Si todo hijo de vecino pudiera hacerse "selfies" con reyes, presidentes y diputados; la seguridad de este país estaría por los suelos


ras la entrevista que le hizo Ana Pastor a Pablo Iglesias, no me sorprende, en absoluto, que el veterano de la Tuerka no quisiera acudir, el sábado por la noche, al programa de Barneda. Digo esto porque, como ustedes saben, la presentadora de la Sexta desmontó, en menos de una hora, la utopía de Podemos. La desmontó, cierto, porque el líder de la coleta no estuvo a la altura acostumbrada cuando fue preguntado por la praxis de su programa. Gracias a Ana, y desde aquí le doy la enhorabuena, su entrevista sirvió para que miles de espectadores visionaran, de una vez por todas, las incoherencias que se esconden detrás de quienes prometen la luna a cambio de la nada. Tanto es así, que al día siguiente del programa, en los bares de mi pueblo, muchos de los que defienden, a capa y espada, al líder de Podemos; callaban como tumbas al calor del carajillo. Los mismos que se vuelven insoportables cuando Messi mete dos goles en la portería de Florentino, pero no dicen ni pío cuando Cristiano les devuelve el merecido.

Tras la entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesia, no me sorprende que el veterano de la Tuerka no quisiera acudir a la cita de Barneda

Así las cosas, ¿Por qué Pablo Iglesias no acudió a la cita de Barneda?, se preguntarán ustedes. Según la versión oficial de su partido; el líder del morado no acudió a la cita porque el formato del programa – Un tiempo nuevo – no cumplía con las condiciones exigidas. Al parecer – dicen las malas lenguas de Cenicienta – Iglesias no quiso acudir al encuentro sino era acompañado. Algo insólito, si tenemos en cuenta que el secretario general de Podemos ha concedido muchísimas entrevistas a multitud de medios sin la presencia de su equipo. No olvidemos que desde que TeleCinco emite este programa, todos los invitados – desde Montoro hasta el pequeño Nicolás – han acudido solos a la silla de Barneda. Es por ello que Pablo Iglesias conocía de antemano cuáles eran las reglas del juego antes de comprometerse y dar plantón, a posteri, al programa de TeleCinco. Lo cierto es que su plantón a Sandra Barneda se produjo la misma semana que la prensa destapó el "caso Errejón", o dicho más claro, los mil ochocientos y pico que cobra Ernesto por la Universidad de Málaga, a pesar – supuestamente – de no cumplir con el mismo y dedicar ese tiempo a los asuntos de Podemos.

Como dice la expresión popular: "no hay mal que por bien no venga". Gracias a que Pablo dio plantón a Telecinco, el "pequeño Nicolás" ocupó durante más de dos horas su silla y; habló largo y tendido, sobre sus contactos con las élites españolas. A pesar de su corta edad – 20 años – ¡quién los cumpliera!, se movió como pez en el agua en el plató de Barneda. Contestó a todas las preguntas con excelentes dotes oratorias, aunque, lo cierto y verdad, su discurso no se sostuvo por los mimbres de las pruebas. Discurso que ha sido desmentido – como ustedes saben – por la Vicepresidencia del Gobierno, la Casa Real, el CNI, el Ministerio de Economía y las Vegas Sands. Ahora bien, a pesar de que este niño supuestamente "miente más que habla", lo cierto y verdad es que existen pruebas gráficas – fotografías y videos – que demuestran su cercanía a los cetros del poder. Es, precisamente, este detalle, y no otro, el que no pasa desapercibido para los ojos de la crítica. No pasa, les decía, porque no es normal que un chaval de veinte años se mueva por los actos institucionales como Pedro por su casa. Si esto fuera así. Si todo hijo de vecino pudiera hacerse "selfies" con reyes, presidentes, diputados y consejeros; la seguridad de este país estaría por los suelos. Estaría por los suelos, les decía, porque tantas facilidades para codearse con los grandes supondría un alto riesgo de atentados, chantajes y corruptelas por el estilo.

Las imágenes difundidas del "pequeño Nicolás" con la "Jet set" política y social de este país; ponen de manifiesto que los "selfies" y artimañas semejantes sirven al desconocido para ser reconocido, o al menos, respetado ante los ojos de las élites. No olvidemos que en este país: el ochenta por ciento del empleo es cubierto por gente conocida. Quienes tienen padrinos, o alguien que les eche una mano, ostentan mayores oportunidades de conseguir un empleo que quienes solo cuentan con su curriculum para buscar trabajo. Son, precisamente, los contactos y el clientelismo político, los que mueven los hilos de los asensos sociales. Así las cosas, quienes no tienen un padrino que les bautice viven, de por vida, en el limbo de los anónimos; a pesar de haber sacado matricula en econometría y ser un ratón de biblioteca. Son, desgraciadamente, estas estrellas invisibles las que tienen que emigrar a otras orillas ante la falta de expectativas que le ofrece su país. Un país, les decía, en el que solo trepan por las cuerdas del poder los "primos de"; "cuñados de"; "maridos de" y todos los parentescos acompañados del "de". Si eres el hijo de un tal Juan que no conoce ni Dios, mal lo tienes para vender tu producto en el mercado de trabajo. "El pequeño Nicolás" no es más que la personificación de los mecanismos que mueven las turbinas de los cetros. Un país, cierto, donde cuatro "selfies" con el jefe son suficientes para ser alguien en las cloacas del poder. 

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Ojalá, todos los días, se publicaran libros como los de Saviano, Gonzalo o  Benedetti


i en algo estoy de acuerdo con Sostres es con la frase: "escribir es meterse en problemas", eslogan que aparece en la parte superior derecha de Guantánamo, su blog de opinión alojado en la Web de Casimiro. Estoy de acuerdo con Salvador, les decía, porque aunque uno no lo quiera -salvo que escribas sobre ciencia ficción -, siempre que las palabras salen de la pluma, somos esclavos de las mismas. Somos – como diría el cuñado de Manuela – dueños de lo que pensamos, pero deudores de lo que decimos. Por ello, cuando escribimos, debemos andar con cautela para no meternos en líos por vulnerar los derechos de terceros. Si miramos por el retrovisor de los tiempos, nos daremos cuenta que grandes ilustres del pensamiento han sido decapitados por decir, en algún momento determinado, algo inapropiado. Tanto es así, que en tiempos de la Inquisición, como ustedes saben, existía la "presunción de culpabilidad", o dicho en otros términos, un individuo podía acabar en la hoguera porque alguien le acusara de algo que ni siquiera había dicho, tan solo por injurias y sospechas. Hoy, sin embargo, a pesar de que existe la "presunción de inocencia", una palabra mal dicha; mal entendida o molesta contra el sistema, puede arruinar la vida de cualquiera; aunque vivamos en democracia y exista libertad de expresión.

En las tripas del presente, hay escritores perseguidos y amenazados de muerte por la incomodidad de sus escritos. Roberto Saviano – autor de Gomorra -, sin ir más lejos, vive condenado entre los barrotes de sus palabras por los secretos revelados acerca de la Camorra y del crimen organizado en las sombras sicilianas. Su libro ha sido el culpable de más de dos millones de copias vendidas – evidencia que corrobora las teorías de Mejide en su obra: "#Annoyomics: el arte de molestar para ganar dinero" -, y de una persecución imparable por el clan de los Casalesi. Saviano, hace seis años, tuvo que abandonar su tierra por el alto riesgo de atentado que corrían él y su escolta. Salman Rushdie, por su parte, vive condenado a muerte por la publicación Los versos satánicos. Tanto disgustó su obra a las élites islámicas que, desde febrero del ochenta y nueve, su cabeza tiene precio en el mercado de los matones. Desde entonces, Rushdie no duerme tranquilo, ni siquiera se le ocurriría sacar a pasear al perro sin el chaleco antibalas. Los libros acerca de la guerra de Chechenia, escritos por Ana Politkóvskaya, sentaron como una patada en el culo al régimen de Wladimir. Tras un envenenamiento fallido, la periodista siguió, erre que erre, metiéndose en problemas. Publicó La Rusia de Putin, la gota que colmó el vaso para que fuera asesinada en el ascensor de su casa. No olvidemos, que aparte de tales ejemplos, la homosexualidad y la disidencia con el régimen de Franco, también le costo la vida al autor del Romancero gitano. Mario Benedetti y Beltolt Brecht también se metieron en líos por desnudar su pensamiento en alcobas equivocadas. 

En el año 2012, no sé si ustedes lo recordarán, una joven, del Reino Unido, fue condenada a 56 días de cárcel por reírse en la red social del desmayo de un futbolista. Al parecer, la autora escribió un tuit con comentarios racistas y ofensivos contra el jugador, tras desplomarse en el suelo y temerse por su vida. Ese mismo año, el periodista Hamza Kashgari se ganó una condena de muerte por un tuit acerca de Mahoma. Hamad al Naqi, otro bloguero, está condenado a diez años de cárcel por blasfemar en twitter sobre la religión musulmana. En España, un internauta fue condenado a pagar una multa de unos 1.300 euros y pedir perdón a Cifuentes – la delegada del Gobierno de Madrid – por la retahíla de insultos que le escribió en las redes sociales. Francisco José Espinosa, posiblemente sería cabeza de cártel, por UPyD, para la alcaldía de Jerez, si no fuera por aquel famoso tuit: que le dedicó a los catalanes tras la victoria del Real Madrid. Tuit, les decía, de mal gusto que le costó su dimisión. Castelao – la apuesta de Báñez para presidir el Consejo General de la Ciudadanía Española en el exterior – no le quedó otra que dimitir, tras su comentario machista acerca de las mujeres: "las leyes son como las mujeres, están para violarlas".
Como les decía, estimados lectores y lectoras, las palabras son como las piedras del camino, que cuando las cogemos con la mano y las lanzamos al vacío; no sabemos, a ciencia cierta, si caerán en la cuneta o lesionarán al vecino. Por ello, porque no sabemos el sino de las mismas, es mejor, en ocasiones, no lanzarlas por si nos tocara resarcir a los otros por los daños causados.

En las tripas del presente, hay escritores perseguidos y amenazados de muerte por la incomodidad de sus escritos

Luis Gonzalo Segura, autor de Un paso al frente, ha sido arrestado, esta semana, durante 30 días por decisión administrativa. Ha sido arrestado, les decía, por los tentáculos militares para "impedir – en palabras del teniente – que otros militares hagan lo mismo" (que revelen la supuesta corrupción e irregularidades que se cuecen en las tripas cuartelarias). Es, precisamente, la oscuridad que se esconde en los estercoleros de algunas instituciones, la que hacen necesario que escritores como Gonzalo saquen a la luz la basura del sistema. La saquen, les decía, para quitarle la careta a quienes supuestamente viven como reyes, mientras los otros - los humildes - callan en sus garitas por el miedo a los galones. Ante la molestia del escrito surgen las mordazas del poder para acallar a quienes, por meterse en follones, han abierto los ojos a los otros: nosotros, los ciegos, los creyentes. Ojalá, todos los días, se publicaran libros como los de Saviano, Gonzalo o  Benedetti. Ojalá, les decía, porque gracias a esta literatura, de crítica y denuncia social, el vampiro de la corrupción moriría al sacarlo de las tinieblas. Mientras tanto, mientras la mayoría de los autores escriban sobre ciencia ficción y novelas históricas – algunas mal documentadas -, los "chorizos de cuello blanco" seguirán cometiendo fechorías y riéndose de nosotros por no tener quien les escriba. ¿Dónde están los valientes? Escondidos, respondió el camarada.

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En el Rincón nadie determina sus escritos. Soy yo quien dice en voz alta lo que se cuece en su cocina


menudo recibo correos electrónicos de lectores y lectoras. Hay de todo tipo: algunos son para felicitarme por el blog y otros para sugerirme temas de interés. También recibo correos con quejas y descontentos sobre algún que otro post. Pues bien, el otro día recibí un mensaje de estos últimos. En él, la lectora – cuyo nombre no viene a cuento – exponía las razones por las que había dejado de leer el blog, tras dos años de seguimiento. Criticaba que "El Rincón de la Crítica" no tuviera una línea editorial definida como la tienen el resto de diarios. Esta falta de directriz editorial, le indignaba como lectora porque a veces se sentía incómoda con lecturas que arrojaban piedras contra su propio tejado. Me ponía como ejemplo los recientes artículos, publicados en el blog, sobre Podemos: "las debilidades de Podemos", "Podemos, luces y sombras" y "política ficción", entre otros. Escritos – me decía esta exlectora del Rincón – que barrían más hacía a la derecha que hacia la izquierda. Otro lector, sin embargo, criticaba que el blog tuviera vinculaciones con periódicos digitales, tales como: ElPlural.com y Vegamediapress, entre otros. Diarios – decía – afines a la izquierda, que manchaban la imagen de independencia y pluralidad defendida por esta bitácora. Eduardo García – lector del Rincón y cuyo nombre me autoriza a que sea mencionado – criticaba la ausencia de noticias y echaba de menos la presencia de otros columnistas para que las actualizaciones del blog fueran más frecuentes. Desde México, un estudiante de periodismo denunciaba, el otro día, que en España faltaban más "rincones" como el mío. Gracias a lugares como éste – decía – disponía de una ventana abierta para asomarse a nuestros problemas, con amplitud de miras, sin líneas editoriales definidas por rodillos partidistas.

En varias ocasiones, he manifestado, en distintos foros de opinión, que "El Rincón de la Crítica" no recibe subvenciones por parte de empresas y/o partidos. Es, precisamente, esta ausencia de servilismo económico hacia los intereses ideológicos, la que hace que el blog no posea una línea editorial definida, como sí la tienen La Razón de Marhuenda o el ABC de Rubido, por poner algún ejemplo. Así las cosas, el blog se distingue del resto de medios por la ausencia de censura, tanto en sus artículos como en sus comentarios. Entre los suscritos al Rincón, hay diputados del Pepé; alcaldes del Pesoe; lectores de Interviú; periodistas de la Sexta y adictos a Podemos. Quiero decir con esto, que el concepto de Crítica, tal y como algunos lo entienden en España, está a años luz de la función sociológica del mismo. En este país, y por favor no se sientan ofendidos, los lectores están acostumbrados a lecturas afines a sus mimbres ideológicos. Tanto es así que es raro, rarísimo- que las plumas de la Caverna hablen mal de Rajoy o de Aguirre, por ejemplo. Como tan inusual resultaría que el diario Público o el medio de Ignacio Escolar pusiera a parir – en sus habitáculos de opinión – a Sánchez o a Llamazares. Podrían, pero no es muy frecuente.

Si lo hicieran a menudo recibirían cartas de denuncia y críticas de sus lectores; como así ha sucedido en El País desde que cambió de director.

En tales medios, les decía, los periodistas opinan de conformidad con las directrices que les marca su línea editorial. Algunos buscan medios afines a sus modos de pensar. Otros, sin embargo, por cuestiones económicas o por falta de oportunidades, se torturan en los barrotes de su mente. Sus pensamientos, lo que de verdad opinan, no pueden trascender a las líneas del papel porque ello supondría una transgresión de la buena fe profesional y, por tanto, una carta del lector, quejándose por tal o cual opinión contraria a sus expectativas lectoras.

En el Rincón, por su parte, nadie determina sus escritos. Soy yo quien dice en voz alta lo que se cuece en su cocina. En ocasiones, mis pensamientos son afines con los colores de algún que oto partido, pero ello no es una condición necesaria que se cumpla en todos los artículos. No olvidemos que no existen dos personas en el mundo que piensen igual en todos los sentidos. Siempre existen y existirán puntos de discordia en el diálogo cotidiano. Hasta las parejas más afines han discutido, alguna que otra vez, por desacuerdos y formas de percepción distinta. Luego, estimados lectores y lectoras, si escribiera siempre, de conformidad con tal o cual partido, estaría siendo hipócrita con mis pensamientos. Sería un escritor populista, o dicho de otro modo, una pluma que escribe de acuerdo con los moldes de los otros; lo mismo que hacen la mayoría de columnistas de este país. 

Si tan independiente soy, ¿por qué escribo en diarios progresistas?, os preguntaréis algunos. Si observáis, tanto en ElPlural.com como en Vegamediapress – medios en los que colaboro desinteresadamente – mis artículos aparecen enlazados al Rincón. Gracias a esta forma de publicación, los escritos ganan visibilidad y, al mismo tiempo, nunca pierden su fuente original. Desde que escribo en el blog me han llegado muchas sugerencias de periódicos y revistas; invitándome a que escriba para ellos. Me piden que "desinteresadamente", o sea gratis, les autorice para que publiquen mis artículos, de forma íntegra, en sus medios. A todos les respondo que "no", precisamente por ello, para salvaguardar mi opinión de tales marcos ideológicos. Otra cosa, bien distinta, es que la colaboración sea entrelazada – como lo es en ElPlural y Vegamediapress – donde los artículos comienzan en el medio colaborador y acaban en el Rincón.

Si algún día me pagaran por escribir en el ABC, El Mundo o El País, entonces me convertiría en un escritor populista, como lo son la mayoría. Quizá si escribiera en el diario de Rubido tendría que contar hasta diez antes de poner a parir a Rajoy, o si escribiera para Público, tal vez, tendría que ser moderado en mis críticas contra la izquierda. Así las cosas, en muchas ocasiones he enviados artículos a periódicos, díscolos con los mismos, y nunca han salido a la luz. Nunca han salido a la luz, les decía, porque en este país, aunque ustedes no lo crean, todavía quedan residuos de las censuras de Franco. 

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Hoy, sin amasijos de cemento por en medio, nos hemos convertido en un país periférico al servicio de los grandes


l otro día, Ángel Urbide escribió un artículo en El País titulado: "los caramelos de Podemos". En él, el economista de Caño criticaba el programa electoral de Iglesias por considerarlo surrealista y perjudicial para los intereses económicos de España. Decía, y en ello le doy la razón, que las promesas de Pablo son retórica populista para llegar a La Moncloa, y acciones imposibles para gobernar el país. De todos es sabido que una "renta universal", o dicho de otro modo, "cuatro cientos euros, por la cara, para todo hijo de vecino" – da igual que sea el hijo de Botín o el carnicero de mi pueblo – suponen para las arcas públicas un cuarenta por ciento del PIB. No olvidemos que las políticas sociales son financiadas por el bolsillo ciudadano y, por tanto, la ejecución de las mismas supone aumentar los ingresos, o dicho de otro, modo subir los impuestos. Según Íñigo Errejón - del equipo de Podemos -, tales incrementos tributarios serían soportados por los “los de arriba"; los que han sacado tajada de la crisis y se han enriquecido a costa de "los de abajo". Si se hiciera esta medida, la renta universal – ideal, por supuesto que sí – se activarían, por parte de los empresarios, mecanismos para compensar, de algún modo, la pérdida en sus ingresos. Mecanismos, tales como: incremento de los precios; bajada de salarios y huída de sus negocios hacia otros territorios, donde las cargas fiscales fueran más atractivas.

Cuatro cientos euros, "por la cara", para todo hijo de vecino, supunen para las arcas públicas un cuarenta por ciento del PIB

Aunque Podemos llegara a la Moncloa – y yo me alegraría por ello – nuestro modelo productivo no cambiaría de la noche a la mañana. No olvidemos que la tardanza de España en la salida de la crisis no es otra que la incapacidad de las unidades productivas para reestructurar la economía. No olvidemos que hasta hace siete años, nuestros mimbres económicos eran los ladrillos. Hoy, sin amasijos de cemento por en medio, nos hemos convertido en un país periférico al servicio de los grandes. Mientras Estados Unidos basa su competitividad en la investigación y desarrollo; China en la reducción de los costes productivos y, Alemania en la industria pesada; España, sin embargo, ha perdido el rumbo en el tablero internacional. Así las cosas, sin grúas ni andamiajes solo nos quedan dos opciones: o reinventar nuestro modelo – buscar a toda prisa una ventaja competitiva que nos devuelva el sentido – o ser la África de Europa. La primera opción: "reinventar nuestro modelo", solamente se consigue con el emprendimiento y la investigación.

Para ello, para emprender, el Gobierno debe despertar el letargo ciudadano mediante el espíritu emprendedor. Despertarlo, les decía, mediante la inserción en los currículos educativos de asignaturas transversales que fomenten la creatividad y el talento; la toma de decisiones y, en definitiva: el "sueño americano". El fomento de la investigación se consigue mediante ayudas y estímulos al talento de las aulas para retenerlo en nuestras orillas, y evitar que se nos vaya. La segunda opción: "ser la África de Europa" supone quedarnos como estamos: un país de brazos cruzados cuya solución a la crisis pasa por aprobar reformas laborales, cuya única finalidad es empobrecer a la clase obrera en pro de los intereses patronales.

Durante tres años en La Moncloa, Rajoy ha optado por la segunda opción: "ser la África de Europa". Gracias a esta opción, el Gobierno ha desmantelado el Estado del Bienestar; ha hecho una reforma laboral a la horma de la patronal; ha endurecido el acceso a las becas; ha permitido el éxodo masivo del talento hacia otras orillas; ha ayudado a los bancos a salir de su crisis;  ha incumplido hasta la última coma de su programa; ha aumentado la brecha entre ricos y pobres; ha traído el ébola a España y; ha ninguneado la función social del periodismo mediante ruedas de prensa "emplasmadas" y alejadas de toda ética. Con estos mimbres, los frutos que recogemos de este presidente es un país sin un modelo competitivo; sin ninguna hoja de ruta hacia la salida de la crisis, aunque nos hagan creer lo contrario. En días como hoy, las exportaciones agrícolas han caído por el cerrojo de Rusia; las ventas de automóviles siguen estancadas desde hace siete años; las ventas de viviendas no repuntan por las dificultades del crédito; las Administraciones Públicas "no levantan cabeza" por sus innumerables "púas"; los autónomos hacen malabarismos para sobrevivir en su desierto y; el fracaso educativo continúa, a pesar de que la Lomce iba a ser la panacea. 

Así las cosas, las promesas de Podemos son el único palo ardiendo que le queda al ciudadano para que su sino cambie o caiga para siempre. La opción de Pablo Iglesias es, sin duda alguna, la opción menos mala entre todas las alternativas. El PSOE tuvo su oportunidad de gobierno y “derechizó” su discurso mediante el "decretazo de mayo del 2010" que nunca olvidaremos; el PP prometió el "España va bien" de los tiempos aznarianos y, a día de hoy, estamos en el kilómetro cero de "la culpa fue de Zapatero" y "la herencia recibida". Ante este panorama, por descarte entre opciones malas y peores, solamente queda Podemos - la opción menos mala-. Un partido, les decía, que aunque nos prometa la luna – como diría Federico – y sepamos que es soñar con la utopía, su discurso nos hace felices a las puertas del barranco. La misma felicidad – en palabras del machista – que sienten las feas cuando alguien les dice guapas para llevárselas a la cama. 

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La "cacicada" del 9-N, le sirve a la corriente separatista para continuar su lucha por la utopía


 pesar de los impedimentos del Gobierno, la "consulta alternativa" se ha celebrado en Cataluña. Se ha celebrado, cierto, con una participación del treinta por ciento, o dicho de otro modo, uno de cada tres de los votantes ha ejercido su "derecho a decidir". De éstos, uno de cada nueve ha manifestado el "sí, sí" a las dos preguntas planteadas en la papeleta. Así las cosas, ¿se puede decir que la consulta ha sido un éxito? No, rotundamente no. No porque los sesgos de la misma impiden al sociólogo extraer conclusiones válidas y fiables que permitan al político hablar con fundamento. En términos demoscópicos, la "consulta alternativa" no cumple con los requisitos necesarios para ser catalogada como plebiscito ciudadano; ni siquiera por analogía con las estructuras de los referéndums oficiales, la consulta cumple con los requisitos mínimos de un proceso electoral propio del siglo XXI.

La consulta se ha celebrado sin un censo que concretase el universo – relación con los nombres y apellidos de los llamados a las urnas -; no se ha garantizado la aleatoriedad en la composición de las mesas electorales, o dicho en otros términos, las mesas no han sido compuestas por los resultados de un sorteo – como ocurre en las elecciones oficiales –  sino por voluntarios afines a la consulta; el escrutinio de las papeletas no se ha realizado con testimonios objetivos – de conformidad con lo establecido por la ley orgánica del régimen electoral y las recomendaciones europeas – sino por  testimonios subjetivos (interventores, voluntarios y simpatizantes con la cuestión separatista) y, no se sabe qué mecanismos han existido para evitar las votaciones duplicadas y las mentiras en la lectura y recuento de papeletas. Al tratarse de una consulta – y no de un sondeo demoscópico – es imposible averiguar qué hubiesen votado los dos tercios de catalanes que se han abstenido. Así las cosas, con el "pucherazo" de los tiempos galdosianos sobre la mesa, resulta demagógico hablar en términos de éxito sin el fundamento técnico para ello.

A pesar de tales sesgos, la "cacicada" del 9-N, le sirve a la corriente separatista para continuar su lucha por la utopía. Gracias a este pseudo-referéndum, tanto Mas como Yunqueras obtienen el dato que necesitaban – casi dos millones de "sí, sí" por la independencia – para presionar al Gobierno a que se celebre el futuro "referéndum".  Un referéndum, les decía, imposible con los mimbres del presente – la Constitución Española – pero probable si ésta algún día se reformara.

Mientras tanto – hasta que llegue ese día -, la crispación catalana entre los "sí, sí"; los "sí, no" y los "no, no" continuará removiendo las aguas tranquilas de los últimos quinientos años entre España y Cataluña. Tanto es así que miles de catalanes no acudieron a las urnas por el miedo a que su acción democrática – presuntamente ilegal – tuviera represalias futuras, por parte de las Administraciones. Los mismos miedos, cierto, que tienen millones de ciudadanos en el mundo sometidos a las cadenas de regímenes dictatoriales. 

Con el dato sesgado sobre el tapete – casi dos millones de separatistas, un tercio de la población catalana – es momento de preguntarse cuál es el paso siguiente en este callejón sin salida. La firmeza de Rajoy - su cierre en banda sobre la imposibilidad del referéndum – solamente canaliza la frustración de los votantes hacia mecanismos de violencia y malestar ciudadano. La propuesta de Sánchez, por su parte, considerar el problema como una cuestión política en lugar de jurídica, implica escuchar a Mas para entrar en el juego histórico de concesiones y privilegios, con tal de "callarle la boca".

Un juego de concesiones y privilegios, les decía, que abriría – todavía más – la brecha geográfica entre ellos y nosotros. Esta medida – la medida de Sánchez – se volvería – con el tiempo – en contra de nosotros. Los catalanes serían cada vez  menos dependientes y la solicitud del referéndum adquiriría más fuerza que nunca. Luego, la negociación con Mas para evitar el incomodo de su discurso, no solucionaría el problema sino que lo agravaría.

Por su parte, la posición del Ejecutivo, basada en la resistencia como táctica para debilitar al adversario tampoco es la vía acertada. No olvidemos que el desafío mutuo entre Rajoy -por no ceder a las presiones catalanas – y Mas – por no parar en su intento por la utopía – solamente avivan la llama de la crispación entre los que nos "odian": los sí, sí y, los que nos "quieren": los "sí, no" y los "no, no". Llegados a este punto, lo mejor sería modificar la Carta Magna para que decidan en condiciones aceptables y sin sesgos metodológicos. Después, con los resultados sobre la mesa, actuar en consecuencia. ¿Y si el setenta por ciento de los abstencionistas del pasado domingo votaran NO a la independencia? Otro gallo cantaría. Ante ese escenario, el influjo de la mayoría pondría el cerrojo a dos años de discurso separatista. La aceptación sería legítima, tal y como sucedió en Escocia, y viviríamos tranquilos durante alguna que otra década. ¿Y si ese mismo setenta por ciento, en lugar de decir no, dijera SÍ a la independencia? En ese supuesto, la vinculación del referéndum haría que Cataluña fuera un país independiente, como lo son los franceses, los belgas y los andorranos.

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El "intruso del morado" – el color de Podemos – convivirá, en dosis similares, con el azul y rojo acostumbrados


os resultados arrojados por el último barómetro del CIS no podían pasar desparecidos para los ojos de la crítica. La victoria de Pablo Iglesias – en intención de voto directo – y la debacle de Izquierda Unida ponen sobre el tapete el "tiempo nuevo" aludido por don Felipe en el inicio de su reinado. Un tiempo nuevo – y dijo bien S.M. – porque, aunque los sondeos demoscópicos sean un producto perecedero, lo cierto y verdad, es que sirven a los politólogos y sociólogos para trazar hipotéticos escenarios futuros de cara al diseño de estrategias electorales. A esta práctica sociológica, algunos periodistas la llaman de forma despectiva: "política ficción". Política ficción, les decía, porque para tales "analistas políticos" – me refiero a los tertulianos que usted y yo conocemos – las encuestas son copias distorsionadas de la realidad. Con tales mimbres sobre los micrófonos de algunas emisoras, es normal que nuestra ciencia – la sociología – sean ninguneada por quienes otorgan fe de verdad a los contertulios de la mañana. Bien, dicho esto, y perdonen por mi enfado, me permito la licencia de hacer un ejercicio de "política ficción" con la radiografía del CIS.

La victoria de Podemos y la debacle de Izquierda Unida ponen sobre el tapete "el tiempo nuevo" anunciado por don Felipe al inicio de su reinado 

De cumplirse los pronósticos del barómetro, en el horizonte político se atisban los siguientes escenarios: el primero, y el más probable de todos: la muerte de Izquierda Unida por los mordiscos de Podemos. La renta universal; la jubilación a los sesenta; el impago de la deuda y, al fin y al cabo, el populismo inteligente, cocinado por Iglesias, ha dejado huérfano de discurso a las siglas de Cayo y Llamazares. Tanto es así, que las intervenciones de Alberto Garzón en la "Sexta Noche" no han levantado las pasiones deseadas entre sus clientes, sus votantes. El segundo escenario, y consecuencia del anterior: el tripartidismo. El "intruso del morado" – el color de Podemos – convivirá, en dosis similares, con el azul y rojo acostumbrados. Por último, el tercer escenario: la desideologización. La captura, por parte de Podemos, de electores provenientes de todas las orillas – izquierda y derecha – supone un cambio en el comportamiento electoral. Un cambio, les decía, manifestado en un desalineamiento del voto general; provocado por una sustitución del votante racional por otro de corte emocional, sin tintes ideológicos. Un voto, les decía, justificado por la desesperación; el descontento, y la frustración ciudadana con las políticas llevadas a cabo por socialistas y peperos durante los últimos ocho años.  En conclusión: debacle de Izquierda Unida, hemiciclo tricolor y voto pasional son los principales escenarios que se desprenden de la leyenda demoscópica.

En caso de que se cumpla la profecía, el patio de los leones estará compuesto por tres fuerzas políticas con ponderaciones similares. Ante este panorama, la gobernabilidad solo será posible mediante grandes coaliciones o alianzas puntuales. Grandes coaliciones, y digo bien, entre el eje de la izquierda: pablistas y sanchistas, o pactos antinatura: entre populares y Podemos, o entre socialistas y peperos.

El primer supuesto: rojos con morados. Esta alianza perjudicaría seriamente al líder de la coleta. Lo perjudicaría porque ello supondría para los nuevos del hemiciclo: romper la coherencia de su discurso por mezclarse con la "casta" y caer en la mentira por pactar con quienes, según Pablo, nunca lo harían. Así las cosas, de conformidad con tales condicionantes no resulta verosímil una España futura gobernada por socialistas y pablistas. Otra cosa es que donde dije Diego, llegado su momento sea Digo; en ese supuesto Podemos sería un cadáver político al mezclarse con la "casta".  Descartado este hipotético escenario solo nos quedaría analizar una coalición entre Pepé y Podemos – aunque pienso que moriría sin creérmelo – o un pacto entre socialistas y peperos; algo más creíble, si tenemos en cuenta que este pacto antinatura ya se hizo en el País Vasco en tiempos de Patxi y Basagoiti. Estaríamos, por tanto, ante un país gobernado por un matrimonio, de tintes antagónicos, condenado al divorcio a los pocos meses del casamiento. La gobernabilidad más inteligente para los intereses partidistas sería las alianzas puntuales, o dicho en otros términos una España a la holandesa donde la negociación sería la receta cotidiana para la cocina de las leyes; algo que, sin duda alguna, favorecería al interés general y, por tanto, a la democracia. 

Aunque el partido socialista y Podemos no formasen gobierno por las causas anunciadas en el párrafo de arriba, lo cierto y verdad, es que el más perjudicado de esta coyuntura sería, sin duda alguna, el Partido Popular. Lo sería, porque su electorado no consistiría que Rajoy y Santamaría bailasen al son de Podemos, los "frikis" de la parrilla. Si lo hicieran, si se arrimaran a "la fea", probablemente en los próximos comicios fueran duramente castigados por sus fieles, sus votantes. Así las cosas, el Partido Popular se convertiría en un jarrón del hemiciclo a la espera de que la "nueva izquierda" – alianzas puntuales entre Podemos y socialistas – se desgastara con el tiempo. En días como hoy, el camino a trazar es el diseño de estrategias electorales para que el PP siga con su mayoría absoluta – muy improbable -, el PSOE salga de las cenizas de Rubalcaba, e Izquierda Unida recupere la merienda que le han arrebatado. Para conseguirlo existen tres grandes caminos, uno para cada partido. El PP: rezar cientos de Padres Nuestros para que el paro disminuya y no salgan más "chorizos" en el seno de sus corrales. El PSOE: conseguir que sus desencantados perciban en Pedro Sánchez a alguien más que una cara bonita en busca de visibilidad por las cloacas televisivas. Izquierda Unida: jubilar a Cayo y a Llamazares; sustituirlos por un líder joven – con rastas y coletas – y arrimarse a los socialistas para debilitar a Podemos.

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Con 15.388 blogs nominados, “El Rincón de la Crítica” ha conseguido ubicarse entre los quince mejores   en los X Premios Bitácoras 2014, dentro de la categoría “Mejor blog de periodismo y política”, que promueve RTVE.

Entre los clasificados destacan, por encima del Rincón: el blog de Maruja Torres, Malaprensa y En la boca del lobo y, por debajo, gigantes de la blogosfera, tales como: Escolar.netPolitikon, Principia Marsupia, entre otros.

El Rincón de la Crítica es un blog de opinión segudio por amantes de la lectura que buscan un enfoque crítico de la actualidad. 

Muchísimas gracias por vuestros votos.

Saludos, @Abel_Ros

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