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De encuestas y conjeturas

El otro día, mientras paseaba por las calles del vertedero, comprobé que la mayoría de las encuestas, otorgaban la victoria a Ciudadanos. La opinión pública habla de giro al centro, de fin de ciclo y de hecatombe del Pepé de cara a las próximas generales. Desde que se formó la Gran Coalición a la alemana – la Triple en A, en términos de Podemos -, lo cierto y verdad, es que no se han hecho reformas de calado; no se ha logrado el Pacto Educativo, ni se han realizado grandes hazañas en cuanto al Pacto por la Violencia de Género. Desde que Rajoy gobierna en minoría, los pensionistas han salido a la calle y las mujeres han dicho basta a la brecha salarial, a través de una huelga laboral. Durante esta legislatura, la cuestión catalana y su correlativo artículo 155 han acaparado el discurso político de nuestros días. Estamos, como dirían algunos, ante un gobierno, maniatado por la lógica del pluralismo, que no toma decisiones trascendentes ante problemas importantes. Entiéndase por importantes, entre otros: el paro juvenil, la precariedad laboral, la brecha salarial, el pacto educativo y las listas de espera en sanidad, por ejemplo.

En días como hoy, Ciudadanos sube en las encuestas, y sube por el desgaste de Rajoy, la corrupción del Pepé, la indignación de los pensionistas, la huelga del 8-M y la cuestión catalana. Albert Rivera se ha convertido en el líder joven que representa a la nueva derecha. Una derecha, de perfil blando, que contrasta con el Pepé de Bárcenas, del caso Gürtel, del caso Rato, de los recortes, del plasma, y de las ruedas de prensa sin preguntas. Por todo ello, Ciudadanos, un partido sin pasado – sin manchas en la solapa -, se ha convertido, según atestiguan las encuestas, en la posible alternativa al marianismo. Estamos pues ante un partido similar al que construyó Aznar frente al fraguismo; un partido virgen, alejado de los contaminantes del pasado. Una vez más, lo viejo contra lo joven vuelve a cruzarse en los intramuros de la historia. Aún así, el éxodo de votantes del Partido Popular hacia los mares de Ciudadanos; no es condición suficiente para que gane por goleada el "naranjito".

En España, por muchos partidos que conformen el abanico, existen tres ideologías: el neoliberalismo, la socialdemocracia y los nacionalismos. La irrupción de Ciudadanos ha supuesto la fragmentación de la derecha, algo que no sucedía desde la unificación aznariana a finales de los ochenta. Antes de esta grieta, el Partido Popular aglutinaba a todo el espectro de centro-derecha. Hoy, las tornas han cambiado. El votante cabreado con las filas de Mariano tiene una alternativa, que le permite un cambio de voto sin sacrificar el bando ideológico. Por ello, Ciudadanos avanza en las encuestas. Avanza porque a sus orillas acuden los náufragos de un barco que se hunde en el medio del océano. El PSOE, por su parte, sigue convaleciente de los mordiscos de Podemos y de las heridas internas. Aún así, el "Sanchismo" se enfrenta a un posible varapalo por parte de sus votantes más radicales; aquellos que sueñan con los primeros años de Zapatero. Tales votantes dudarán entre la playa o el voto hacia Podemos. Llegados a este punto, es muy probable que, en los próximos comicios, suba Ciudadanos a costa de los enfadados con Mariano y, que suba Podemos, a costa de los despechados con la derechización del PSOE. Ante este escenario, es muy probable que presenciemos una coalición a la valenciana; siempre y cuando el Pepé y Ciudadanos no consigan la mayoría.

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1 COMENTARIO

  1. Ciertamente bien expuesto …

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