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Chaconismo

El domingo, escribí el siguiente tuit: "Came Chacón nunca fue entendida por el postzapaterismo, espero que la historia le reconozca su labor. Desde el dolor, D.E.P.". Hoy, un seguidor del blog – periodista de un diario de renombre – me escribía un correo electrónico; quería una reflexión más amplia sobre el pensamiento "enlatado" de ese tuit. Como saben, siempre defendí a Chacón en su pugna por el liderazgo socialista. Tanto es así que, tras el anuncio del adelanto electoral por parte de Zapatero, escribí en los pergaminos del Rincón: "el último error de ZP", un artículo que criticaba la "designación" de Alfredo Pérez Rubalcaba como su sucesor. La criticaba, queridísimos lectores, porque Alfredo estaba salpicado por el caso Faisán. Y la criticaba porque Alfredo formó parte de los gobiernos de la España fea del "felipismo tardío". Una España, como recordarán, salpicada de Roldanes, Veras y Barrionuevos.

Siempre defendí a Chacón porque su trayectoria al frente de Defensa dejaba, y valga la expresión, a la "altura del betún" a su antecesor, Federico Trillo. Y la defendí, valga la redundancia, porque una catalana en La Moncloa hubiese calmado las aguas entre el centro y la periferia. Como saben, tras anunciar su intención de suceder a ZP, Chacón se apartó del camino para "no entorpecer la unidad de su partido". Un argumento nada convincente para quienes conocemos cómo se mueven los hilos en las turbinas de los aparatos. La derrota de Rubalcaba – el "dedazo" de Zapatero – sirvió, como recordarán, para que Came volviese a los campos de batalla. Con el respaldo de Tomás Gómez, la candidata socialista perdió frente a Rubalcaba por tan solo 22 votos de diferencia. Una derrota dulce y dolorosa para una mujer leal a los dictámenes del partido, y, por otra, persistente en cuanto a sus ambiciones personales. Dicen las malas lenguas que sin la "intromisión de Felipe González", otro gallo hubiese cantado en el sino de Chacón. Aunque sean habladurías de Ferraz, lo cierto y verdad, que ciertos "jarrones chinos" mandan mucha romana tras abandonar el poder.

Hoy, tras el fallecimiento de Carme, todos hablan de su valentía. Valiente porque su corazón resistió las zancadillas de los "zorros viejos" del aparato. Y valiente porque su cardiopatía fue fuerte ante la humillación y el ninguneo que supuso la retirada de su candidatura a la sucesión de Zapatero. Por ello, Chacón siempre será un ejemplo a seguir, para quienes creen en las utopías y en el "querer es poder". De ella aprendí que el liderazgo político es similar a las carreras de coches que veía, cuando era niño, en los dibujos animados. Carreras llenas de clavos, de charcos deslizantes y nieblas artificiales para impedir que el Ferrari llegase "el primero" a la línea de meta. De Carme aprendí que en la cima de los aparatos no están los mejores, sino los más apropiados para el establisment del oligopolio. Por ello, porque la política no es el terreno propicio para los buenos, Carme sufrió y resistió el dolor que le hicieron los dardos envenenados. Dardos que le lanzaron sus "compis" desde las trincheras de su tejado.

Chacón ha fallecido. Lo ha hecho como lo hacen los grandes, sin ninguna mancha en la solapa y sin piedras en la mochila. Se ha ido su físico. Su presencia sigue viva en el recuerdo de quienes, gracias a ella, hemos aprendido algo de política. Por ello, siempre será recordada por sus hechos. Por su gestión al frente de Vivienda y Defensa. Ella fue la primera mujer en liderar un terreno de medallas y galones. La primera que vistió de esmoquin para saludar a la tropa. Y la primera en calificar a Rajoy como un "pseudolíder" que practica la "pseudodemocracia". Carme fue rebelde y resistente. Rebelde porque luchó contra su corazón. Rebelde porque jugó al baloncesto, tuvo un hijo y se metió a política; tres factores de riesgo para un corazón que latió a treinta y cinco por minuto. Resistente porque supo acorazar sus latidos ante las cuchilladas de la política. Su rebeldía y resistencia, le valieron para que su nombre apareciera en la lista de líderes mundiales, publicada por el Foro Económico Mundial. Gracias maestra por tu lección.

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