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Cultivar la crítica

Aunque Ortega y Gasset no sea santo de mi devoción, reconozco que comparto con él, su teoría de la verdad. Como saben, el intelectual del Novecentismo defendió las verdades relativas en detrimento de las absolutas. Existen, decía, tantos relatos de la realidad como seres hay en el mundo. Así las cosas, sin nada seguro donde agarrarse, el sujeto debe ser capaz de componer su verdad con la suma de perspectivas. Para conseguirlo, para separar la paja del trigo, es necesario el desarrollo de un espíritu crítico. Un espíritu crítico, como les digo, para discernir entre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo racional y lo emocional y, lo más importante de todo: los dichos y los hechos. En la Hispania del presente, el modelo periodístico, que marca las sendas de la opinión pública, converge con los prismas orteguianos. Sin embargo, la niebla de las ideologías, las afiliaciones e identidades de partido impiden, en la mayoría de los casos, el desarrollo de una cultura crítica plural e independiente.

En las últimas semanas, he recibido correos de lectores y lectoras enfadados conmigo. Lectores, como les digo, cabreados porque en Facebook, sobre todo, comparto noticias de "medios antagónicos". A diferencia de la mía, La mayoría de páginas en las redes sociales guardan una línea ideológica. Así las cosas, es muy poco probable que Ignacio Escolar, por poner algún ejemplo, comparta artículos de Marhuenda, o de otras cabeceras procedentes de la caverna. En mi caso, sin embargo, los tiros van por otros derroteros. La crítica, como subgénero periodístico, se distingue por la visión antropológica de los dichos y los hechos. Una visión transversal, más allá de los sesgos editoriales del modelo mediático que nos envuelve. A muchos lectores, alienados por sus surcos ideológicos, les molesta la lectura de relatos críticos, que vayan en contra de sus esquemas perceptivos. Así las cosas, no entienden, no comprenden, por qué en una misma página convergen polos antagónicos. Tanto es así, que han llegado a insultarme por mezclar churras – titulares de Inda, por ejemplo – con merinas – noticias de Público, por ejemplo -.

Hace años escribí, en los pergaminos de este blog, "El Pensamiento Atrapado", un post que criticaba la maquinaria de la opinión pública. Dije que la lectura de fuentes antagónicas era, y es, necesaria para desarrollar el espíritu crítico. Sin contraste, por en medio, el intelecto corre el riesgo de desembocar en las orillas del fanatismo. Tanto es así, que quienes están en ese trance desarrollan mecanismos de defensa para justificar las fechorías de sus partidos. Las cataratas del conocimiento impiden al fanático ejercer la autocrítica en momentos extremos. Así las cosas, este blog no goza de una amplia masa lectora, en contraste con otros medios de pedigrí ideológico. Los medios de pedigrí, aquellos que nunca arrojarían piedras contra su propio tejado, se convierten en un caldo de cultivo para la cocina de las Fake News. Ante este paradigma de medios alineados con corrientes ideológicas, es necesario que exista una alternativa, de medios independientes que despierten a muchos lectores de su ceguera. Si todos despertaran, si la gente de izquierda consumiera medios de derecha y viceversa, otro gallo cantaría en los mentideros políticos.

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: “Desde la Crítica” y “El Pensamiento Atrapado”. [email protected]

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