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Huesos sin nombre

Tras un año de investigaciones y 114.000 euros gastados, lo cierto y verdad, es que no se sabe a ciencia cierta, si los huesos enterrados en las Trinitarias Descalzas pertenecen al "manco de Lepanto". No se sabe, queridísimos lectores, porque no hay ADN que lo corrobore. Luego, por muchas evidencias arqueológicas, históricas y antropológicas que respalden la teoría; siempre nos quedará la duda sobre la veracidad del hallazgo. Es, precisamente, este margen de error, o dicho de otro modo, esta ausencia de certeza absoluta sobre la autenticidad de los restos de Cervantes; la que invita a la crítica a reflexionar sobre el asunto. A reflexionar, como digo, para no caer en el mismo error del Quijote, que quiso ver gigantes cuando solo eran molinos. Así las cosas, señoras y señores, por mucho entusiasmo que muestren algunos investigadores, en el fondo de sus palabras subyace el sabor amargo de la frustración. El mismo sabor a limón, que sienten los atletas cuando no llegan a la meta.

Artículo completo en Levante-EMV

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1 COMENTARIO

  1. “Lo que no puede ser, no puede ser, y, además, es imposible” (frase atribuida al gran torero Rafael Guerra Bejarano “Guerrita”)….

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