• Categorías

  • Suscríbete

    Escribe tu correo electrónico:

  • Comentarios recientes

  • Archivos

Entrada anterior
Entrada siguiente

El silencio de las guerreras

En más de una ocasión he reivindicado, en los laberintos del Rincón, la "alfabetización emocional" como asignatura pendiente en las aulas actuales. La socialización de los alumnos, a través del sistema educativo, no es condición suficiente para garantizar periodos pacíficos en la gestión de los amores. No es condición suficiente, decía, porque la violencia de género, o dicho de un modo más claro, el asesinato de mujeres por parte de sus parejas, sigue siendo el pan de cada día en los titulares de la mañana. Hoy, sin ir más lejos: “un hombre ha matado a puñaladas a su exnovia de 26 años en la avenida Blasco Ibáñez de Valencia". Con esta muerte, ya son cuarenta y seis, las mujeres que han sido asesinadas a manos de sus "hombres" en lo que llevamos de año. Desde la crítica intelectual debemos articular una teoría que explique, de una vez por todas, las causas que suscitan esta lacra social. Mientras no lo consigamos, seguiremos "erre que erre" con titulares semejantes. Titulares amarillos, que un día sí y otro también, tiran por la puerta de atrás, todos los logros alcanzados por el movimiento feminista.

El ideal del amor, en palabras de Platón, sería una relación entre iguales, alejada de celos, envidias y rencores. Sin embargo, queridos amigos y amigas, la praxis del día a día está a años luz de los renglones platónicos. El desgaste de las relaciones hace que los brotes verdes del pasado se conviertan en las malas hierbas del presente. Identificar las causas de la violencia de género es el principal cometido, en palabras del filósofo, para controlar al león que se esconde entre nuestros vecinos, los correctos. La relación de pareja responde a la misma lógica planteada por la Teoría de Sistemas. Según esta teoría, se entiende por sistema a un conjunto de partes interconectados por una lógica común y un objetivo concreto. El rasgo distintivo de todo sistema reside en la condición de su desgaste. Cualquier coche, ordenador u otro tipo de sistemas está condenado al deterioro y a su declive. En los ámbitos del amor, cuánta razón tenía el viudo de Josefa, ocurre algo parecido. El amor como el resto de emociones: la culpa, el miedo, la tristeza…, tiene sus momentos de subida y sus pendientes de bajada. Son, precisamente, en tales períodos de bajada, cuando emergen las agresiones por aquellos que no toleran su desgaste.

La independencia económica, aunque sea factor de riesgo en materia de maltrato, no resulta concluyente para atajar el problema que nos concierne. Existen cientos de mujeres independientes – y conozco a más de una, y a más de dos – que viven en silencio el ataque de sus leones, sin poner tierra por medio para evitar segundas partes. El fomento de la sumisión femenina por parte de cierto arzobispado – el de Granada, claro está – invita a que muchas feligresas agachen la cabeza cuando sus guerreros les piden las zapatillas al regreso de la batalla. Ahora bien, tampoco la sumisión es condición necesaria para explicar la lacra del maltrato. No lo es, decía, porque nuestros abuelos y abuelas han vivido en las tripas del franquismo, donde el espacio de la mujer estaba limitado por las paredes de la cocina. A pesar de ello, a pesar de la inculturación femenina mediante los valores católicos, o sea machistas, miles de abuelas no fueron maltratadas por las garras de sus maridos, y si lo fueron, callaron como tumbas por el miedo al abandono. 

Si observamos con detenimiento la curva de las parejas, o dicho de otro modo, el periodo de maduración de toda relación, nos daremos cuenta que en los primeros momentos no hay, o al menos son muy escasos, los episodios de maltrato. Conforme la relación avanza y la llama se atenúa, comienzan a brotar las primeras chispas de la violencia. Primeras chispas, decía, en forma de controles de sms, wasaps, facebook, twitter y, toda la parafernalia que envuelve a las redes sociales. Esta tarde, en un magazine de RNE, varias jóvenes y, no tan jóvenes, hablaban sobre tales controles por parte de sus parejas. La mayoría de las entrevistadas veían con buenos ojos que sus parejas les controlasen todo el tráfico de privacidad que corría por sus vidas. Esta tolerancia prematura hacia los primeros síntomas del maltrato es la antesala de futuros males mayores. Conforme el amor se evapora, como consecuencia de su desgaste, el ataque de los leones aumenta su frecuencia ante el miedo de sus presas. Solamente sobreviven con acierto las parejas inteligentes. Parejas que han asumido, o al menos, han sido conscientes de los fundamentos biológicos del amor y han reconvertido el "amor emocional" en un "amor racional". Amor racional, decía, como sinónimo de paz y bandera blanca entre dos guerreros desarmados, tras las frías noches de batalla.

Deja un comentario

1 COMENTARIO

  1. Isidro Bellón

     /  30 noviembre, 2013

    Nada que decir. Nada se escapa a las leyes de la física o de la naturaleza, incluso las que creemos muy propias del hombre como son las sentimentales. La ley del equilibrio entre las fuerzas de acción y reacción, la polaridad, etc… son inviolables y efectivamente, sentimos sus efectos también a nivel sentimental desembocando en sucesos poco afortunados.
    Yo en el Amor soy muy de Ortega y Gasset.
    El Amor sexual, entre parejas, quitando las otras clases de amor más puras como son la solidaridad, el cariño, la piedad, la misericordia, etc…, es simple y llanamente un invento, un falso Amor, simple atracción sexual. Quizás sea falso por olvidar las otras formas más puras de amor anteriormente mencionadas.
    Nuestra sociedad ha rebasado los límites de la infantilidad en todos los niveles y escalas. La vida en pareja ante todo es compromiso por compartir la vida y en la mayoría de los casos por crear nuevas vidas como son los hijos, o cuidar otras vidas como son los abuelos.
    El Amor ese tan bonito que nos venden es simple atracción sexual, curiosidad a lo nuevo. Quizás el problema reside en que se entiende por Familia hoy en día.
    Recomiendo la lectura del ensayo de Ortega y Gasset “Estudios sobre el Amor”.

    Un saludo,

    Responder

Responder a Isidro Bellón Cancelar respuesta