Hemeroteca de la sección “Política”
Escrito por: Abel Ros in Política
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El desgaste entre: rubalcabistas y marianistas, explica la artrosis democrática arrojada por las últimas encuestas
n este país – decía Alejandro, mientras jugaba al ajedrez – no podemos seguir con la fórmula Canovista del ayer. El bipartidismo anglosajón invita al pueblo de Galdós a reivindicar el pluralismo político establecido en la Constitución. El bicolor del hemiciclo impide al demócrata presente a distinguir los grises escondidos en los lienzos de Picasso. Es precisamente, el desgaste del discurso bipolar entre: rubalcabistas y marianistas, el que explica la artrosis democrática arrojada por las últimas encuestas. La incapacidad de la Derecha para enderezar las curvas de la EPA y la falta de alternativa en las bancadas socialistas han insuflado oxigeno electoral a los débiles del círculo. En días como hoy – decía Tomás, mientras movía su caballo por las celdas del escaque - las voces de Cayo y Díez encuentran en las migajas de los grandes, los ingredientes necesarios para alimentar a los suyos.
El bicolor del hemiciclo impide al demócrata distinguir los grises en los lienzos de Picasso
La radicalización del discurso en los comienzos de Zapatero dejó huérfanos de argumentos a los rojos del Congreso. La Ley de Memoria Histórica; los Matrimonios Homosexuales; la Reforma del Aborto y la Ley de Igualdad hicieron que – entre otras medidas - el "voto útil", auspiciado por Rodríguez, cambiase las identidades políticas en los tableros aznarianos. Mientras tanto, la "oposición blanda" de Rajoy atrajo hacia los suyos a aquellos que encontraron, en el bajo perfil de Mariano, al Mesías de su centro. Tanto el "rojo de ZP" como el "centrista de Mariano"; consiguieron, por la inercia de sus estrategias, que el diálogo del Congreso quedase reducido a un trío de malabaristas entre: nacionalistas, conservadores y progresistas. Quedaron desarmadas de la contienda política: las voces de Díez y Llamazares. La copia socialista superó a su original - IU- y el discurso descafeinado de la Derecha, impidió que los "centristas" de UPyD resucitasen a la UCD de los tiempos Adolfinos. El turno de partidos - en palabras de Alejandro – se instauró para largo en la Hispania de Sagasta.
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Hoy, varios años después de la génesis bipartidista, los tentáculos del pluralismo político se adhieren como ventosas a las rocas de la Suprema. Las disputas internas en Ferraz y los incumplimientos electoralistas de la Derecha, hacen que el silencio de los débiles recupere su voz en los sondeos demoscópicos. La Izquierda de Rajoy -como así se le llama, en los foros sociológicos, a los desencantados de Zapatero – planifica su regreso hacia unas tierras vírgenes de gobierno y frondosas de retórica. Es precisamente en esos nidos – idealizados por los verdugos de Zapatero – donde Izquierda Unida siembra con semillas las alfombras del retorno. El discurso utópico de Cayo crece gracias a las hojas marchitadas de la rosa y al merkelismo omnipresente en el cielo de las gaviotas. Las voces tímidas de UPyD adquieren cuota de poder ante el retorno de los frustrados centristas de Rajoy. Mientras tanto, la degustación del
licor separatista en los tiempos de Pujol deja entornada la puerta para las alianzas del mañana. Tal y como está el patio – decía el protagonista de Benito – las grietas del jarrón aceleran su agonía en el fondo de la vitrina.
El discurso de Cayo crece por: las hojas marchitadas de la rosa y el merkelismo de las gaviotas
Mientras el bipartidismo, o dicho de otro modo, los cambios de turno en los partidos imperantes suscitan hastío a los jugadores del banquillo, el pluralismo holandés invita al político de hoy a tejer sus decisiones con las agujas de la negociación. Son precisamente las políticas de alianzas basadas en el consenso en contraste con los “abusos” de las mayorías absolutas, las que siembran de contento el interés general de las democracias representativas. Las leyes surgidas del diálogo y el consenso arrojan al Estado de Derecho un ordenamiento multicolor alejado del monocromo partidista de los regímenes absolutistas. La esencia de la democracia – decía Alejandro ante la mirada atónita de Tomás – reside en saber gestionar las piezas del pluralismo. Solamente los países más civilizados y dialogantes han sabido convivir con las diferencias en el hemiciclo. Los otros – los menos tolerantes con la aritmética de las minorías – han terminado enfrentados como gallos a las puertas de sus corrales. Jaque Mate.
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Dos orillas
Escrito por: Abel Ros in Política
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La llegada de Hollande no ha servido para romper los sueños germánicos y despertar de su letargo al león mediterráneo
robablemente Cayo Lara no responderá a la pregunta que le hice en twitter. No responderá, decía, porque el discurso de la izquierda no tiene cabida en los aposentos europeos. ¿Si ustedes gobernasen – le pregunté al líder de Izquierda Unida – qué política económica llevarían a cabo, con Merkel en la Tribuna? En tiempos preeuropeos esta cuestión, al rojo de la bajara, no tendría sentido desde los prismas ideológicos. El aumento de la presión fiscal y los estímulos económicos serían las herramientas clásicas, de la "casa de los pobres", para garantizar la fórmula de la izquierda: más Estado y menos Mercado. Ahora bien, con Ángela mediante, otro gallo bien distinto canta en el seno de sus corrales. Por mucha retórica que nos vendan desde las bancadas de Llamazares, la evidencia empírica demuestra a los ojos de la Crítica que: el títere hispánico está cogido de pies y manos por los hilos de la Troika. Son precisamente estas ataduras con el neoliberalismo de arriba, las que impiden a la Izquierda recuperar su discurso e ilusionar a los suyos
Tres años después del fatídico mayo de Zapatero vemos, desde el retrovisor de los tiempos, la destrucción ideológica que ha supuesto nuestro paso por Europa. Lo vemos, decía, por los escasos márgenes de maniobra que tienen los miembros de la Eurozona para enderezar los caballos en sus campos de batalla. La llegada de Hollande, a día de hoy, no ha servido para romper los sueños germánicos y despertar de su letargo al león mediterráneo. Mientras Alemania no cuente en sus tablas estadísticas con seis millones de "brazos cruzados" - en palabras del catedrático - las políticas merkelianas seguirán asfixiando las gargantas a los débiles del carro. Gobernar a España como si se tratase de Alemania está siendo, sin duda alguna, la medicación errónea que, día tras día, está acabando con los ánimos del enfermo.
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Sin Europa mediante; la devaluación de la moneda y los estímulos a la japonesa hubieran bastado para que las curvas de la EPA no cruzasen el umbral de la España postfranquista.
El argumento de autoridad, impuesto por la Troika, impide a los partidos de la Izquierda seguir el rumbo ideológico de los tiempos felipistas. Es necesario – en palabras de la Crítica – repensar el argumentario socialdemócrata para que la cuota electoral del pluralismo rojo encuentre en su producto la identidad perdida en los bosques europeos. El discurso de los estímulos, auspiciado por Lara y Rubalcaba, no converge con la lógica que siembra la naturaleza de las cohesiones. Mientras las políticas de la derecha son coherentes con el marco neoliberal europeo, la Izquierda, por su parte, gobierna en contradicción ideológica con los mimbres de sus partidos. Llegados a este punto podemos concluir que: las fórmulas progresistas no encuadran en el conservadurismo intransigente del egoísmo germano.
El viraje ideológico de la Europa presente solamente se conseguirá con un cambio en las condiciones socioeconómicas dentro de los marcos alemanes. Hasta que el país de la filosofía no viva en sus intramuros condiciones similares a la periferia empobrecida, no cambiará el sino de nuestros índices económicos. Para que se cumpla esta premisa, las exportaciones germanas tienen que verse amenazadas por las estructuras orientales. Son precisamente los rugidos de los tigres asiáticos, los que harán a la Canciller alemana sustituir austeridad por estímulos. Gracias al cumplimiento de esa condición necesaria y suficiente, los estados europeos pasarán de ser un problema a convertirse en solución ante las turbulencias de la demanda. En el caso de materializarse esta variable, la Francia de Hollande sería la nueva Alemania de Europa. La recuperación ideológica del discurso progresista devolvería a las urnas la identidad sociológica de la izquierda desencantada. Mientras a Alemania le vaya bien, Cayo seguirá sin contestar a la pregunta que le hice.
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¡Ave Merkel!
Escrito por: Abel Ros in Política
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Después de quinientos días, con Rajoy al frente de la Moncloa, seguimos en el kilómetro cero de los tiempos socialistas
ientras Rajoy anuncia paciencia y perseverancia en las tierras de Granada, en el país de la bota: dos "carabineri" resultan heridos por los tiros de Luigi Preiti -un parado desesperado y con problemas familiares- a las puertas del Chigi. Es precisamente este contraste entre los mensajes tranquilizadores de las tribunas políticas y la evidencia empírica de las angustias civiles; el que invita al crítico del Rincón a reflexionar sobre el descontento social con las reglas de Rousseau. Con más de la mitad de la población joven en paro y con las cifras más altas de desempleo en la historia de la EPA, el presidente que nos gobierna adolece de los mismos espejismos que en su día afectaron a los ojos de Zapatero. Dice el optimista de la Moncloa que: "hoy estamos mejor que hace un año". Estamos, dice Rajoy, "caminando por la senda de la recuperación" y "contra todas las predicciones internacionales" al "año que viene – concluye – se creará empleo".
Después de un año de la Reforma Laboral, los árboles de Báñez no han dado los frutos deseados en la ansiada primavera. El abaratamiento del despido y la creación del "Contrato Indefinido para el Emprendimiento", no han servido para enderezar las curvas trimestrales del INE. A día de hoy, seguimos siendo la bandera de Europa en destrucción de empleo. Cada día que pasa, la cola de los parados inmunda de rostros apagados las esquinas del INEM. Mientras EEUU y Japón van saliendo airosos de la quema, en este país: los soplos merkelianos impiden a nuestros bomberos apagar los fuegos avivados por los troncos escondidos. Es la carrera inútil entre el galgo y la liebre – en palabras de Valenzuela – la que impide a la Hispania de Rajoy ver los gigantes del Quijote con los ojos de Rocinante. Las políticas de recortes y la pérdida de un modelo productivo basado en los ladrillos, son los ingredientes malolientes que hacen de nuestro caldo el peor de los cocidos.
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Mientras no cambiemos los recortes por estímulos y retengamos en nuestros muros al talento que formamos, seguiremos erre que erre por una senda de espinas alejada de los prados visualizados por el líder de la derecha.
Según Javier: "estamos entrando en la segunda recta del gobierno de Rajoy. Ahora toca – decía esta mañana Arenas en la COPE - la ejecución de su programa". Son precisamente estas palabras, extraídas de las frustraciones andaluzas, las que sitúan al Ejecutivo presente en la misma quijotización que Sancho sufrió en la obra de Saavedra. Mientras la troika y el FMI – los Sanchos de la baraja- auguran tempestad en el fondo del horizonte. Rajoy – el Quijote de la Moncloa – visualiza en las imperfecciones de su pueblo a la bella Dulcinea. Las palabras de su mensaje a las puertas de Granada reproducen los mismos anhelos de Panza cuando empuñó el cetro de la Barataria. El contraste entre: las palabras del hidalgo y las realidades de su pueblo, invitan a la Crítica a solicitar cordura en el discurso de sus élites. Mientras no lo consigamos – decía esta madrugada, el búho de la rama – estaremos leyendo las mismas letras y comas que siglos atrás decodificaron los coetáneos de Lepanto.
Después de quinientos días al frente de la Moncloa, seguimos en el kilómetro cero de los tiempos socialistas. La bajada de la Prima de Riesgo no justifica – en palabras de la Crítica – el ¡España va bien! entonado por la Derecha. En días como hoy, como diría Juan Ramón en la España roja de Zapatero, el llamamiento a la paciencia por parte de Rajoy suena en los oídos de la calle como un mensaje desesperante proveniente de un político de segunda sujeto a las órdenes alemanas. Cuando una sociedad pierde la paciencia por el descrédito de sus gobernantes se activan mecanismos de defensa para expulsar por cauces informales la frustración contenida. Son precisamente, los episodios de suicidios y las situaciones dantescas como las acontecidas en Roma las que otorgan la razón al sociólogo francés en la obra del "Suicidio". Mientras el gobierno que nos representa vea el horizonte con los ojos del Quijote, los Sanchos de su pueblo seguiremos padeciendo los relinches doloridos del famélico Rocinante.
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Inversores de Rajoy
Escrito por: Abel Ros in Política
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Decía el filósofo de los tiempos romanos que: "todos somos esclavos y dueños de nuestro pasado"
as fotos de Feijóo con su amigo Marcial han caído como un jarro de agua fría en la casa de Marhuenda. Las primeras de La Razón han lanzado todo su arsenal de retórica barata contra los tejados de Cebrián. La erosión del tiempo y la honorabilidad de Dorado, antes de ser empapelado, son los argumentos utilizados por los zócalos de la Caverna para desmantelar la ecuación: Feijóo igual a chorizo. Con el título: "Juicio sucio contra Feijóo", el articulista de la Derecha habla de conspiración contra uno "de los barones más influyentes" del partido y "bien colocado para el futuro". Desde "los chuzos de tinta", nombre de la columna contigua de Javier G. Ferrari. El colaborador de Francisco habla de "chantaje para frenar la ascensión" del líder de la Xunta. Son precisamente, estos argumentos esgrimidos por el brazo mediático de la Derecha, los que invitan a la Crítica a poner los puntos sobre las íes en las vergüenzas de Génova.
Las fotos de Feijóo con su amigo Marcial han caído como un jarro de agua fría en la casa de Marhuenda
La estética y la política, tal y como hemos argumentado desde los miradores de twitter, van cogidas de la mano. No resulta bonito que el Presidente de una Comunidad -elegido democráticamente, faltaría más- aparezca en un barco con el torso desnudo junto a un capo del narcotráfico. A pesar del carácter antiguo de las fotografías – fechadas allá por el 1995 – la imagen pone contra las cuerdas la honorabilidad y prestigio del elegido. Decía el filósofo de los tiempos romanos que: "todos somos esclavos y dueños de nuestro pasado". Hoy, esta máxima del ayer ilustra con creces la desdicha del gallego. Las "amistades incorrectas" de Alberto han supuesto un antes y un después en su impecable carrera hacia los portales de la Moncloa.
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La teoría de la conspiración, que tanto gusta a los señores del PP, vuelve a resurgir con fuerza en sus discursos presentes. Probablemente, no tardaremos en leer en el medio de Pedro J. que: Rubalcaba está detrás de Bárcenas y Feijóo. El "no me consta" de Cospedal y el tirar piedras contra el tejado de los otros, sientan las bases de una forma de hacer política marcada por los silencios del presidente. Hoy, Sin ir más lejos, Rajoy ha comparecido ante los medios. Ha comparecido, decía, atrincherado en el plasma de la derecha, para evitar ser preguntado por las vergüenzas de su partido. En tiempos democráticos vuelven a sonar con fuerza las sintonías del No-Do. Las mismas trompetas que, tres décadas atrás, abrían los telediarios del mediodía para difundir las hazañas del Generalísimo. Con el gesto de hoy, el periodista se convierte, una vez más, en un títere de usar y tirar al servicio de su "caudillo". La culpa, y decimos bien, la tienen los medios por servir de trbuna propagandística al Ejecutivo. Un Ejecutivo utilitarista, que solamente utiliza a los medios de forma maquiavélica.
El "caso Bárcenas" y ahora "el marrón de Feijóo", vuelven a manchar al PP de los tiempos de Correas. Por mucho que espere Rajoy a que el temporal escampe, la estética de su partido se evapora día tras día por las chimeneas de los medios. Los mismos altavoces a los que les niegan la voz como signo de cobardía. Probablemente no rodará la cabeza de Núñez pero las alas del gallego ya no volarán los tejados azules de Génova. No volarán porque no estaría bien visto que el supuesto sucesor de Rajoy sea el mismo que en su día se codeaba con Marcial. El contrabandista que años después, de aquel fatídico flash, fuera condenado narcotráfico.
Después de este humilde paréntesis, seguiré leyendo La Razón para ilustrar mi próximo post de la Crítica. Próximo post que, salvo imprevistos de última hora, versará sobre la indignación de Francisco Marhuenda ante: la preocupación de Izquierda Unida porque la Casa Real informe sobre los tejes y manejes de su supuesta herencia en Suiza. Según La Razón: "el caso está prescrito".
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Secretos, simplemente secretos
Escrito por: Abel Ros in Política
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Los sindicatos se han convertido en un diálogo de sordos en el contexto de la nada
as mayorías absolutas deberían estar prohibidas en los tiempos democráticos. El diálogo social – decía Jerónimo a sus alumnos del doctorado – se ha perdido desde los tiempos aznarianos. Fue precisamente en la primera legislatura de José María, cuando las aguas turbulentas del sindicalismo felipista volvieron a sus cauces, después de una década de huracanes y ciclones. La bonanza económica de finales de los noventa y la unificación de la acción sindical, sirvieron al líder de la derecha para obtener su recompensa en su periplo por la tribuna. La mayoría absoluta de Aznar rompió de un plumazo los logros alcanzados en los cuatro años anteriores de pactos y diálogo. El "decretazo" puso los nubarrones a las flores primaverales del año de los patos.
Hoy, once años más tarde de aquel fatídico desenlace, el entendimiento entre Rajoy y los sindicatos se ha convertido en un diálogo de sordos en el contexto de la nada. Con dos huelgas generales en la vitrina de Báñez, el discípulo de José María no ha movido ni un punto ni una coma, al pastel cocinado en los fogones de Rosell. Estos hechos recogidos de los contenedores presentes pone en evidencia la crisis de liderazgo social entre los sindicatos del ayer y los del ahora. Mientras en el año 1988, la Huelga General consiguió poner la marcha atrás a las intenciones de González. Hoy, las manifestaciones laborales se han convertido en agua de borrajas para las corbatas de Génova. Desde la crítica nos preguntamos: ¿qué está pasando para qué los sindicatos hayan perdido tanto fuelle en sus pulsos ejecutivos?
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La pérdida de su arma reformista – en palabras de Jerónimo – ha sido el principal escollo que ha debilitado los diálogos aznarianos. En días como hoy, los sindicatos se han convertido en fuerzas de bloqueo a las puertas del Ejecutivo. No existe, como en los tiempos de Suárez, unos agentes sociales en sintonía con el brazo ideológico de los elegidos. El divorcio entre sindicatos y partidos pone sobre la mesa, el éxodo de afiliados de las salas sindicales y su desafección con los atriles ejecutivos. En los tiempos felipistas – antes de la Huelga General – había lazos emergentes entre los puños de la rosa y las manos apretadas de UGT. Lazos forjados desde el Congreso de Suresnes, cuando en la clandestinidad se vislumbraban en el fondo de los rincones a los futuros gobernantes de las tablas democráticas. En aquellos tiempos – exclamaba el catedrático, mientras miraba a sus doctorandos – CCOO mandaba más en las filas de Carrillo que Llamazares hoy, en la casa de Cayo.
¿Qué está pasando para que los sindicatos hayan perdido tanto fuelle en sus pulsos ejecutivos?
Las mayorías absolutas – tanto de Aznar como de su discípulo – han roto el diálogo que existió en la España de los pactos. Es precisamente, este ácido del poder absoluto – legítimo, faltaría más – sobre el cuerpo de la democracia, el que ha erosionado la influencia social de los sindicatos de antaño. Para retomar las riendas del liderazgo perdido, no basta con una unidad de la acción sindical al estilo mencionado, sino un frente común de la izquierda que les frene los caballos a los recortes de la Derecha. Mientras la Patronal sigue fiel al bastión neoliberal, los sindicatos han roto el matrimonio que les unía con los rojos de la parrilla. Lo han roto, entre múltiples motivos, por el bofetón que Zapatero les dio hace dos años. La misma taza azul en forma de "decretazo primaveral", que ocho años atrás sirvió Aznar al comensal del trabajo, después de cuatro años sirviéndoles café con la cuchara de la izquierda. Jarra fría.
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El efecto Báñez
Escrito por: Abel Ros in Política

Tal día como hoy, pero diez años atrás, los felices años aznarianos ponían fecha de vencimiento al periplo de su mandato. El lienzo de las Azores inmortalizó para los espectadores del ahora, un punto de inflexión entre las "montañas lejanas del Medio Oriente" y los odios candentes de Occidente. Las heridas del 11-S sirvieron al inquilino de la Casa Blanca para aplicar la Ley de Talión a los supuestos enemigos. La hipótesis acerca de la existencia de armas de destrucción masiva, por parte de Sadam Husein, y sus presuntas conexiones con Al Qaeda, le vinieron como anillo al dedo, al trío neoliberal para masacrar a un pueblo sin la evidencia de la prueba. La acción – reacción de la hecatombe se vistió de venganza a los doce meses de la invasión injustificada. El 11-M, aunque la teoría de la conspiración niegue la mayor, fue la prueba del despecho de Medio Oriente hacia las naciones de las Azores. Los atentados de Atocha fueron la peor herencia recibida que nos dejaron los populares. La foto de Aznar nos costó a los españoles el recuerdo crónico de una muerte anunciada. La nefasta gestión de la tragedia en las vísperas electorales, hizo que el discípulo de José María tuviese que esperar ocho años para pisar la Moncloa. Hoy, recordamos para la Crítica: la primera piedra que manchó para siempre el broche de la Derecha en la solapa democrática.
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La herencia
Escrito por: Abel Ros in Política
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La crueldad del espejo secuestraba a la menina en un llanto sin consuelo hasta altas horas de la madrugaba
as orejas de soplillo y la nariz de tomate servían a Maribárbola para hacer reír a Felipe en su tedio cortesano. El baile de malabares y los malos chistes de la calle, insuflaban aire fresco a los mentideros del Alcázar. La bufona de la Corte -como así se conocía a la enana de Velázquez-sufría en silencio el deforme de su figura. La crueldad del espejo secuestraba a la menina en un llanto sin consuelo hasta altas horas de la madrugaba. Gracias a que soy enana y fea- se repetía, una y otra vez, en el rum rum de sus adentros – Su Alteza Real puede asomarse a mi ventana y contemplar las miserias de la vida, con los ojos del plebeyo. Los enanos del rey - decía Maribárbola, mientras ponía a remojo los pinceles de Diego - oímos las malas lenguas que se esconden entre las sombras de la Corona.
La estatua de la Corte – como así se le conocía a Felipe en los silencios de palacio-, citaba todos los días a Maribárbola para que le contase lo que se cocía en los fogones de la calle. Mientras la bufona arrojaba a la corona los residuos de la plebe, el pasmado del XVII leía, mientras oía, a la Filomena de Félix. El encerramiento de los duques de Uceda y Osuna era el tema candente entre las habladurías de la gente. Esta mañana – decía la menina – el obispo de la plaza hablaba de Su Alteza con gran alabanza y maestría. Decía monseñor que usted ha sido el único rey que ha depurado palacio de las corruptelas del Piadoso. También - relataba la alemana – he oído entre las capas de la nobleza que usted ha hecho un inventario y una no sé qué Junta de Reformación para controlar a los pillos y mentirosos.
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También, se habla, se rumorea, de la ejecución de Calderón, marqués de unas iglesias, por el asesinato de un tal Juaras. Dicen las serpientes de la plaza Mayor - concluía la menina – que el hechizo y la brujería están detrás de las fechorías cometidas por este pecador de pasado enrevesado.
Los chismes de Maribárbola servían a Felipe para tratar con Olivares los asuntos de su reino. La herencia recibida de los tiempos del Tercero, era el tema que rompía la rigidez en el rostro del Pasmado. El espíritu reformista del valido felipista insufló los vientos necesarios que anhelaba la monarquía. La contención del gasto público, el inventario real y la reestructuración del sistema impositivo devolvieron el crédito perdido al hijo del Piadoso. El castigo a los duques de Uceda y Osuna – decía Su Alteza Real, mientras se dirigía a su valido – ha sentado bien en las sotanas del obispado. ¡Me lo ha dicho la bufona!, exclamaba el padre de Margarita. Así un día y otro día, el Conde Duque y el Monarca comentaban las piedras que caían del saco de Maribárbola.
Hoy, varios siglos después, las escenas de Felipe IV, se repiten para los contemporáneos de Juan Carlos. Los bufones del ayer siguen vivos en la España de Rajoy. Las habladurías de la calle acerca de las presuntas corruptelas de palacio, sirven a las "maribárbolas" del presente para sacar los colores a los quilates de la Corona. La publicación de las Cuentas Reales nos recuerda al inventario que, en su día, hizo el Pasmado para lavar su imagen en las aguas turbias del lago.
En días como hoy, la figura cuestionada de Urdangarín sitúa a los Borbones en el mismo devenir ruinoso que, cuatrocientos años atrás, tuvo la Monarquía Hispánica. Monarquía liderada por el exmarido de la Deseada.
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