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Repensar el PP

Mientras Pedro Sánchez confecciona su gabinete, el Pepé se desinfla como un globo al final en una fiesta de cumpleaños. La dimisión de don Mariano siembra de espinas la pugna por el cetro. En días como hoy, el aroma del fraguismo resurge, con fuerza, en los mentidores de Génova. Ante este berenjenal, los jarrones chinos buscan su lugar en medio de la derrota. Sin líder, sin programa y sin partido, la derecha necesita reconstruir su proyecto para ilusionar a los suyos. Para ello, para reinventar el "centro derecha" de los tiempos aznarianos, el Partido Popular debería modernizar sus estructuras. Recuérdese que el partido de Iribarne todavía cuenta con reductos del pasado. Todavía, los sucesores son elegidos a dedo y, todavía las sotanas mandan mucha romana en las leyes educativas. Estamos, como diría cualquier facha de pura cepa, ante las mismas solapas de la España, en blanco y negro, de los tiempos postfranquistas.

El PP siempre ha sido hábil en las bancadas de la oposición. Una habilidad para reconquistar La Moncloa, marcada por el desequilibrio del modelo mediático y las armas de la crispación. Más allá del debate programático, la derecha española se ha caracterizado por su ruido maquiavélico. Un ruido que sirvió para que Aznar tumbara el felipismo y Rajoy al zapaterismo. Así las cosas, la legislatura que comienza, se presenta con tormentas y granizos. Tormentas, por la frustración que supone el visionado de un gobierno socialdemócrata, gestionado con presupuestos liberales. Granizos, por la indignación que implica reconstruir un partido desde las cloacas de la Gürtel. Con estos mimbres, el nuevo PP debería lavar su imagen de cara a los próximos comicios. Para ello necesitaría un nuevo líder, un nuevo programa y un nuevo partido. Un partido nuevo pasaría por cambiar el modelo sucesorio. Un modelo diferente al "dedazo de Aznar" serviría para insuflar aire fresco a la democracia interna del aparato. Por ello, el nuevo líder debería salir de unas elecciones primarias. Un líder joven, y sin manchas en la solapa, sería el mejor activo para pescar, con garantías, en los ríos de Ciudadanos.

El PP necesitaría un programa nuevo. Un programa europeísta, de centro derecha y alejado de las sotanas. Un programa creíble que atienda a lo económico, sin olvidar a lo social. Recuérdese que Rajoy ha gobernado de espaldas a sus promesas electorales. Ha gobernado para los suyos en detrimento de mileuristas, pensionistas y funcionarios. Una torpeza que ha servido para que Ciudadanos se proclame como la "nueva derecha", en términos de Sánchez. Estamos, en palabras del politólogo, ante  una derecha herida por los azotes de Cifuentes y "la Gürtel". Ante este panorama, aparte de la reconstrucción absoluta, hace falta tiempo. Tiempo necesario para que el Pepé reconsidere su posición ante un hemiciclo, abanderado por socialistas, nacionalistas y populistas. Roto el pacto a la alemana, el Partido Popular se ha quedado sin muletas en medio del desierto. Sin Ciudadanos ni PSOE donde apoyarse, el único argumento para reconquistar La Moncloa sería el fracaso del Sanchismo. Solo así, con la fórmula: "cuanto peor te vaya a ti, mejor para mí", el nuevo PP recuperaría el mango de su rodillo.

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1 COMENTARIO

  1. Toda una referencia …

    Saludos

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  • SOBRE EL AUTOR

  • Abel Ros (Callosa de Segura, Alicante. 1974). Profesor de Filosofía. Sociólogo y politólogo. Dos libros publicados: «Desde la Crítica» y «El Pensamiento Atrapado». [email protected]

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