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De pandemias y soluciones

Según leo en el twitter de Casado: "España sufre una debacle histórica del 22% del PIB. La crisis no es simétrica, sino que afecta más a los que peor la gestionan y despilfarraron y se endeudaron antes de la pandemia". Este tuit contrasta con los 140.000 millones de euros que recibirá nuestro país. Millones, como saben, procedentes de los fondos de de reconstrucción europeos. Y millones aplaudidos, faltaría más, por los miembros del Gobierno. Tales millones serán entregados a las Comunidades Autónomas, tal y como se ha acordado en la Conferencia de Presidentes. Entre las principales causas de la caída del PIB cabe destacar: la  caída del consumo doméstico por el duro confinamiento, el desplome del turismo y el retroceso de una parte de las exportaciones. Al desplome de nuestro PIB hemos de añadir el incremento del gasto público. Incremento, sobre todo, en recursos sanitarios y prestaciones sociales.

La Covid-19 ha sacado los colores tanto al Gobierno como a la oposición. Al Gobierno, por su lentitud en atajar el problema. Por la ruptura del confinamiento, tanto de Iglesias como de Sánchez. Ambos con allegados diagnosticados de coronavirus. Por el desfase entre las cifras de fallecidos centrales y autonómicos. Y por el supuesto Comité de Expertos. Comité que, según rezan algunos titulares, parece que no existió. La Covid-19 también ha ruborizado a la oposición. Ruborizado por la ruptura del confinamiento por parte de Rajoy. Por la falta de transparencia en la gestión de las residencias en la Comunidad de Madrid. Por las abstenciones y votos en contra, por parte del PP y Vox, a las prórrogas del estado de alarma. Por las críticas destructivas  al Gobierno durante los momentos más terribles de la crisis. Y,  por último, por la moción de censura anunciada por Vox. Una moción, que nace muerta, y ensucia nuestra imagen exterior. Una imagen dañada, a su vez, por los escándalos del rey emérito, la cuestión territorial y la desconfianza internacional.

Llegados a este punto – puestos sobre la mesa los platos sucios de la pandemia – es hora de pasar página y vislumbrar el horizonte. Un horizonte turbio por la resistencia del bicho y la debilidad económica. El Gobierno se halla en una encrucijada. Por un lado, el aumento de los contagios. Y por otro, los efectos desastrosos, para la economía, que supondría un nuevo confinamiento. Ante este dilema, la estrategia pasa por evitar el mal mayor: el colapso del sistema sanitario, por la llegada de una segunda oleada, y la agudización de la crisis económica. Una tarea difícil, si tenemos en cuenta que ambos males son las caras de una misma moneda. Y difícil sin una "ordenación social" absoluta y una gobernanza responsable. Así las cosas es necesario que se cumplan los mecanismos de la responsabilidad individual: mascarillas, gel y distancia de seguridad. Y es necesario, y perdonen por la redundancia, que las Comunidades Autonómicas colaboren, codo con codo, con la gestión del Gobierno. Una colaboración, como les digo, urgente y alejada de intereses partidistas, mociones y otras distracciones.

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