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La miopía educativa

Como saben, los artículos del Rincón son seguidos por docentes de diferentes niveles educativos. Ayer, sin ir más lejos, recibí un correo de Javier, un veterano profesor de las tripas aragonesas. Me comentaba, que el otro día tuvo un rifirrafe en su instituto acerca del Pacto Educativo. Mientras unos defendían más carga horaria en asignaturas de humanidades, otros, por su parte, criticaban este enfoque. Para los primeros – me decía – las "letras" son imprescindibles para la vida. Lo son, porque desarrollan el pensamiento crítico. Un pensamiento necesario para la lucha contra los argumentos de autoridad, los dogmatismos y la manipulación mediática. Para los segundos, las humanidades son el medio para transmitir valores culturales, reforzar los nacionalismos y crear, de forma indirecta, ciudadanos etnocéntricos.

La discusión sobre nuestro modelo educativo debería ir más allá del clásico dilema acerca de las humanidades. Ir más allá del viejo debate entre "números" y "letras", queridísimos lectores, implicaría reflexionar sobre la conexión entre educación y empleo; la carga horaria de idiomas, oficiales, cooficiales y extranjeros; los fondos destinados a "la pública" y a "la concertada"; el tratamiento de la "religión" y su compatibilidad con el pluralismo constitucional; la inserción de nuevas disciplinas, tales como sociología o alfabetización política; replanteamiento del acceso a la función docente; la gestión del bullyng; la educación de padres; la reestructuración de la Formación Profesional; la conexión entre enseñanza media y superior; los criterios de acceso a becas; el absentismo escolar; la atención a la diversidad; los servicios de orientación; la evaluación vinculante de la función docente; la detección precoz de altas capacidades; la dotación de pizarras digitales y ordenadores en todas las aulas y, entre otras medidas, la construcción de aulas ergonómicas, alejadas de los actuales "barracones" de algunas comunidades.

Para abordar toda la problemática planteada en el párrafo de arriba se debería contar, más allá de los partidos políticos, con los diferentes interlocutores que componen la comunidad educativa: sindicatos; consejos escolares; asociaciones de padres y madres de alumnos; expertos en materia educativa, tales como: psicólogos, pedagogos, psicopedagogos, sociólogos y trabajadores sociales; representaciones de alumnos y alumnas; organismos rectores de las diferentes universidades y finalmente, entre otros, las asociaciones empresariales. El interés común resultante de esta pluralidad discursiva daría lugar, sin lugar a dudas, a un libro blanco educativo. Libro blanco, escrito por la mayoría y, necesario para que los representantes políticos reflejaran en un texto legislativo: el sentir general de los ciudadanos. Un sentir alejado de las siete leyes educativas que surgieron de los rodillos.

Con un hemiciclo heterogéneo y un libro blanco colectivo – distinto o parecido al escrito por José Luis Marina – estaríamos muy cerca de conseguir la utopía. No olvidemos que la Lomce, al igual que otras nacidas de gobiernos mayoritarios, fue elaborada de forma unilateral por el ordeno y mando de la derecha. Un Pacto por la Educación implicaría un compromiso a largo plazo. Un horizonte de diez o veinte años para evitar que en un futuro inmediato, un cambio de mayorías supusiera "un borrón y cuenta nueva" de todo lo logrado. Por ello, el Partido Popular debería "bajarse de la burra" – valga la expresión – y colaborar en la faena. La colaboración, queridísimos lectores, implicaría una derogación legal, política y mediática de la Ley Wert. Una derogación en toda regla, alejada de la política de parcheo acostumbrada. Si no lo hacemos, si no creamos el marco necesario para la construcción de nuestro capital humano, seguiremos lastimándonos con el fracaso escolar y la fuga de cerebros.

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2 COMENTARIOS

  1. Ha quedado perfectamente claro…

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  2. Gracias por un artículo tan completo y escueto a la vez. Una pena que los que deberían leelo y aplicarlo no estén aquí ni se les espere.
    Un saludo
    Francisco

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