Leo por ahí que Feijóo <<"si llega al Gobierno, tomará “una decisión” contra el fraude de las bajas laborales y plantea tanto reducciones de sueldo como de “prestaciones”, “con o sin acuerdo" con los sindicatos>>. A colación de esta lectura, me vino a la mente unas palabras de un periodista afincando en Alicante. Decía este seguidor del Rincón que "Mariano Rajoy y sus recortes hicieron bueno a Zapatero". La "memoria histórica" y las hemerotecas forman parte de la identidad de los partidos. En la etapa de Rajoy, sin ir más lejos, en sanidad se introdujo el copago farmacéutico. En materia laboral, la reforma del 2012 abarató el despido y priorizó los acuerdos de empresa sobre los sectoriales. En cuanto a los empleados públicos, no sé si lo recordarán, se eliminó la paga extraordinaria de Navidad en 2012 y se aumentó la jornada a 37,5 horas semanales. Y, por último, se redujeron las partidas presupuestarias destinadas a la dependencia. En la etapa de Aznar, por su parte, el Gobierno aprobó un decreto – "el Decretazo" – que endureció los requisitos de acceso al subsidio por desempleo, recortó el PER y eliminó los salarios de tramitación en los despidos improcedentes. Se restringieron los presupuestos en materia de educación pública. Y, por si fuera poco, se produjo una macro privatización de muchas empresas públicas.
La derecha nunca se ha caracterizado por la mejora de derechos sino todo lo contrario. Así las cosas, "ser obrero y de derecha" resulta una contradicción en toda regla. La derecha siempre ha defendido el axioma "más mercado y menos Estado". Este eslogan del liberalismo clásico lleva consigo una disminución de la igualdad entre los más y los menos pudientes. No olvidemos que si aumenta la igualdad disminuye la libertad y viceversa. Así las cosas, con Rodríguez Zapatero – y ahora con Sánchez – los derechos han sido fortalecidos. Con ZP, a la cabeza, se consiguió el matrimonio entre personas de un mismo sexo. También se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género. Se creó la Ley de Dependencia en 2006. Y se consiguió el "divorcio exprés". Hoy, en tiempos de Sánchez, se aprobó la Ley de Eutanasia. La Reforma Laboral de 2021 limitó la temporalidad de los contratos, se aprobó el Ingreso Mínimo Vital. Se han aplicado subidas continuas de SMI. Se aprobó la "Ley Tans". Y, entre otras medias, se aprobó la revaloración automática de las pensiones. Estamos, por tanto, antes dos escenarios que se podrían describir como "la noche y el día".
Aunque, a nivel económico, el "sanchismo" – y la coyuntura internacional – haya supuesto una pérdida de poder adquisitivo, lo cierto y verdad es que España va bien. Y va bien porque el crecimiento del PIB está por encima de Europa, porque la tasa de paro ha bajado de forma progresiva para estabilizarse en torno al 10%. Porque el turismo va viento en popa con 97 millones de turistas anuales. Estos datos ponen en evidencia que la socialdemocracia – más Estado y menos mercado – es compatible con el crecimiento económico. Si que es cierto que el sanchismo se sustenta con alianzas parlamentarias. Si que es cierto que existe mucho ruido judicial en torno al PSOE. Si que es cierto que las relaciones con EE. UU. no son buenas desde que Trump llegó a la Casablanca. Feijóo critica a Sánchez, pero – en la mayoría de sus intervenciones – no ofrece propuestas alternativas. A nivel de consecución de derechos y crecimiento económico no hay motivos para castigar al sanchismo. Dicho esto, no existe el partido perfecto. Existen coyunturas cambiantes que no siempre resisten el escudo de las ideologías. No obstante, la gente vota desde la visión de lo cotidiano. El relato es un artefacto político que sirve al marketing de los partidos. Un relato frágil ante el poder de la verdad.










