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El efecto Vista Alegre

En los últimos días, se ha escrito, y mucho, acerca de Vista Alegre II, el último congreso de Podemos. Como saben, Pablo Iglesias, del ala anticapitalista, ganó por goleada a Íñigo Errejón, de la corriente moderada. De todo lo que he leído – imposible leerlo todo – hay datos objetivos, interpretaciones e inferencias. Entre los datos objetivos, Pablo Iglesias obtuvo el 60% de los votos del Consejo Ciudadano frente al 37% de su número dos. Luego, es cierto y verdad, que la "corriente pablista", la más roja de las propuestas – por decirlo en la jerga callejera – predomina en la formación podemita. En cuanto a las interpretaciones, algunos comentaristas hablan de la abundancia del voto joven. Otros, del gancho mediático de Pablo y, otros – los más retorcidos – del efecto negativo de la Gran Coalición en los sectores radicales de la izquierda.

Aparte de los datos objetivos – incuestionables -, y de las interpretaciones – tantas como bocas -, he leído muchas inferencias (o intuiciones) al respecto. Inferencias, como les digo, en referencia a los efectos que tendrá este resultado en los intramuros de Podemos, y en el sistema multipartidista del Congreso. En cuanto al primer escenario, muchos analistas hablan de "la agonía errojonista". El otro día – y valga la prueba -, Pablo Iglesias, en una entrevista de radio, habló de otorgar más protagonismo a las compañeras del hemiciclo. Parece, dicen las malas lenguas, que una voz femenina sustituirá a Íñigo Errejón como portavoz de su grupo parlamentario. En cuanto al segundo escenario – los efectos de Vista Alegre II en el sistema político -, algunos columnistas, a sueldo de la Caverna, han dicho que este resultado perjudica al PSOE. Le perjudica, dicen, porque el votante podemita está más cercano a los postulados comunistas que a la socialdemocracia.

Desde la crítica, nos preguntamos: ¿cuál será el efecto Vista Alegre II? De puertas para adentro, aparte del ajuste de cuenta entre “pablistas” y “errejonistas”. Aparte del ninguneo político a Íñigo Errejón, con la probable pérdida de la portavocía del grupo parlamentario, las consecuencias pasan por la escisión del partido. Auque Pablo haya ganado con un 60%, lo cierto y verdad es que 37 de cada 100 votantes del Consejo Ciudadano de Podemos son partidarios de un partido Cacth All. Son partidarios de un partido "atrapa-todo" que expanda sus fronteras por los territorios moderados. Luego no sería descabellado pensar que en tiempos no muy lejanos, se abra una corriente separatista dentro de Podemos. O dicho más claro, que Podemos se rompa y surja otra variante moderada e independiente, liderada por Errejón. Una opción lógica y coherente para la supervivencia de Íñigo dentro de la "casta".

En cuanto al “efecto pablista” en el sistema político, el PSOE – en contra de lo que dicen los asalariados de la Caverna – sale reforzado. Si Podemos no se rompe antes de las nuevas generales, muchos “errejonistas” se verán en la tesitura entre votar por un partido de corte comunista, o depositar su papeleta en opciones socialdemócratas. Es muy probable, que algún que otro votante moderado reoriente su voto al partido socialista. No olvidemos que el PSOE fue el único partido que ganó la partida en el último barómetro del CIS. Otro efecto colateral del Congreso; es el flaco favor que este resultado hará a Pedro Sánchez en la reconquista de su silla. Una vez más, el "no es no" se convierte en el camino equivocado. El "no es no" implicaría pactar con un Podemos de mayoría comunista, una opción alejada del ideario moderado del partido socialista.

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