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¡Ave Merkel!

El discurso de los bares relata en muchas ocasiones las manipulaciones orquestadas desde las élites del poder. En días como hoy, la fotografía en blanco y negro de millones de españoles desayunando café en las barras de Madrid, muestra el debate acalorado entre las corbatas de ABC y las manos ásperas de la SER. Los discursos enfrentados entre las voces salmón del  "mira que país nos han dejado" en contraste con "estos tiempos recuerdan a la España de la vendimia" ponen el acento en un concepto obsoleto llamado ideología.

Los presupuestos más austeros de la democracia aprobados por Mariano se han fundamentado desde la tribuna de los leones en la "herencia recibida del gobierno de Zapatero". Esta frase extraída del discurso de Montoro es la que trasciende con fuerza a los bares del presente. Las "luces cortas de los socialistas", en palabras de Cristóbal, son las que impiden ver con buenos ojos las cuentas del gobierno. Los recortes en 10.000 millones en tizas y ambulancias, el incremento del IRPF, el abaratamiento de los despidos, las "desburocratización de los ERES", el control de RTVE y, el anuncio de la subida del IVA para el próximo año son las evidencias de la "involución democrática" que se palpa en los mentidores de la calle.

La "alemanización de España" nos convierte en súbditos sedientos de la señora Merkel. El "tasazo de Wert" tendrá como efecto el éxodo de los campus y el hacinamiento de las aulas de FP. Dicha medida nos situará en los próximos lustros más cerca del 30% de universitarios y el 70% de alumnos de formación profesional que distinguen al modelo germano. La estructura de los 5.6 millones de desempleados compuesta por un tercio de universitarios en contraste con los dos tercios demandados por las empresas ilustra con creces los desequilibrios entre las filas del INEM y los despachos de los patrones. La presión fiscal de nuestro país en comparación con los gigantes alemanes nos sitúa a las puertas de un Estado del Bienestar más americano que alemán.

Desde la crítica política debemos reflexionar sobre las estructuras económicas y sociales de nuestro país para construir una marca real que nos distinga y no seamos la copia barata del sur. Mientras no cortemos los hilos de nuestros títeres y marionetas seguiremos siendo el combustible necesario para los motores alemanes. La identificación de nuestras fortalezas y debilidades nos serviría para diseñar la espada que luchase contra las amenazas y atesorase las oportunidades. Nuestra autoestima social continuará por los suelos hasta que no dibujemos con acierto el trazo nítido de nuestro autoconcepto.

El alargamiento de la deuda a diez años, la reestructuración económica en defensa, la supresión de las diputaciones, el impuesto sobre transacciones financieras, la derogación de los privilegios económicos a la iglesia, la restricción del gasto a la monarquía, la subida de impuestos a las sociedades anónimas, el incremento fiscal a las grandes fortunas, el endurecimiento de las sanciones contra el fraude y la prohibición de los paraísos fiscales, serían algunas de las dioptrías necesarias para corregir de una vez por todas la miopía neoliberal. Mientras no lo hagamos seguiremos siendo la Hispania de Roma. ¡Ave Merkel, morituri te salutant!

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