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La intelectualidad a la deriva

La entrevista de Borja Hermoso, periodista de El País, a Jürgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán, no podía pasar de puntillas para los ojos de la crítica. La figura del intelectual está en decadencia porque "no hay lectores a los que seguir llegando con sus argumentos". Tras leer esta frase, me vino a la mente la respuesta que, hace tiempo, un sello editorial realizó sobre los pergaminos de mi manuscrito. Según aquella casa, de las tripas madrileñas, la propuesta editorial no resultaba rentable por el bajo número de lectores potenciales. Ante esta respuesta, comprendí que los escritores de pedigrí, aquellos que escriben de forma libre, plural e independiente, tienen muy poca cabida en las turbinas del mercado. El consumo abusivo de ficción en detrimento del ensayo; impide que los "bichos raros" muestren sus encantos en la jungla de las letras.

El intelectual de Siracusa ha perdido su sino, más allá de las aulas del paraninfo. En días como hoy, la política se ha convertido en un prostíbulo de dimes y diretes, donde lo único importante es el precio de la silla. Sin filosofía en los cimientos del sistema, el cientifismo resulta insuficiente para vehicular soluciones a la complejidad del ahora. La mirada del filósofo es distinta a quienes miran el bosque desde los troncos de los árboles. En días como hoy, el pensador del pasado debería ser repensado con los mimbres de Derrida. Estamos, como diría Foucault si me leyera, ante un ordenador con cientos de pantallas encendidas al unísono. Una estructura que, de alguna manera, bloquea las neuronas de las lúcidas del rebaño; e impide que el conocimiento avance al estilo de Popper. Ante esta amalgama de postverdades y Fake News, el postmodernismo se halla en el peor de sus momentos. El paso del dogmatismo a la crisis del relativismo, impide que la opinión pública confíe en el discurso de la intelectualidad.

El refugio de los incrédulos, en los renglones de la ficción, entorpece la apuesta de los sellos editoriales por talentos emergentes. Más allá de Arturo Pérez Reverte y los cuatro literatos de siempre; es necesario que se oiga a otras voces díscolas con el establishment occidental. El nuevo intelectual no debería ser sinónimo de filósofo; sino una figura integral que aglutinara en su discurso altos conocimientos de sociología, ciencias políticas, antropología y derecho, por ejemplo. Un intelectual abstracto, generalista, alejado de las ataduras mediáticas y políticas; que mirase a la realidad desde lo alto y ancho de la cima. Si no se hace, si nadie navega a través de las nuevas corrientes, el espíritu crítico caerá por los precipicios del aburrimiento. Es precisamente, el hastío ante la lectura de cientos de pensamientos repetidos, el que impide que se articulen "redes de indignación y esperanza", en términos de Castells. Este enfado por la deriva de la intelectualidad, debería servir para que la prensa tradicional rompiese, de una vez por todas, una lanza en favor de los discípulos de Galdós.

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5 COMENTARIOS

  1. El Decano

     /  9 mayo, 2018

    Afirmas que, La figura del intelectual está en decadencia porque “no hay lectores a los que seguir llegando con sus argumentos”. Ese es el punto de vista del escritor intelectual, pero desde el punto de vista del lector (intelectual), también podría decirse que “no hay argumentos que lleguen a los lectores”. Efectivamente, por la vía mercantilista dependiente del poder y el dinero existen cada vez menos intelectuales y los que, como tú, lo son verdaderamente se les ningunea o rechaza.

    En su fantástico artículo “The Resposibility of Intelectual”, Noam Chomsky escribe:
    “In the Hebrew scriptures there are figures who by contemporary standards are dissident intellectuals, called ‘prophets’ in the English translation. They bitterly angered the establishment with their critical geopolitical analysis, their condemnation of the crimes of the powerful, their calls for justice and concern for the poor and suffering. The prophets were treated harshly, unlike the flatterers at the court, who were later condemned as false prophets”.

    Se necesitan “prophets” para salvar nuestra democracia. Una sociedad próspera, con perspectivas de futuro, depende de un debate público abierto organizado y controlado en base a la razón, esto es, argumentos y pruebas, no en banalidades y dimes y diretes.

    Todavía, a un lado y al otro del papel, por el del escritor y el del lector, existen personas que, cubiertas sus necesidades materiales básicas, nos permitimos el lujo de pensar en temas que están mas allá de nuestra propia supervivencia.

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  2. Abel Ros

     /  9 mayo, 2018

    Comparto totalmente su comentario. La intelectualidad no es negocio para la industria de la “cultura”. Y este déficit de interés perjudica tanto al escritor como al lector intelectual. No olvidemos que ambos viajan en el mismo barco. Un velero herido en medio de un mar enfurecido. Abrazos, Abel Ros.

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  3. Ciertamente interesante …

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  4. Yolanda Arencibia

     /  5 diciembre, 2018

    ¡Qué razón, Abel! Y el comentario del Decano, también. Efectivamente, es muy difícil alzar la voz entre tanto negocio y tanto grito.
    Gracias, siempre no queda el papel que logra colarse.

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  5. Hola Abel y a tod@s,

    Corren tiempos que parecen distintos de los de hace 4.000 años, pero el problema es que estamos en el mismo lugar del círculo de una noria, yendo a ningún sitio. Porque yo, de soltar mi imaginación y mis ideas y hacer de ellas un medio, como que no.

    • ¿Queremos conocer y SER la vida, pues será en ella, en el exterior, donde realmente veríamos toda la existencia desplegada? ¿ Pues qué hacemos respirando solo clavicularmente y no integrando ni nuestro pecho, que sería las ventanas que nos conducirían a ella ?

    • ¿Si por activa y por pasiva ya sabemos que lo que caracterizará a la clase política serán sus ansias soterradas de poder, qué hago yo y mi discernimiento una y otra vez esperando que mi vida la moviera la hebilla de un cinturón apretándome sutilmente ? Pues sin mi número, no cobrará sus subvenciones anticipadas, las que le garantizarán no moverse de sitio, a su inercia y a su ideología sin aterrizar.

    • Ese ciudadano que primero mata al de los valores y luego se aferra a una franquicia inmobiliaria para que nos enseñase, en los pilares de sus propiedades, la escalera que nos llevaría al cielo, pasan los siglos y ni sus vírgenes alumbrando, ni sus sotanas repitiendo mantras, pasan del parking y de la entreplanta de un garaje………, donde realmente querían estar.

    Ese nuevo intelectual que propones en tu publicación, apunta a mi juicio más que a un profesional de muchas materias y su madurez, que también, a una Conciencia global – capacidad inherente a todo ser humano – que porque ya habrá visto entrar y salir la vida, no necesitará engañarse más con ella. Sino que aprendiendo a vivir desde esa globalidad y actualizando su pecho y su respiración consciente – que detendría como un hecho o no permitiría simultanear la imaginación – daría, a lo de delante, la iluminación y el sentido que hasta entonces, no tenían las vicisitudes de 7.000 millones de limbos mentales yendo cada uno a su bola las 24 horas del día ( dispersión a mogollón y a gogo)

    La Sicología y la Ciencia, no se atreven hoy a explicar la VIDA a partir de habernos olvidado de nosotros mismos en el dormitorio y volver a encender la lamparita, con un cerebro y una consciencia completamente errática y dispersa. Lo que ya nos permitiría entender a esos 7.000 millones de hooligans con billete low cost a Belgica y sin responsabilizarse de todo su pueblo, pues solo quieren vivir de los amiguetes. Y de todos ellos, bueno ya veremos ……..cuando se me acabe la permanencia en canal plus.

    Si nos hemos dispersado completamente ( tras el orgasmo ) y la vida, la real, y su herramienta, *esa conciencia global de ella, emergerá cuando “ la conSciencia, toda ella”, se hubiera vuelto a reunificar, ** el que nos educaran que entonces solo estaríamos, donde ya habrían estado algunos animales ( la cría del águila por ejemplo antes de saltar del nido), nos enseñaría o confirmaría *** que al soltar el MIEDO y saltar, solo reconoceríamos que o me amoldo a ese quinto elemento, antes oculto – por querer vivir en un parapente mental de solo cuatro, – y al que SI NO ME ABRO Y SINTONIZO CON ÉL, me partiría la cara y las alas.

    Como ya comprobará la propia águila, aprendiendo desde entonces ¡QUE REMEDIO ! a vivir como un simple vehículo de la VIDA. Eso sí, ella sin haber soltado todavía el pico , las garras, los paraísos fiscales y los muros protectores. Los del Mediterráneo y los que, en construcción inmediata, nos separarán definitivamente de los que cantan rancheras.

    Buen día

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