad.

Las tertulias del pasado se han convertido en  los muros de cristal levantados por millones de perfiles conectados a través de los tentáculos de un discurso decadente que intenta suplir la descivilización del presente. Es precisamente, esta cárcel de amistad la que nos reprime y nos envuelve en una red social tejida con las agujas de la palabra  pero descosida por los perpuntes de la distancia. Decían los románticos del XIX  que la cercanía es la razón que mantiene encendida los troncos de la amistad. La lejanía de la presencia física del otro y la ruptura espacial del encuentro hace que los tejidos emocionales pierdan la cohesión al romperse las tejas del techo que los cobija.

Desde la crítica intelectual debemos reinventar los conceptos para que las redes virtuales no se conviertan en una moda pasajera y mueran por los prejuicios y etiquetas que las distorsionan. Gracias a Facebook, twitter y demás,  los humanos hemos encontrado un espacio para perpetuar la amistad en las esferas de la virtualidad. Desde el perfil que nos indentifica encontramos al viejo amigo que compartió pupitre en los caminos evaporados de la niñez. Desde el muro colgamos el testimonio de nuestra presencia para que las amistades perdidas por la ruptura de sus espacios causales encuentren en la pantalla la vacuna contra el olvido. Si no aprovechamos esta oportunidad, que nos brinda la posmodernidad, seguiremos siendo verdugos inconscientes de la amistad.

Pueblos de hierro

Desde los foros asiáticos de la pobreza se entiende por Estado Fuerte a aquel gobierno con suficiente organización y poder racional para alcanzar las metas de su desarrollo. La fortaleza de un pueblo, dicen  las lenguas niponas, depende de unos príncipes capaces de realizar y llevar a cabo políticas que protejan los intereses comunales, asegurando el desarrollo a largo plazo.  La capacidad para proporcionar una dirección económica coherente, un liderazgo consolidado y una burocracia eficaz y honesta, son los mimbres  necesarios para edificar una interpretación beneficiosa en la leyenda de los DAFO.

Los pueblos de hierro son aquellos que no se dejan cortejar por las corporaciones extranjeras. Las mismas multinacionales que buscan en las penurias del otro las causas de su riqueza. Es precisamente, la dialéctica entre la sustentabilidad del Estado Fuerte y el ritual de conquista del Mercado omnipresente, la que somete a los pobres a comer eternamente las migajas que se desprenden del festín capitalista.  La reducción de la corrupción y el control interno sobre quién se beneficiará de los proyectos de desarrollo son los mecanismos indispensables para frenar la carrera a los caballos utilitaristas de la pobreza. El fortalecimiento de un Estado, dicen los recovecos históricos, no equivale a dictaduras militares sino a la empatía de las élites con las angustias civiles. Solamente a través del intercambio de roles entre Sanchos y Quijotes, los pueblos consiguen vencer los obstáculos que se interponen en sus sendas decisorias.

Las aldeas de paja son aquellas que no han resistido a las tentaciones corto placistas de los mercados. El interés de los de arriba en mantener la pobreza de los de abajo ha escondido durante siglos en los sótanos del secreto a las llaves de la igualdad. La corrupción burocrática y la falta de control interno sobre los beneficios del desarrollo han sembrado los bolsillos de cientos de jefecillos dispersos por las cloacas del capital. La política de las metralletas ha mantenido la silueta histórica de miles de dictaduras decoradas con medidas populistas para legitimar los negocios y chanchullos de los líderes del gatillo.

En días como hoy, la España de Rajoy huele al hierro fundido de sus forjados olvidados. El crepitar de la paja dibuja en el horizonte cercano la silueta negra de sus nubarrones. El botín de la batalla se esconde debajo del manto polvoriento levantado por el relinche de los caballos. El cetro de la Moncloa yace quebrado junto a los sables de los mercados. La carroza de Europa – la misma que vislumbraron griegos, irlandeses y portugueses –  atraviesa las cortinas de Hispania para saludar a los moribundos de la contienda. La guerra está perdida.  

Vergüenzas políticas

El encuentro de Santamaría con Lagarde y los guiños de Merkel al inquilino de la Moncloa no han apaciguado las turbulencias  en el vuelo de los mercados. Los malos augurios del rescate ponen en jaque la incompetencia de las élites para sacar a Hispania del peligro de su quema. Las políticas de austeridad y el desmantelamiento del bienestar no han servido para vislumbrar los brotes verdes de los prados de Zapatero. Con la tasa de paro más alta de Europa y la prima de riesgo "in crescendo" por momentos, la cuarta potencia del chiringuito tendrá que hacer malabarismo si quiere ganarse el aplauso de sus vecinos de arriba.

La vergüenza de Rajoy por prometer la luna a cambio de la nada, y la figura de Rubalcaba atrincherada en las bambalinas de la tormenta, sitúan al espectador ante el visionado de una película de reparto mediocre y guión arrugado. La visión europeísta de España impide al jinete de las gaviotas ver las grietas de los árboles desde el vuelvo de sus rapaces.  Es precisamente esta perspectiva equivocada de conceptos económicos mezclados con la política, la que se traduce en decisiones inútiles acordes con Alemania y divergentes con España. Las futuras pesetas de la democracia de González serán la amenaza constante, que se verterá desde las turbinas de la cultura, para salir de una vez por todas de esta esclavitud llamada Europa.

La irresponsabilidad organizada de las corporaciones económicas para salir fragantes de las aguas sucias de Bankia ponen el acento en un país de pícaros y  lazarillos donde salvar el "culo" resulta más importante que rendir cuentas al pueblo. Es  paradójico que las víctimas del timo – los bankeros – no hayan movido los hilos para exigir en los bankillos el empobrecimiento de sus activos. La subcomisión de investigación – la oculta, la de Rajoy – servirá para echar el cerrojo a un chiringuito putrefacto dirigido por los amiguetes de Aznar y los correveideles de Aguirre. Una vez más el miedo de los políticos a la escenificación pública de sus vergüenzas deja sobre la mesa la escoria que nos gobierna.

Desde la crítica debemos aunar esfuerzos para construir una democracia basada en los pilares de la responsabilidad. Unas reglas de juego con instrumentos de control que impidan al corrupto ganar la partida mediante sus tretas y mentiras. La inminente salida de Francisco Correa de la rejas de Gürtel, la evaporación del polvo levantado por el caso Urdangarín,  los 30.000 niños robados bajo la supuesta trama de Sor María, los inversores engañados de Rumasa,  las aficiones del rey y muchísimos casos más; son una muestra insignificante, de una España ridícula al borde del abismo por una clase política, más preocupada de sus intereses de partido que de las penurias mundanas.

El desgaste

Dicen los sociólogos contemporáneos que todo sistema tiende a la nada. El desgaste, o dicho en otros términos, el envejecimiento paulatino de las piezas impide a la lógica de la mecánica defender como el primer día el rugido de sus motores. De este modo, tanto los artefactos como los humanos, somos esclavos del deterioro. La metáfora organicista de Spencer nos permite extrapolar a las esferas societales los fundamentos de la biología. La convivencia humana no puede escapar de las reglas del declive. El amor como sistema se enciende con la emoción y se mantiene con la razón. A través del intelecto conseguimos frenar los caballos desbocados del enfado y alargar en los relojes la agonía de los engranajes.

Tanto la política como el amor viven enclaustrados en el castigo de la erosión. A través de la emoción, las palabras del político, llenan el corazón de millones de infelices frustrados por el vacío existencial que les produce la emulación  de las clases ociosas de Veblen. El sí de la enamorada; es el mismo voto que deposita el ciudadano a aquel político que ha conseguido despertar en los recovecos de su corazón las luces de su futuro. A partir de la emoción la convivencia pactada entre los amados comienza la cuenta atrás de su inevitable desgaste. La llama de la atracción necesita los argumentos de la razón para evitar que la combustión de sus troncos transforme el pacto del corazón en las cenizas del reproche.

A punto de cumplirse el medio año de su aniversario. La relación idílica del pueblo con las siglas de Rajoy comienza a despertar las primeras arrugas de su desgaste. La noche romántica del pasado noviembre se ha convertido en las riñas constantes de la primavera. La magia entre el sueño de los votantes y las palabras de su hada se han transformado en aguas de borrajas estancadas en las alcantarillas de la rutina. Las mentiras de Mariano a sus enamorados han ido destruyendo día a día la emoción de la pareja. El amor sin el lubricante de la razón se convierte en un motor oxidado y ruidoso, que día tras día va agonizando hasta que el día menos pensado, entra en el coma irreversible de los mortales. Después del amor, el arrepentimiento y la reflexión solamente sirven para acordarnos de lo necesario de sus cuidados mientras permanecía encendida la vela de la atracción. Cierto.

  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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