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Víctimas del riesgo

La minicumbre de Roma no ha servido al viajero de la Moncloa para arrancar un sí a su jefa de brigada. Mientras Hollande ha conseguido el 1% del PIB para los mares de Europa, el presidente de Hispania ha insuflado nuevos aires saharianos a los desiertos del bienestar. La resistencia de Merkel a pasar por el aro de Rajoy, nos sitúa a las periferias de una utopía llamada Europa, dominada por las teorías de Charles y la brecha de la desigualdad. La "buena noticia" del "euromillón merkeliano" significará para la ignorancia de los felices; nuevas subidas de la prima y más agujeros en los precipicios del déficit.

Las condiciones del rescate, o dicho en términos más claros, el precio que pagaremos los civiles por salvar el culo a los bancos, son la letras pequeñas que se esconden detrás de la rúbrica de Guindos. Ahora que ha finalizado el capítulo de Michigan, entendemos desde la crítica intelectual, la música distorsionada que sonaba desde los violines de Chicago. El encuentro pasado de Santamaría con Lagarde, ¿recuerdan?, corrobora con creces las vocales de la hipótesis, sobre los guisos del rescate. Las recomendaciones del FMI acerca de nuevas subidas del IVA y bajadas de sueldos a los funcionarios de Rajoy, comienzan a ser creíbles en los titulares de la mañana. Las declaraciones de Mariano a la salida de la clausura de la asamblea de la CEOE: "pronto el gobierno aprobará nuevas y duras medidas", ponen en el escenario de la actualidad aquella frase del refranero popular que decía: "cuando el río suena, agua lleva".

Las palabras de Rajoy: "el rescate acabará con la incertidumbre de los mercados", no han terminado de calar en las curvas díscolas de la prima. La carta del ministro, huérfana de transparencia, no ha servido para tejer el vestido del titular en los talleres de la Caverna. La opacidad en el mensaje ha sido directamente proporcional al comportamiento negativo de los mercados. En días como hoy, la posición de Mariano en las trincheras de la ambigüedad no ha inyectado confianza a los bolsillos del capital. De nada sirve salvar a la banca, si paralelamente endeudamos al Estado y castigamos su crecimiento.

El rescate, señor Rajoy, NO acabará con "la incertidumbre de los mercados". No acabará por que el precio de la "ayuda a los bancos", traerá consigo nuevas subidas del IVA y más recortes para las víctimas del riesgo. Por ello, aunque a usted no le guste reconocerlo – los que no sabemos de economía, pero sí tenemos algo de sentido común -le decimos desde la crítica de la izquierda que; mientras no cabalguemos por la senda de Hollande, seguiremos tropezando con las piedras de la miseria.

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