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Tras un año de Covid

Hace unos meses escribía, en los pergaminos de este medio: "El efecto coronavirus", un artículo que analizaba las consecuencias de la pandemia en un futuro cercano. Hoy, tras un año de Covid, es hora de que miremos atrás y observemos cómo se ha deteriorado nuestra salud social. Un deterioro que daña, a su vez, nuestra salud física y psíquica. Tras tres olas de pandemia, la "fatiga cóvica" hace mella en nuestros días. La distancia social y el uso de mascarillas han cronificado, de alguna manera, el sentimiento de sospecha. La sospecha ante el contagio del otro, nos sitúa ante un escenario de duda permanente. Una duda que rompe la confianza en los diálogos mundanos. Y una duda que afecta, a su vez, a la duración de los encuentros; a las interacciones espontáneas entre amigos y allegados. Hoy, las conversaciones cara a cara son más efímeras que hace doce meses.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

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