Entrada anterior
Entrada siguiente

Repensar el periodismo

A menudo tengo ganas de tirar la toalla; ganas de dejar de escribir. En este país “juntar letras" no sirve para nada. Somos el país que menos lee de Europa. Un país donde, la escritura es un oficio de frikis y la lectura una tarea de aburridos. A pesar de ello, sigo juntando letras en los lienzos de mi blog. Sigo escribiendo como una expresión de humildad y rebeldía contra el argumento de autoridad. Son tantas, las ideas que cuelgan por mi mente, que el único camino que encuentro para liberarlas de su prisión; es la senda de mi Rincón. En esa senda, de pensamientos mundanos, las ideas se convierten en mis principales enemigas. Me convierto en un esclavo para ellas. Un esclavo, como digo, por sacarlas de mi mundo interior; por desnudarme en una selva de serpientes y leones. La escritura no hace libre a su autor, sino todo lo contrario. La escritura es un oficio de valientes para una jungla de cobardes.

A todos los que dicen que "estamos ante una prensa libre, plural e independiente", les contesto que "naranjas de la China". La prensa nunca ha sido un oficio libre en términos absolutos. Ha habido más o menos libertad de expresión, en función de las circunstancias históricas del momento; pero nunca ha existido – ni probablemente existirá – un tejido mediático, cosido por las agujas de la crítica. Los críticos no somos bienaventurados en los corrales de la democracia. No lo somos, como digo, porque existen intereses económicos; encargados de manipular a los tranquilos. Intereses para que el pueblo "no piense". Intereses para que el lector no descubra quién le escribe las noticias. No olvidemos que las noticias son selecciones subjetivas de la realidad. ¿Qué significa eso?, que mientras en el mundo ocurren millones de sucesos, solamente unos pocos se convierten en noticia. Son, precisamente, los poderes mediáticos, quienes deciden qué fenómenos interesan – o no – a la gente.

La prensa se ha convertido en un sinfín de historias repetidas; de millones de titulares al unísono, circulando por la red durante fracciones de segundo. Ante este caos informativo, el lector no tiene tiempo para digerir sus lecturas; para discernir entre información y opinión, y para excavar en las rocas de los renglones. No tiene tiempo, porque lo que está leyendo ahora, caducará en los próximos minutos. Es, precisamente, este ritmo frenético de noticias, y no otro, el veneno que destruye al crítico contemporáneo. En días como hoy, casi nadie se acuerda de los fallecidos por el Ébola. Son muy pocos, los que siguen el devenir de Sierra Leona. Y muy pocos, los que reflexionan sobre futuras epidemias. Al final, como dicen en la calle: "el muerto al hoyo y, el vivo al bollo". Algo lamentable, cierto, pero real como el dolor de mi garganta.

Ante este panorama desolador, es momento de repensar el periodismo. Es necesario un nuevo periodismo, con menos cantidad, y más calidad en sus contenidos. Calidad entendida como la capacidad del periodista para seleccionar, publicar, analizar y reflexionar sobre los hechos. Hace falta un periodismo crítico; alejado del servilismo a los partidos. Hace falta que la prensa se convierta en una oportunidad para la voz de la intelectualidad. Una prensa que abra sus puertas a nuevos talentos en sus secciones de opinión. Nuevos columnistas que reemplacen a los "articulistas de siempre". No es bueno, para una democracia que la opinión dada sea ostentada por una minoría de “escritores de renombre”. No es bueno, como digo, porque ello supone un sesgo para la construcción de la sociedad del conocimiento. Así las cosas, es necesario que los periódicos se conviertan en el motor de la cultura. Solamente así, con la ayuda de la prensa, los nuevos pensadores podrán salir del anonimato; demostrar al mundo su talento y, conseguir hacerse un hueco en la jungla de la escritura. Mientras la prensa no ayude a la cultura, mientras sea reacia a deshacerse de lo viejo, seguiremos alienados por los escritores de siempre.

Deja un comentario

2 COMENTARIOS

  1. Pilar Martinez

     /  4 febrero, 2019

    Solo puedo decir que asi es. Muy bien expresado. Yo era una aficionada a leer cada dia el periodico “E Pais” desde su fundacion. Me encantaba sus articulos , algunos los guardaba para reelerlos y el enfoque imparcial de las noticias. Poco a poco fuero desapateciendo articulistas y su linea editorial, mas y mas se iba psreciendo a los periodicos mas amarillo y mas de derechas. Creo que ese era “el mandato de arriba”

    Responder
  2. De acuerdo contigo, y como siempre magnificamente escrito. Pero si los que tenéis ese espíritu periodístico sano dejáis de escribir, qué nos queda?????

    Responder

Deja un comentario