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Token Women

Con el título: "¿Son las mujeres una minoría?", Raquel Osborne – catedrática de la UNED – reflexiona en el número 14 de la revista Isegoría (revista de filosofía moral y política) acerca de los paralelismos existentes entre las minorías étnicas y las mujeres. El texto de Raquel hace un recorrido por las principales voces del feminismo tardío y ofrece soluciones para la redefinición del concepto de mujer. Una nueva definición desprovista de las connotaciones peyorativas que han configurado su estatus. Para Louis Wirth, un grupo minoritario es "cualquier grupo de personas que, a causa de sus características físicas o culturales, se encuentra sometido a una discriminación respecto a los demás miembros de la sociedad en la que vive, recibiendo de ésta un trato diferente e injusto". Tanto los negros como las mujeres se han encontrado históricamente en una situación social de mayoría numérica pero, sin embargo, siguiendo el razonamiento de Wirth, su condición de subordinación al sistema y al patriarcado han hecho de ellos grupos minoritarios.

Así las cosas, Gunnar Myrdal en su libro: "An American Dilemma", realiza una analogía – que no comporto en absoluto – entre el estatus de los negros y las mujeres. Según el autor: la inteligencia inferior, la naturaleza emocional infantil o primitiva, una ilusoria habilidad sexual y una propensión al engaño y a la ocultación son, entre otros, los lazos que unen a negros y mujeres. Sendas minorías han adoptado habilidades de acomodación y adaptación al grupo dominante. Es, precisamente, esta adaptación a la norma social de referencia, la que ha hecho del concepto femenino el caldo de cultivo para la estigmatización de su condición a lo largo de los siglos. Tanto es así que Philip Goldberg, Martina Horner y Mirra Komrovsky demostraron a través de sus investigaciones: la devaluación consentida por parte de las mujeres y, el miedo de las mismas a manifestar comportamientos poco femeninos en un mundo masculinizado.

En el primer experimento, Philip Goldberg mostró un mismo artículo a un grupo de mujeres para que lo valorasen. A una parte del grupo se les repartió el artículo firmado por John MacKay – nombre masculino -, y a la otra firmado por Jean MacKay – nombre femenino-. Cuando finalizó la lectura, el artículo firmado por John – el varón – recibió grandes elogios. Sin embargo, el artículo firmado por Jean -mujer – fue calificado, por parte de las lectoras, como mediocre y carente de fundamento. A través de este estudio, Goldberg quiso demostrar la devaluación con que las mujeres se autocaracterizan, fruto de la estigmatización de su concepto.

En otro experimento, Martina Horner hizo que un grupo de estudiantes femeninas escribieran una historia con los mimbres del siguiente título: "Tras los primeros exámenes finales, Anne se encuentra en el primer puesto de de su clase en la facultad de Medicina". La mayoría de las historias escritas por las estudiantes destacaron los efectos negativos del éxito: rechazo social, inseguridad e infelicidad. Cuando se hizo el experimento con el siguiente título: "Tras los exámenes finales, John se encuentra en el primer puesto en la facultad de Medicina": La mayoría de las lectoras destacaron los aspectos positivos del éxito. Finalmente, Mira Komarovsky, en un artículo publicado en 1946, mostró que la mayoría de estudiantes encuestadas afirmó que en muchas ocasiones se "habían hecho las tontas" en su cita con los chicos. Se habían hecho las tontas para no desafiar la perspectiva cultural y no resultar menos deseadas para los chicos. 

Las investigaciones anteriores demuestran – para desgracia de muchos – que a pesar de las batallas ganadas, por parte de las mujeres, todavía falta por ganar la guerra. Para ello, resulta necesario romper las connotaciones negativas que suscita el concepto de mujer, para que en todos los escenarios de la vida, las mujeres no sean vistas como "mujeres" sino como trabajadoras; políticas; "médicas"; policías; veterinarias, sin el sustantivo de: "mujer policía, mujer médico, etc.".En los años setenta se habló, y mucho, de las "token women". "Token women", en referencia a las mujeres como grupo minoritario numéricamente en entornos laborales liderados por hombres. Estas mujeres tuvieron que enfrentarse a un mercado masculinizado con su etiqueta de "mujer", o mejor dicho, trabajadoras de segunda. Gracias a su lucha contra la etiqueta social, las mujeres consiguieron cuotas de igualdad hasta el momento nunca vistas. Cuotas de igualdad que, treinta y tantos años después, siguen sin atravesar las líneas de la igualdad.

En días como hoy, todavía muchos, muchísimos, hablan de "el día de la mujer trabajadora", cuando nadie habla del "hombre trabajador", sino del "trabajador". Desde la crítica hemos de romper, de una vez por todas, los prejuicios sobre la mujer y, para ello, debemos comenzar por una reconstrucción del lenguaje sexista. Una reconstrucción, les decía, para que el pensamiento presente cambie las tornas y, las mujeres sean consideradas: diferentes en cuanto sexo pero iguales en cuanto a género. Luchemos.

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1 COMENTARIO

  1. Excelente artículo !

    Mark de Zabaleta

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